Los partidos de pretemporada sirven para que el jugador adquiera un mínimo ritmo de competición, para que el entrenador saque conclusiones acerca de esta o aquella prueba, y para que a los aficionados se les pase un poco el ‘mono’ del par de meses sin ver a su equipo. El resto pasa por el terreno de la elucubración.

El encuentro que jugaron Gimnástica Segoviana y Numancia es de esos en los que se puede adivinar la intención de Ramsés, aunque ni de lejos se pueden extraer demasiadas conclusiones teniendo en cuenta que el equipo azulgrana venía de hacer el viernes una doble sesión de entrenamiento, y el rival volvía a ser de categoría superior, con el añadido de que venía más rodado que el Sanse.

Así que la diferencia de nivel apuntaba a que iba a ser más clara que en el primer encuentro, y no tardó demasiado el equipo soriano en demostrarla, poniendo a su vez en evidencia uno de los problemas con los que se va a encontrar la Segoviana a lo largo de la temporada, como es la defensa del balón parado.

PROBLEMAS A BALÓN PARADO

Sin un jugador contundente por alto, el equipo azulgrana tiene que estar muy concentrado para defender estas acciones, y no lo estuvo en el primer saque de esquina que supuso el 0-1 tras un cabezazo impecable de Bonaldo, ni en el segundo que en una acción calcada a la anterior detuvo un Carmona que sí había aprendido la lección del primer tanto. No fueron esos dos lanzamientos de esquina los únicos que terminaron rematando los jugadores sorianos.

También se notó sobre el césped de La Albuera el ritmo de partido más alto por parte del equipo de Primera RFEF, que en el primer tiempo ganó prácticamente todos los duelos a los jugadores gimnásticos, que poco a poco fueron perdiendo confianza, con los desajustes propios de estas alturas de pretemporada. Carmona tuvo trabajo, como también lo tuvieron Manu, Javi Marcos y López, porque en el segundo tramo del primer período las contras visitantes siempre aparecían en superioridad. El ejercicio defensivo para la Segoviana fue mayúsculo.

Aunque la mejor ocasión local la tuvo Borao en el primer tiempo, el equipo azulgrana dejó mejores sensaciones tras el descanso

Y en ataque… pues poco más de lo mismo. Ivo fue el único que puso destellos de calidad, como en la única acción de verdadero peligro de la Segoviana en el primer tiempo, en la que dejó solo a Borao con su envío hacia la derecha. Pero el interior gimnástico empalmó prácticamente al cuerpo de Isma Gil, que envió a córner.

Sin poder contar todavía con Fernando Llorente y Acuña, y con Dani Arribas y Arranz sin participar en el partido, para el segundo tiempo Ramsés no pudo cambiar a todo el equipo, quedándose en el campo Borao, Manu e Ivo. Pero al equipo se le vio con otra decisión sobre el campo, quizá porque la presencia de Juan de la Mata en la zona de creación vino a aportar bastante más claridad a la hora de sacar el balón jugado, y el triángulo compuesto por Sergio Arévalo, Borrego y Diego Gómez generó alguna situación ofensiva más que interesante por la banda izquierda.

EN ATAQUE, HAY QUE ESPERAR

Pero de ahí a cantar un gol todavía haya mucho que remar, porque en el segundo tiempo la Segoviana no chutó una sola vez entre los tres palos del marco del Numancia que sí cambió a todo su equipo en el descanso, y que tuvo oportunidades suficientes como para haber marcado algún gol más. Pero Oliva mostró sus cualidades bajo los palos, dejando buenas sensaciones aunque el club siga esperando la llegada de un portero que compita con Carmona por el puesto.

El equipo de casa terminó el partido mejor de lo que lo empezó, y continúa con su preparación. De momento, ante rivales de superior categoría el plantel ha mostrado intención, con futbolistas que sí están aprovechando las oportunidades y otros a los que les está costando bastante más, y es de esperar que cuando lleguen los partidos en los que el planteamiento pueda ser algo más ofensivo, cobren protagonismo jugadores como Linchao, Borrego o Diego Gómez, a los que les ha tocado correr mucho, y atacar poco.