David Llorente, con la medalla de plata, y Joan Crespo, con la de bronce. / PEPA CONESA
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Javi Guerra ya no será el único deportista segoviano que tomará parte en los Juegos Olímpicos de Tokio en el año 2020. El atleta estará acompañado por un palazolense que se ha convertido (salvo error u omisión) en el primer deportista nacido y criado en la provincia de Segovia que tomará parte en unos Juegos. David Llorente, que hace tiempo dejó de ser una promesa en el piragüismo nacional para convertirse en una realidad, se convirtió por méritos propios en una referencia mundial del slalom en aguas bravas al conseguir la medalla de plata en el campeonato que se celebró en La Seu D’Urgell, en el que tomaron parte los mejores palistas del panorama internacional.

Clasificado sin problemas para las semifinales después de una bajada “correcta” según señaló al final de la prueba, David afrontó las semifinales con fuerza, y pese a que los nervios suelen jugar malas pasadas en esta fase de la competición en la que solo diez palistas se clasifican para la final, el de Palazuelos se clasificó para la final con el noveno mejor tiempo. No le sobraron muchas décimas al segoviano para meterse entre los diez mejores, pero finalmente el objetivo se cumplió.

«Esta plata era algo que no me esperaba al inicio de la competición. Ahora toca celebrarla»

EL MALDITO ÚLTIMO REMONTE

Joan Crespo se clasificó también para la final del campeonato, por lo que España tenía dos bazas para hacerse con algún lugar en el podio. Y la bajada que realizó David Llorente, que fue de los primeros en salir, fue espectacular, poniendo toda la velocidad buscando pasar las puertas de la mejor manera posible para dejar la embarcación colocada para superar la siguiente. La bajada era perfecta, pero…

Pero en el último remonte, cuando solo quedaba esa dificultad para posteriormente meter la pala con fuerza para llegar a meta, el hombro de David Llorente tocó la puerta, y un ‘ahhhh’ resonó en la orilla, donde los aficionados españoles, entre los que se encontraban un buen número de segovianos, animaban al palista del club Río Eresma sabiendo que estaba ante su gran oportunidad.

El tiempo en la meta, de 85.96, era extraordinario, y de no haber mediado ese ‘toque’ con la puerta, David tendría prácticamente asegurada la medalla de oro. Pero todavía quedaban un buen número de competidores por tomar la salida, y existía una cierta inquietud por si el segoviano podría mantener el primer puesto provisional.

PRSKAVEC NO FALLÓ

Sin embargo, conforme fueron superando el recorrido el resto de rivales del segoviano, el optimismo fue creciendo, porque ninguno lograba superar el tiempo de David. El 87.22 de Joan Crespo ponía el billete a los Juegos Olímpicos bastante más cerca, pero el premio gordo estaba por llegar, y el oro parecía factible.

Faltaba por bajar el checo Jiri Prskavec, que se había clasificado para las semifinales con el peor tiempo de los diez finalistas, pero que tiene una calidad incuestionable, como demostró en un descenso estratosférico que le sirvió para hacerse con el título mundial. La penalización de dos segundos por el toque con la antepenúltima puerta del trazado fue más penalización que nunca, porque dejó a David Llorente sin la medalla de oro. Pero la plata adquirió un brillo espectacular, y más llegando acompañada del billete olímpico. David Llorente ya puede trabajar con vistas a Tokio 2020, porque todo el sacrificio que tuvo que realizar desde que hace seis años se trasladara a La Seu D’Urgell para ser uno de los mejores palistas del mundo, ha merecido la pena.