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Jakub Prokop celebra una acción con la selección eslovaca. / FEDERACIÓN ESLOVACA DE BALONMANO

Para ser un pueblo de la ‘España vaciada’ con menos de 3.000 habitantes, Nava de la Asunción empieza a acumular un listado de nacionalidades más propio de una embajada. Después de Serbia, Lituania o Bosnia Herzegovina, el padrón municipal tendrá una nueva página en los próximos meses con la llegada de Jakub Prokop, un lateral zurdo de 22 años que promete ser una pieza esencial del Viveros Herol Balonmano Nava de cara a su tercera temporada en la máxima categoría del balonmano español.

Prokop cumple el patrón del jugador internacional que ha buscado en las últimas campañas el cuadro segoviano. La directiva navera ha buscado con ahínco en ligas como la húngara; a priori no es una de las competiciones con más pedigrí del balonmano europeo, pero la oferta de jugadores para clubes como el segoviano, que aspira a situarse en la clase media de la Asobal, es ingente. Prokop, nacido en Bratislava, la capital eslovaca, procede del Budakalász, un equipo de la máxima categoría del balonmano magiar en el norte del país, a unos pocos kilómetros de la frontera con Eslovaquia.

El lateral comenzó a jugar en un pequeño pueblo al lado de Bratislava llamado Stupava, hasta que pasó a formar parte del ŠKP Bratislava, donde jugó en categoría juvenil y senior. Tras finalizar sus estudios, inició su carrera profesional y se mudó a Budakalász para jugar su primera temporada en el extranjero. Habitual de todas las categorías inferiores de la selección nacional del país centroeuropeo, ahora forma parte de la selección nacional absoluta y se enfrentó a España en el pasado Mundial.

El jugador relató a la página web del club sus ganas de afrontar este nuevo reto. “Es una especie de desafío para mí. Es una de las mejores ligas del mundo. El entrenador cuenta con experiencia en los mejores equipos, eso también fue una de las razones por las que elegí este equipo”. La labor de Zupo Equisoain a la hora de reclutar jugadores ha sido fundamental; no solo por su conocimiento técnico, sino por su prestigio. La figura de Zupo es un incentivo para los más jóvenes de cara a militar en un club formador. A su vez, eso reduce las pretensiones económicas y facilita las negociaciones.

Prokop se define como “valiente, audaz y rápido”, algo que intentará demostrar. “Espero disfrutar muchas experiencias nuevas y mejorar en todas las habilidades del juego”. Los informes del club le sitúan como un buen compañero de vestuario, un elemento clave para cohesionar al grupo. “Intentaré crear la mejor ‘vibra’ en el equipo. El espíritu de equipo y la forma en que cooperamos fuera de la cancha también es muy importante durante los partidos. Lo haré lo mejor posible en la cancha e intentaré ser alguien en quien el resto del equipo pueda confiar”.

Será su puesta de largo en Asobal. «Estoy muy feliz de que un equipo como el Nava se interesara por mí. También estoy deseando que lleguen mis nuevos compañeros y el trabajo duro. Espero que los espectadores puedan venir a ver los partidos y disfrutar del ambiente y de la afición». Para alguien acostumbrado a jugar en un pabellón con un aforo máximo de 400 personas, la caldera del pabellón navero será un verdadero descubrimiento.

El club da ya los últimos retoques de su plantilla tras el fichaje del portero bosnio Haris Pleh y del pivote hispano-argentino Gonzalo Carró. La pequeña ONU de la España vaciada suma un nuevo socio a su familia de balonmano.