Un gol de Kobi cuando el encuentro encaraba su recta final le dio la victoria al Unami en un derbi con bastante más intensidad que fútbol, y que se decidió por la mayor mordiente del líder de la Regional frente a un conjunto granjeño al que le falta un delantero de referencia para poder tener más presencia en el área.

El encuentro no tardó en plantearse como una dura lucha en el centro del campo, con los dos equipos muy mentalizados en la presión que obligaba a unos y otros a buscar los balones en profundidad sin apenas triangular en la zona de creación, y por lo tanto con muy poco éxito.

En el CD La Granja la ‘tentación’ de enviar los balones en largo hacia la posición de Velasco era demasiado fuerte como para resistirse, pero el sistema defensivo del Unami siempre desbarató las segundas acciones de los jugadores de Ricardo de Andrés, que en todo el primer tiempo no lograron chutar a portería, siendo lo más peligroso un centro al área de Alberto al que Dani Lázaro no llegó por muy poco.

LAS DEFENSAS SE IMPONEN

En el Unami no fueron mejor las cosas en la ofensiva durante los primeros cuarenta y cinco minutos, con Alcubilla y Kobi bien sujetados por Alberto, Barbu y Almendáriz y con Berrocal haciendo de ‘escoba’ en todos los balones divididos, por lo que la portería defendida por Éder apenas pasó por apuros. El líder de la Regional tuvo un buen arranque de partido, pero el conjunto granjeño supo nivelarlo y pasar a controlar el choque, aunque sin que las porterías pasaran ningún tipo de apuro.

Tal y como se había desarrollado la primera parte, el encuentro se planteaba de mucho desgaste para los futbolistas, por lo que el tramo final aparecía como decisivo para la suerte del choque, puesto que en los primeros minutos de la reanudación apenas hubo nada más que faltas fruto de la intensidad que pusieron ambos equipos, y que el árbitro quiso cortar a base de tarjetas, pero sin conseguirlo del todo. Afortunadamente nadie confundió la intensidad con los malos modos.

EL UNAMI TERMINA MEJOR

El paso de los minutos abrió el encuentro, y el Unami comenzó a sentirse más cómodo en su juego de ataque, porque las sustituciones en el CD La Granja hicieron que el equipo perdiera algo de presencia en el centro del campo, y el talento tanto de Quino como de Javi de la Cruz comenzara a salir a la luz. El equipo de Gonzalo del Valle fue poco a poco acercándose al marco local, y en dos acciones consecutivas estuvo a punto de conseguir el 0-1. La primera oportunidad llegó tras un mal despeje de Éder que propició un barullo dentro del área que el colegiado finiquitó de la manera más sencilla, señalando falta del atacante cuando no había pasado nada en el área, y la segunda se produjo muy poco más tarde, en un contragolpe en el que Kobi recortó de manera espectacular a Barbu, pero se encontró con Alberto cuando su lanzamiento llevaba todo el veneno.

El CD La Granja siempre quiere ir al ataque, y más en casa, así que a pesar de que los espacios entre la defensa y el centro del campo cada vez eran mayores, quiso apostar por el 1-0 y se encontró con el 0-1 tras un envío en largo hacia la zona de Alcubilla, quien prolongó de manera más que efectiva hacia la posición de Kobi que, libre de marca y con mucho tiempo para pensar, empalmó el esférico de manera más que efectiva, cruzando su lanzamiento al palo largo, imparable para el portero.

La recta final del choque fue un quiero y no puedo del CD La Granja, con Dani Lázaro protagonizando la acción más peligrosa de los locales con un lanzamiento de falta que rechazó Segovia… y poco más. Los granjeños no tienen pólvora, y el Unami se llevó el derbi porque sí la tuvo.