Varios jugadores, junto a los técnicos Diego Dorado y Raúl García, en la plaza del Caño de Nava de la Asunción./ AMADOR MARUGÁN
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Con el paso de los días, la familia del Balonmano Nava va poco a poco saliendo de su particular crisis sanitaria en la que se vio metido apenas un día después de jugar en Irún su último partido de Liga.

Más de dos semanas después de que el primero de los componentes del equipo fuera víctima del Covid-19, ocho jugadores de la primera plantilla junto con el técnico Diego Dorado y el segundo entrenador Raúl García se reunieron en la plaza del Caño de Nava de la Asunción para dar un paseo y compartir las experiencias vividas con una enfermedad que ha sido de sintomatología leve para casi todos, aunque uno de sus componentes diera un ‘sustillo’ cuando fue trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos a causa de una leve neumonía de la que se repuso, pasando a planta.

Álvaro Rodrigues, Jorge da Silva, Paco Bernabéu, Filipe Mota, Andrés Moyano, Filip Vujovic y Nicolo D’Antino ya pueden salir a la calle con normalidad después de haber dado negativo en las últimas PCR, al igual que otros compañeros que también han superado la enfermedad. Y es que el Covid-19 no entró por igual en la plantilla, ni ha salido a la vez para todos los miembros del club, puesto que Yeray Lamariano fue de los últimos en contagiarse y aún tiene que hacer algunos días más de cuarentena, y Dzmitry Patotski se encuentra a la espera de que la próxima PCR le dé una buena noticia.

Rosales, el único ‘sano’

Se da la circunstancia de que solo un jugador no sufrió el contagio por el coronavirus. Se trata de Adrián Rosales, que al estar recuperándose de su operación de menisco no viajó a Irún con la plantilla, y tampoco tuvo contacto con ella en los primeros días tras el encuentro ante el Bidasoa.

El gallego tendrá a partir de ahora su particular ‘inmunidad de rebaño’ en un equipo cuyos componentes se mostraron más preocupados por la situación de sus familiares que por su propia salud. Afortunadamente, y a salvo de complicaciones posteriores absolutamente indeseadas, el brote de coronavirus propiciado por el viaje a Irún se saldará sin graves consecuencias personales.

 

La Liga Asobal ya tiene un rosario de partidos aplazados porque la mayoría de los equipos tienen positivos

 

Entrando en el plano meramente deportivo, salvo los tres porteros del primer equipo, el resto del plantel ya se encuentra en unas razonables buenas condiciones, aunque todavía quedan algunas jornadas antes de que el equipo comience a retomar los entrenamientos, algo que se espera que se produzca la próxima semana puesto que aún hay que recuperar las fuerzas.

Cada vez más equipos

La realidad es que cada vez son más los conjuntos de la Liga Asobal que presentan jugadores positivos en sus filas, aunque no la práctica totalidad como le ha ocurrido al Viveros Herol Nava. El caso más claro es el del Incarlopsa Cuenca, que con sus 16  positivos ha aplazado tres encuentros de manera consecutiva, y el Frigoríficos del Morrazo Cangas ya ha anunciado nada menos que catorce.

Pero a estos conjuntos se les han comenzado a unir otros varios, como el FC Barcelona que aplazó su partido de la Copa de Europa, el Ademar de León, confinado en casa o el Cisne que ya suma cuatro positivos. El calendario de la Liga Asobal ya es un auténtico quebradero de cabeza de partidos aplazados que tendrán que ir recuperándose en fechas poco normales para el balonmano. Pero, como digo Diego Dorado, la liga 20/21 “será de supervivencia” y de momento el Viveros Herol Nava parece haber superado el mal sueño.