El Viveros Herol Nava se está acostumbrando a hacer sufrir a sus seguidores de manera extraordinaria, para llevarlos al éxtasis en los minutos finales de sus partidos de casa. Al igual que sucediera en el encuentro frente al Valladolid, teniendo como oponente en esta ocasión al Puente Genil, el conjunto segoviano no hizo las cosas de manera correcta en el primer tiempo, se vio cuatro goles por detrás en los primeros compases de la segunda parte, y tuvo que hacer un extraordinario trabajo de desgaste para conseguir doblegar a un oponente al que la gran actuación de su guardameta no consiguió sujetar.
Desde el primer minuto de partido se vio con claridad que los dos conjuntos eran muy conscientes de la importancia de los puntos en juego. Nava pretendía ser muy profundo en los laterales intentando forzar las acciones ofensivas del Puente Genil en la primera línea, pero no lograba acompasar del todo la defensa y su oponente, con el argentino Jung al mando de las operaciones, lideraba el marcador con una cierta comodidad, aprovechando las dos inferioridades consecutivas tras las exclusiones de Óscar Marugán y Pancho Ahumada.

TODO EL TIEMPO POR DETRÁS

En un encuentro de ritmo extraordinariamente lento, Keita en el extremo derecho o Arsenashvili en el pivote hacían daño a la defensa segoviana aprovechando la visión de juego de Jung y Reina, pero en ataque el Viveros Herol se mantenía con opciones, y la entrada en juego de Smetanka, más un par de acciones positivas de Patotski que no brilló especialmente en la primera parte, le daban a los locales el aire suficiente como para incluso liderar el marcador en una ventaja efímera (10-9) porque el Puente Genil sorprendía en acciones puntuales de contragol, y la exclusión de Mario Nevado le dio la oportunidad de retomar la iniciativa en el electrónico.

 

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Patotski trata de achicar los espacios ante el lanzamiento de Paco Berrnabéu./ AMADOR MARUGÁN

La defensa del Puente Genil, con muchos kilos en el centro, ayudaba mucho al portero Ben Tekaya, que fue el protagonista de no pocas acciones positivas para su equipo. Mientras, el Nava no conseguía ser todo lo duro en defensa que le pedía el partido, aunque sí pudo pillar a su oponente en un par de contragolpes. Pero en un último minuto aciago para el equipo local, el Puente Genil marcó dos goles, el último de ellos por parte de Boskos desde el centro del campo sobre la bocina que colocaron la máxima diferencia para el equipo dirigido por Paco Bustos (13-16) dejando una sensación de irrealidad en el encuentro, puesto que nadie había hecho las cosas tan bien en el partido como para que se vieran esas diferencias en el electrónico.

 

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Pancho Ahumada entra por el extremo. / A. MARUGÁN

Necesitaba el equipo de casa mejorar sus prestaciones en ambas áreas si quería competir por el partido, y la primera intervención de Patotski a lanzamiento claro de Keita hizo ver que el Balonmano Nava podía repetir la gesta que ya protagonizó ante el Atlético Valladolid. Pero el Puente Genil, con su ritmo cansino y restándole segundos al cronómetro con cualquiera acción, llegó a alcanzar los cuatro goles de diferencia.

LA DEFENSA VUELVE A FUNCIONAR

Era el momento de dar pasos adelante en el partido, y con una defensa bastante más activa, el Viveros Herol encontró soluciones en ataque, en primer lugar con el arrojo de Prokop, que se echó el equipo a la espalda con dos tantos consecutivos aprovechando una inferioridad del Puente Genil, y después de Moyano poniendo también su grano de arena en la labor de hacerle el partido lo menos sencillo posible al conjunto cordobés, que empezaba a fiar la suerte de su victoria solamente a las paradas de Ben Tekaya, porque su ataque fluía a cuentagotas, con tres goles marcados en los primeros diez minutos de la reanudación, y otros tres en los diez siguientes.

 

Desde que el Puente Genil se colocara con 14-18 en el minuto 35, su ataque sólo pudo superar a la defensa navera en 8 ocasiones

Aun así, le quedaba a Nava lo más difícil, que era conseguir darle la vuelta al partido. Y por momentos fue un querer y no poder, porque a cada acción positiva de los segovianos le seguía un error que volvía a darle la vida a su oponente. Afortunadamente, Borja Méndez se mostraba infalible desde los siete metros, y tras el 21-23 a menos de diez minutos para el final, con Ben Tekaya amargando la mañana a los locales, el gol de Pablo Herranz daba paso a un parcial de 3-0, con dos tantos extraordinarios de Isaías Guardiola, que más descansado tras los minutos de calidad que aportó Moyano quiso tomar la responsabilidad con buen resultado al principio, y algo peor al final porque el portero del Puente Genil le leyó sus dos siguientes lanzamientos.

 

SENOVILLA: “La primera parte se nos ha ido en el último minuto, pero en el segundo tiempo hemos podido correr aunque también hemos mostrado algo de ansiedad. La defensa ha estado muy bien durante todo el partido, y más tras el descanso”

Pese a ello, Nava había hecho lo más complicado y con la afición ejerciendo de ese jugador número ocho tan importante para el equipo, no quiso permitir que la iniciativa en el marcador volviera a cambiar de manos, sobre todo después de que el Puente Genil cometiera un grave error en un cambio que llevó a una inferioridad de dos minutos a Boskos cuando al partido le restaban cinco para su finalización.

SIN QUE TIEMBLE EL PULSO

Era el momento de los naveros, y Borja Méndez con un lanzamiento en apoyo a la escuadra, y Pancho Ahumada entrando desde el extremo consiguieron para el Viveros Herol una renta de dos goles que no era ni mucho menos definitiva, pero sí significativa porque obligaba a Puente Genil a no equivocarse más en ataque.

 

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El banquillo de la Segoviana celebra una acción positiva de la defensa local. / AMADOR MARUGÁN

No lo hizo el equipo cordobés, con Tincho Jung reduciendo las distancias, y Gonçalo Ribeiro empatando el partido a minuto y medio para el final. Así le llegó al Balonmano Nava el ataque que podía decidir el partido y Prokop, en una acción marca de la casa con penetración por el lado débil, logró el 27-26 que iba a terminar decidiendo el partido porque el Puente Genil, a pesar del tiempo muerto pedido por Paco Bustos para montar el ataque que le diera el empate, se encontró con una defensa navera que fue una pared y cayó en pasivo. El Viveros Herol Nava logró así una nueva victoria en su casa, donde hace sufrir y disfrutar a su gente casi a partes iguales.