El partido del día después de una celebración por todo lo alto suele suponer la confirmación de que no hay resaca buena. Y la Gimnástica Segoviana sufrió en sus carnes una resaca dolorosa frente a un Atlético Astorga que hizo lo que tiene que hacer cualquier equipo de cualquier deporte: felicitar al campeón por su éxito en los prolegómenos del duelo, y competir con todas sus armas en cuanto el encuentro da comienzo.

El conjunto maragato hizo el pasillo a la Segoviana, algo que no tenía por qué hacer puesto que el equipo gimnástico no ha logrado (aún) el título de Liga, y esa fue la única concesión que le hizo a su oponente. Desde que el colegiado (ay, el colegiado…) pitó el inicio del choque, el conjunto de Miñambres salió dispuesto a maniatar a la Segoviana de todas las formas posibles, más deportivas en el primer tiempo, menos tras el descanso. Pero lícitas todas, porque para decidir lo que es lícito, o no, sobre un campo de fútbol hay un juez sobre el terreno de juego.

El equipo azulgrana fue tan inferior a su oponente en la primera parte como superior lo fue tras el descanso

Además, todo hay que decirlo, la Segoviana que saltó al campo de La Albuera se pareció al de jornadas anteriores en que vestía de azulgrana, pero nada más. El equipo era reconocible, pero no así su calidad en el juego, ni su salida del balón, ni sus repliegues defensivos. Manu reconoció el final del encuentro que se equivocó en el planteamiento, y nadie le quitará la razón, pero sin olvidar que son los futbolistas quienes hacen buenos o malos los planteamientos.

Cierto es que la Segoviana buscaba dominar a través de la posesión, algo normal en los partidos de casa, pero esta era improductiva, mientras que el Atlético Astorga esperaba su oportunidad con el colmillo retorcido, que pronto se clavó en la yugular azulgrana cuando en el minuto trece Alex Lorenzo batía a Carmona para poner el 0-1 en el marcador rematando un envío desde la banda.

En otras circunstancias el gol en contra no habría inquietado lo más mínimo a la parroquia gimnástica, pero en esta ocasión la ‘pinta’ no era la mejor, porque el conjunto maragato cerraba bien las líneas de pase y lanzaba a sus flechas a la contra buscando los espacios a la espalda de Adrián y Rubén. En una de esas llegadas con velocidad, Zotes se plantó solo ante Carmona, y desde fuera dio toda la impresión de que el portero tocó al delantero visitante. El árbitro dijo que nones, como ya se lo había dicho a Adeva poco antes en el área visitante.

Mejor tras el descanso

Era indudable que el Astorga había sabido llevarse el partido a su terreno en la primera parte, aunque fuera a costa de jugar sin laterales buscando cortocuircuitar a la Segoviana por el centro. Pero también era bastante normal que Manu diera con la tecla para darle la vuelta a la situación, y que los jugadores gimnásticos elevaran el nivel para buscar por lo menos el reparto de puntos.

Así que el equipo azulgrana mejoró en sus prestaciones tanto como fue perdiendo unidades. Primero fue Javi Marcos, al que sus problemas musculares le obligaron a dejar su sitio a Jorge Almendáriz (ojo a lo que ha crecido este jugador), y poco más tarde fue Adeva que recibió un pisotón en un tobillo que le imposibilitó el seguir en el partido, y habrá que ver si también en los siguientes, teniendo que ceder su sitio a un Javi Borrego que salió con muchas ganas al terreno de juego. Además, Borao entró por Dani Calleja, dando más profundidad al ataque local.

La lógica comenzó a imponerse, y el encuentro se fue desnivelando hacia el marco defendido por Alberto. El Astorga fue pasando cada vez más apuros porque la Segoviana fue sumando tantas ocasiones como ‘uys’ en las gargantas de los aficionados, porque no hubo manera de que el gol terminara de llegar.

Borrego se marcha antes de tiempo

Sí logró el cuadro gimnástico empatar con el maragato en lanzamientos a los palos, uno por cada bando, y también por la polémica arbitral, puesto que una entrada por detrás sobre Javi Borrego cuando el delantero local se disponía a marcar desató las iras del jugador, que acabó sin penalti, y viendo antes de tiempo el camino de los vestuarios. Y es que, de haber existido algo importante en juego en La Albuera, el escándalo habría alcanzado unas dimensiones importantes. Pero como la Segoviana se jugaba lo que se jugaba, la actuación de Calvo Antolín quedará como mala, o muy mala si lo prefiere el aficionado, y no se equivocará.

Pero con diez futbolistas lo siguió intentando la Segoviana, que por lo menos dejó a los espectadores el regusto de equipo siempre ofensivo. Con Ivi liderando la ofensiva, el líder de la Tercera murió en el área visitante e incluso reclamó otro penalti no pitado, pero terminó perdiendo su primer partido de liga en mucho tiempo en La Albuera. La derrota no duele nada más que en el orgullo, porque es más doloroso el haber perdido a varios jugadores para la próxima jornada.