Como el año pasado, pero con sensaciones muy distintas. El Viveros Herol Nava tendrá que jugarse la permanencia a una sola carta, la que se jugará en su cancha el próximo sábado frente al Anaitasuna, el mismo rival con el que cerró el pasado campeonato de Liga, con la necesidad de sumar al menos un punto si no quiere jugar la próxima temporada en la División de Plata.

Después de que el Sinfín hubiera perdido su partido en el Palau frente al FC Barcelona, el conjunto segoviano tenía una oportunidad más para sumar el punto que le hace falta para evitar el penúltimo puesto. Pero no lo pudo conseguir en Benidorm, muy inferior a un equipo alicantino que demostró las razones por las que aspira a jugar competición europea, con una defensa muy expeditiva que sabe manejarse al límite del reglamento, una portería más que resolutiva y un ataque muy versátil en el que Nacho Valles ejerce de maestro de ceremonias.

El choque comenzó a muy buen ritmo y condicionado por dos defensas presionantes y aguerridas que generaron no pocos problemas al juego ofensivo de ambos equipos. Como ejemplo, el primer ataque local terminando en pasivo, o la amarilla para Moyano en apenas minuto y medio de juego. Así, en unos primeros compases con pocos goles el siete de Zupo Equisoain se agarró a la calidad de Dmytro Horiha para mantener el marcador apretado, mientras que los de Fernando Latorre tiraron de un especialista como Nacho Vallés, que se mostró letal en un primer tramo del choque sin apenas paradas de los porteros y que sería el gran protagonista del primer arreón importante del Benidorm (6-3 en el 10 con cuatro goles del central).

LA PRIMERA OLEADA

En la siguiente fase y aunque el equipo segoviano aumentó el ritmo en defensa evitando que las primeras carreras locales se repitieran, siguió sufriendo mucho para cerrar su zona central y eso más alguna pérdida, algo de mala suerte en forma de poste, un dos minutos a Chrysanthos Tsanaxidis o alguna parada de más del local Roberto Rodríguez frente a un desaparecido Dzmitry Patotski, provocaron que la brecha se abriera peligrosamente y que Zupo tuviera que parar el juego con un tiempo muerto (10-5 en el 19).

Pero no sirvió porque de vuelta a pista se vería un nuevo robo y otra parada de los alicantinos que le sirvieron para montar sendos contragolpes en menos de un minuto y colocar una nueva máxima de siete goles.

 

Zupo: “Nos han condenado los dos inicios de cada tiempo. Pensaba que tras el descanso podíamos darle la vuelta, pero nos han cogido muchísima diferencia”

 

El BM Benidorm amenazaba con sacar del partido a su rival pero en ese momento tan delicado el Viveros Herol tiró de orgullo, apretó los dientes en defensa y con Nicolo rescatando al grupo en ataque con tres goles casi consecutivos, los segovianos se plantaron en el final del primer periodo con unas sensaciones bien diferentes tras un parcial de 1-5. A la llegada del tiempo de descanso se llegó con un esperanzador 15-12 tras unos primeros minutos con protagonismo para Jakub Prokop.

LA SEGUNDA OLEADA

En el reinicio tras el paso por los vestuarios las noticias no fueron buenas, pues de nuevo aparecieron el goleador Vallés y el portero Roberto Rodríguez. Aunque Prokop salió al rescate antes de llegar al minuto cinco la polémica entró en juego y perjudicó de manera notable a un conjunto segoviano que de una tacada vio una amarilla a su entrenador y una dolorosa roja al lateral izquierdo eslovaco que suponía todo un problema cuando todavía quedaba muchísimo para la conclusión.

El Benidorm olió sangre y jugando inteligente y con el reloj no tardó en repetir la máxima lograda en el primer tiempo. Nava endureció el partido como último recurso para enderezar la nave, pero en este tramo decisivo el portero local terminó destapándose como el gran protagonista del partido con paradas de todos los colores, y superado el cuarto de hora desapareció cualquier opción segoviana de sumar algo positivo parecía una quimera (25-15).

De ahí a la conclusión el encuentro llegó el sufrimiento constante para un Nava deprimido (máxima del partido con el 27-16 en el 21) y convertido en el convidado de piedra en la fiesta montada por el equipo benidormense para que su grada celebrase la gran temporada de los suyos y su presencia el año que viene en Europa. Al final, el 31-26 maquilló la derrota del equipo navero, que tiene una última oportunidad para evitar el descenso directo si logra puntuar en la última jornada de liga frente al Anaitasuna.