Como viene sucediendo temporada tras temporada, y poco importa si el nombre es el de Segunda B o Segunda RFEF, la composición de los grupos de la cuarta división del fútbol español resulta todo un quebradero de cabeza, con varias propuestas encima de la mesa, y una decisión final de la Federación Española de Fútbol que con seguridad no va a dejar satisfechos a todos.

Durante la asamblea de la RFEF que se celebró en la jornada de ayer se aclararon algunas dudas, y ya se puede confirmar que la Segunda RFEF contará con cinco grupos de 18 equipos cada uno, que disputarán una liga a doble vuelta, disputando 34 partidos desde que la liga se inicie en el mes de agosto, hasta que concluya en junio.

La competición regular terminará con el ascenso directo de los cinco campeones de cada grupo, mientras que los conjuntos clasificados de la segunda a la quinta plaza disputarán un play off del que saldrán otros cinco ascensos, mezclándose los grupos.

Veintisiete descensos

Por lo que se refiere a las posiciones de descenso, los cinco últimos clasificados de cada grupo descenderán a la Tercera RFEF, mientras que cuatro de los equipos clasificados en la decimotercera posición que cuenten con menos puntos disputarán un play-out en sede neutral por salvar la categoría, descendiendo los equipos que pierdan los partidos.

Metidos de lleno en la composición de los grupos, resulta prácticamente imposible cumplir con el requisito de no ‘repartir’ a equipos de la misma comunidad autónoma en grupos distintos. Y teniendo en cuenta la extensión de Castilla y León, con equipos como el Numancia o el Salamanca UDS, separados por más de 300 kilómetros, la lógica parece indicar que los equipos de esta comunidad serán los que se repartan en grupos diferentes.

Aún tienen que decidirse varios ascensos, por lo que no será previsiblemente hasta el mes de julio cuando la RFEF decida la composición de los grupos y los calendarios de la competición. De momento, el trabajo se centra en la confección de las plantillas, un asunto que no será sencillo con las premisas económicas que está marcando la pandemia.