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Jugadores de la Segoviana celebran un gol en el campo de La Albuera. / NEREA LLORENTE

Si los comienzos de temporada marcan tendencia, la Gimnástica Segoviana es una revelación. El equipo de Manu González sumó este domingo su tercera victoria en tres partidos como local y no pierde desde la primera jornada. La consecuencia: ocupa el segundo puesto de la recién estrenada Segunda Federación, por detrás del Adarve. El cuadro azulgrana ganó en su feudo presente, pero puso nubes en su futuro inmediato, pues los tres puntos ante el Ceares, un equipo de barrio de Gijón tan modesto como orgulloso, tuvieron el peaje en forma de lesión de dos piezas clave como Borrego y Conde.

Manu González tiró de fondo de armario con Borao, la navaja suiza, supliendo a Adri en el lateral derecho. Lombo ocupó la portería; el madrileño respondió al escaparate con una acción dubitativa en el tramo inicial, confiándose con el balón en los pies ante el acoso de Madeira, que no estuvo lejos de dar frutos. El Ceares tenía claras sus virtudes y sabía matizar sus defectos: línea defensiva de cinco, máxima intensidad y habilidad para tejer contragolpes en unos pocos pases.

No se puede decir que la Segoviana saliera relajada: la intensidad estuvo presente desde el primer lance, con un córner a favor de los locales en los primeros segundos de partido. Lo sacaron en corto, quizás intimidados por la falta de centímetros ante varias torres asturianas. Sin premio. El Ceares contragolpeó en un par de asociaciones entre Carlos Madeira y Óscar Fernández, su jugador más desequilibrante.

La Segoviana mejoró prestaciones en el ecuador de la primera parte con Javi Borrego y Álex Conde como directores de orquesta. Ambos se asociaron en la mejor acción local del primer tiempo; el talaverano amortiguó un balón en el balcón del área para que el salmantino golpease de cara en una acción propicia. Se lamentó porque no le dio la mordiente necesaria y Kike Martínez pudo despejar a córner. Sin tiempo para respirar, el meta necesitó dos tiempos para embocar el típico disparo de Panzer de Dani Arribas. El de toda la vida, folclore del grupo VIII de Tercera División pero desconocido en tierras asturianas.

Se jugaba a lo que quería el Ceares, por más que la Segoviana combatiera con la presión alta. En su esfuerzo generoso, Borrego se llevó un disgusto mayúsculo. Presionó un balón inalcanzable y sus fibras rompieron. Intentó seguir unos segundos más, pero tuvo que lanzarse al suelo y lamentar su mala suerte, pues no podrá enfrentarse al Salamanca.

Los acontecimientos se sucedieron demasiado deprisa. O demasiado despacio. El Ceares aprovechó el desajuste azulgrana en el tiempo que pasó entre que Borrego se marchaba y Rafa Llorente se ponía a punto para tejer la acción que soñaba: centro inmaculado de Pelayo por la izquierda para que Óscar Fernández se anticipara con contundencia a Javi Marcos y cabeceara a placer. Cuando Llorente entró al partido, su equipo ya perdía 0-1.

Reaccionó con mérito la Segoviana, que volvió a encajonar al Ceares en la primera internada de Llorente. Segundos después, Conde servía un centro ordinario a los primeros metros del área grande que Mansour, con un martillo en la cabeza, convirtió en extraordinario. El central sorprendió al portero con un testarazo inapelable, su tercer gol de la temporada, los mismos que Borrego. El central senegalés es pichichi azulgrana, ahí es nada

Parecía que lo peor había pasado para la Segoviana, pero según pitaba el colegiado el final del primer tiempo, Conde golpeaba a puñetazos el suelo tras notar molestias en el muslo. Se marchó convaleciente al descanso, consciente de que toca volver a la enfermería, una suerte demasiado recurrente para un jugador con tanto talento.

Inmune al desaliento, la Segoviana se olvidó de sus caídos y salió con energía al segundo tiempo mientras el Ceares se mostraba ambicioso y ponía defensa de cuatrora ver las prestaciones del nuevo esquema visitante, que se vio persiguiendo marcador en apenas 100 segundos. Lo que tardó en tejer la acción por el carril derecho Borao, una de las mejores noticias del comienzo de temporada para los azulgranas. Su balón envenenado sorprendió al portero, demasiado dubitativo. El balón se coló botando entre su vista y la pierna de Rafa Llorente, que no hizo bingo pero permitió que Adeva se encontrara el balón propicio y lo embocara con el pecho. El primer gol de un nueve de la Segoviana en Segunda Federación llegó en la sexta jornada.

Pese a sus limitaciones, el Ceares demostró su garra y no se rindió sin pelear. Su peligro a balón parado se vio claramente confirmado en un córner que desembocó en dos disparos letales dentro del área azulgrana que, Mansour primero y Lombo después, cual portero de balonmano, negaron mejor suerte.

La circunstancia obligaba a los asturianos a estirarse, para nada la mejor virtud para un equipo que necesita espacios cortos. Y estuvo cerca de castigarlo a la contra Dani Arribas, obligado a disparar con la derecha un tiro que salió demasiada cruzada. La contra la gestó Juan de la Mata con una recuperación atinada y un caño de calidad. El segoviano respondía en la rueda de prensa que la titularidad se ganaba en los entrenamientos. También se gana cuando los compañeros se lesionan. Con Conde en la enfermería, esperan minutos de sobra para el 22 azulgrana.

Supo dormir el partido la Segoviana, con De la Mata ayudando a los centrales en la salida de balón para evitar sustos, y pudo ampliar la cuenta con un tiro al palo de Cidoncha. Pagó el Ceares el esfuerzo y evidenció sus carencias ante un rival que ya no le concedía contragolpes. Con todo, el marcador fue justo hasta el final, con dos despejes salvadores de Rubén y una parada meritoria de Lombo a un cabezazo peligroso de Aitor Elena. Los puntos sufridos requieren que un silbato alivie la agonía.