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Djukic intenta el uno para uno desde el lateral izquierdo en un momento de la final disputada en el Palacio de los Deportes./ ADEMAR

El Viveros Herol Nava ha dado un paso adelante con respecto al equipo que disputó un amistoso en casa frente al Balonmano Soria. En el Palacio de los Deportes de León el conjunto segoviano demostró su competitividad tanto en la semifinal de la Copa que venció al Atlético Valladolid haciendo muy bien las cosas durante cincuenta minutos, como en la final del torneo que perdió frente al Ademar de León por 35-30 después de haber estado dentro del partido hasta los últimos minutos en los que una doble exclusión para los naveros (los árbitros también están de pretemporada) terminó con las aspiraciones segovianas de ganar el partido.

De salida, el Ademar impuso su ley, aprovechando las primeras intervenciones de su portero para lanzar las contras y colocar en un abrir y cerrar de ojos el 5-1 en el electrónico. Y no es que la entrada al partido de los de Zupo fuera desastrosa, pero los primeros lanzamientos no tuvieron la calidad suficiente, y los contragolpes leoneses sí.

A contracorriente todo el partido.

Así que el Viveros Herol se vio obligado a remar contracorriente durante sesenta minutos, y bien que se puso a ello el conjunto de Nava de la Asunción, con un Rodrigo Pérez Arce muy motivado, que a pesar de errar el primer lanzamiento de siete metros se vino arriba y fue capaz de anotar hasta diez goles, por once que marcó su hermano Gonzalo desde el extremo leonés.

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Carlos Villagrán, flanqueado por el alcalde de León y el presidente de la Territorial, con el trofeo./ ADEMAR

Fue poco a poco limando las diferencias el Balonmano Nava, que en los ataques posicionales era capaz de encontrar posiciones de lanzamiento, pero la actuación del portero griego Papantonopoulos fue determinante para la suerte del partido, no solo por sus intervenciones, sino porque las rápidas salidas a la contra del Ademar mantenían al cuadro leonés por delante en el electrónico, aunque el 18-16 del descanso dejaba el partido en el aire para la segunda mitad.

Y el segundo tiempo no le cambió al duelo el maquillaje que le había puesto el primero. Ademar se sujetaba a base de los contragolpes, porque en cuanto le tocana atacar en estático el 6:0 del Nava les dejaba con menos opciones, mientras que los de Zupo aguantaban la tortura de verse siempre a tiro de uno o dos goles de culminar la remontada sin conseguirlo.

Dos exclusiones que marcan

Así se llegó a la recta final del encuentro con ventaja local de dos goles, tras el gol conseguido por Rodrigo Pérez que colocaba el 31-29. Manolo Cadenas pidió un tiempo muerto y en el ataque siguiente Adrián Rosales recibió una exclusión que fue más que protestada por los jugadores segovianos, porque no veían el mismo trato en un área que en otra. Zupo también apretó lo suyo a los colegiados, tanto que recibió una sanción disciplinaria que dejó al equipo con tan solo cinco jugadores para tratar de superar a todo un Ademar, y en su cancha.

La ‘misión imposible’ de hecho lo fue, y los leoneses se vieron ganadores con varias jugadas de antelación, aunque el equipo de casa no dejó de intentar elevar su renta hasta el final, marcando el 35-30 a tres segundos de la conclusión.