Aunque la pandemia ocupe de manera lógica todas las portadas, el mundo del deporte es consciente de que más pronto o más tarde el efecto de las vacunas conseguirá que el Covid deje de marcar la agenda mundial, y habrá que volver a la normalidad.

Pero, hasta que eso pase, los deportes sin contacto programan sus actividades, y el tenis es uno de ellos. Así, la Federación Española de Tenis ha establecido su calendario provisional de competiciones en lo que a torneos challenger se refiere, y como no podía ser de otra manera, tendrá al Open Castilla y León como una de sus referencias principales.

El torneo espinariego liderará, junto con el de Sevilla, el ranking de torneos de estas características que se celebrarán en España, una decena según establece el calendario de la Federación, que quiere potenciar estas competiciones de la segunda división del tenis mundial con el fin de dar la oportunidad a los jóvenes tenistas de progresar hasta el circuito profesional sin tener que salir a competir fuera de España, para lo que realizará una aportación económica directa para cada torneo.

El Open Castilla y León y el de Sevilla serán los dos únicos torneos que tendrán las categoría ATP Challenger 90, con una dotación económica de 85.000 euros.

El calendario tenístico en lo que a challengers se refiere se abrirá el 22 de febrero en Las Palmas de Gran Canaria, que acogerá dos torneos consecutivos. La siguiente competición será la que acoja la ciudad cordobesa de Pozoblanco, el 19 de julio.

Una semana más tarde comenzará la fase final del Open Castilla y León, que por lo tanto tiene prevista su celebración del 26 de julio al 1 de agosto, si bien desde el 24 de julio se estarán disputando en La Estación de El Espinar los encuentros de la fase previa.

A finales de agosto, el circuito se trasladará a Mallorca, y no será hasta septiembre cuando se dispute otro torneo challenger con la celebración del Open de Sevilla, cerrándose la competición con los torneos que acogerán Murcia, Barcelona y Alicante.

Aun siendo un calendario provisional, no deja de ser una buena noticia que de nuevo la actividad retorne al tenis, y que el ‘Villa de El Espinar’ vuelva a tenerse como una de las referencias nacionales, después de que el año pasado no pudiera celebrarse la competición debido a la pandemia.

Pedro Muñoz, en la UCI

Sin embargo, el torneo contiene su respiración desde hace una semana, ya que el pasado 13 de enero Pedro Muñoz, fundador y presidente de honor del Open Castilla y León, se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos, tratando de superar la infección por Covid que le llevó a ingresar en el Hospital General de Segovia. Y es que el Villa de El Espinar no se entiende sin la presencia del que fuera su creador, y que también fue presidente tanto de la Federación Madrileña como de la Federación Española de Tenis.