Los jugadores de la Gimnástica Segoviana se consuelan tras la final frente al Zamora. / JUAN MARTÍN - LA GIMNÁSTICA
Publicidad

Para cualquier club de Tercera División llegar a una final de fase de ascenso sería ya todo un logro. En el caso de la Gimnástica Segoviana, acostumbrada a jugar los play-off, perder la final ha dejado un sabor amargo y un sentimiento de tristeza en el que el proyecto deportivo vuelve a quedarse a las puertas. Un planteamiento de la directiva que apura sus recursos para traer lo mejor que sus posibilidades le permiten y que en las dos últimas campañas -desde que descendiera de Segunda B- ha puesto en liza su potencial para estar en primera línea de la competición liguera, pero que en los partidos contra rivales de entidad ha dejado la sensación de que le faltaba un punto más para doblegar al contrincante. El conjunto de Manuel González demostró su capacidad ganadora para encadenar victoria tras victoria en campos exigentes de condiciones reducidas y ser un competidor nato, aunque a la hora de medirse a adversarios con aspiraciones similares, sin estar nunca por debajo, le faltó gol -o mayor acierto- para vencer. Y es que, pese a tener uno de los ataques más completos de la liga, el gol al final se paga.

Hombres como Álex Conde, Dani Calleja, Dani Arribas, Diego Gómez, Javi Borrego, Iván García ‘Ivi’ o Dani Abad han permitido que la Gimnástica fuera la segunda plantilla más goleadora del Grupo VIII este curso, con un total de 58 dianas en 31 encuentros (29 de liga y dos de play-off). Sin embargo, ninguno superó la decena de tantos y se repartieron los goles.

La diferencia en un enfrentamiento tan trascendental a 90 minutos al final la marca la capacidad de resolución y ahí el Zamora, que también estuvo más lúcido de ideas y a la hora de plantear el partido, estuvo más acertado de cara al gol. Sin temblarle el pulso, factor contrario que sí menguó al plantel azulgrana, sobre todo al principio. Los delanteros del cuadro zamorano Valentín Prieto, en la primera parte, y Sergio García, en la segunda, fueron un puñal para el sueño gimnástico y dejaron muy tocados los ánimos de los integrantes de la Segoviana. Solo podía ascender uno y lo hizo el equipo que demostró manejar mejor los detalles puntuales en un choque tan crucial como la final. Una cuestión en la que también interfiere el respaldo económico -como es lógico- que posee el Zamora y que ahora pretende consolidar en la Segunda B.

Por contra, la Gimnástica ahora se dará un tiempo para reflexionar y analizar qué camino tomará de cara a la confección de la siguiente campaña. Para tantear el mercado y ver qué jugadores podrían adaptarse a la economía del club; y para decidir si sigue con el proyecto continuísta de González, que ha prolongado el de Abraham García y con el que el equipo ha disputado dos fases de ascenso, o apuesta por un cambio en el banquillo -e incluso de planteamiento- o el salto del actual segundo entrenador, Ramsés Gil, como primero.