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Las instalaciones deportivas de Segovia entran en su cuarta semana sin actividad, en una situación sin precedentes, y que se prolongará por lo menos hasta el 26 de abril, lo que dejará en un mes y medio la ausencia de actividades en los pabellones, pistas y campos de fútbol.

Como en todas las situaciones de la vida, este hecho tiene muchos componentes negativos y alguno positivo, siendo el más importante de ellos el del control de la pandemia. De entre los primeros, resulta evidente que no es lo mismo en ningún caso realizar actividad deportiva desde casa que hacerlo al aire libre, o en una instalación adecuada para ello, y aunque la oferta de actividades que se proponen para realizar desde el domicilio son muy variadas, algunos deportes tienen pocos sustitutos.

Además, y como las circunstancias son las que son y el confinamiento de la población es total, este período de parón de la actividad deportiva no puede ser utilizado por el Instituto Municipal de Deportes para poder realizar tanto arreglos puntuales en algunas instalaciones como otro tipo de reformas que precisan.

Y ello sin olvidar que el mantenimiento de los campos de fútbol y las pistas de atletismo tampoco se está produciendo, así que a los operarios municipales les tocará ‘trabajo extra’ en cuanto se pueda recobrar la normalidad, algo que todavía tardará algunas semanas en producirse. El encendido de las calderas que acumularán muchos días apagadas, la limpieza de las instalaciones al aire libre o el corte del césped de los campos de fútbol de hierba natural aparecen como las primeras acciones a realizar cuando pase la crisis sanitaria.

Menos gastos, pero menos ingresos

En el apartado económico, el parón de la actividad deportiva ha supuesto un cierto alivio en el presupuesto del Instituto Municipal de Deportes, sobre todo en el apartado de mantenimiento y calefacción puesto que nada se está gastando en este mes por ese concepto, por lo que el ahorro en esa partida se estima alrededor de los 15.000 euros, a los que habría que añadir el menor gasto en las partida de organización de determinadas actividades que actualmente no pueden realizarse. Es el lado menos malo de una situación excepcional, aunque con el contrapunto de que el presupuesto del IMD también verá minorados sus ingresos por la falta de utilización de las instalaciones.