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La pandemia obligó a suspender el open de tenis de Castilla y León ‘Villa de El Espinar’ por primera vez en 35 años. Sin embargo, la organización continúa trabajando para que al año que viene el torneo vuelva a desplegar su mejor versión. La directora del open, Virginia Ruano, que este año cumplía diez años en el cargo, repasa la situación actual tras el golpe del coronavirus y asienta las líneas sobre las que el evento deportivo planifica su puesta en marcha. “El reto es regresar en 2021 como si este año se hubiera disputado el torneo”, asegura.

Como directora, ¿cómo has vivido la suspensión del torneo?

Al final, ha sido una decisión que ha dependido de la ATP y de la ITF. Nuestra voluntad era la de haber mantenido el torneo en el caso de que, sanitariamente, se hubieran dado las condiciones apropiadas. Ha sido una decisión tomada a nivel global. El tenis es un deporte global, que se juega en todo el mundo y mueve gente por los cinco continentes. Todos queremos que el tenis retome su actividad, pero hay que reconocer que es complicado. Estamos ante una pandemia mundial que, por supuesto, afecta de lleno a un deporte mundial como es el tenis.

¿Qué mensaje os han hecho llegar las instituciones públicas que apoyan el open?

Tanto a la Junta de Castilla y León como el Ayuntamiento de El Espinar o la Diputación han sido en todo momento muy comprensivas con la situación que hemos vivido. Hemos sentido su apoyo para poder celebrar otro tipo de evento, si así lo considerábamos desde la organización del torneo, para que el tenis estuviera presente también este año en El Espinar. Hemos mantenido un contacto muy estrecho a través de las plataformas de comunicación online durante todo este tiempo. La suspensión del Torneo también ha sido un golpe duro para ellos.

En esta edición cumplía diez años como directora del torneo. Una efeméride triste…

Así es. Es lo que me ha tocado. Mi labor como directora nunca ha sido sencilla. Dejé el tenis en 2010, justo casi cuando comenzaba la gran crisis económica que vivimos en esos años. Asumí el cargo de directora en plena crisis, con todo lo que ello supone para un evento de estas características. Diez años después, viene esta pandemia y nadie puede dudar que esta emergencia sanitaria que estamos padeciendo traerá aparejada una crisis económica que está por ver aún las dimensiones que tendrá.

¿Cómo fue el asumir el cargo de directora en un evento de la historia del open ‘Villa de El Espinar’?

Pedro Muñoz, presidente de honor del torneo, me comentó que Javier Martínez dejaba la dirección y me llamó para una reunión en sus oficinas. Fui a escucharle. En ese momento, no tenía experiencia de gestión, aunque era un tema que me interesaba mucho y ya estudiaba sobre ello. Le dije que sí y pedí involucrarme a nivel global, no sólo en el plano estrictamente deportivo. Lo que sí tengo que decir, es que el puesto de directora de este torneo es hacer un master en gestión deportiva de manera acelerada (risas).

Como directora del torneo, ¿qué prevaleció más en los primeros años de tu labor, la sensación de reto o el miedo de tener que defender el estandarte de un torneo declarado mejor ATP challenger del mundo?

Al principio, la sensación fue de vértigo por la historia y el bagaje del torneo. El hecho de coger un evento declarado como mejor ATP challenger del mundo en 2009 era un peso muy fuerte porque todo el mundo esperaba que pudiésemos subir ese listón, pero entró la crisis y eso nos obligó a cambiar el paso, y más que pensar en mejorar tuvimos que adaptar todo para salvar el torneo. Diez años después, puedo decir que lo hemos salvado y además hemos podido crecer. A pesar de la crisis económica o de la caída de ‘sponsors’, hoy puedo decir que somos más fuertes.

En esa línea de ser más fuertes, ¿la puesta en marcha de un torneo femenino ha sido clave?

Sin duda alguna. La creación del torneo femenino fue un gran reto. En la edición del año pasado cumplimos, además, un gran objetivo como fue que pudieran jugar todo el torneo en El Espinar. No ha sido fácil por las instalaciones de las que disponemos.