Qué diferente

Diciembre, las ciudades se engalanan para recibir la Navidad y los deportistas profesionales y amateurs comienzan a preparar la carrera más emblemática, San Silvestre.

También en Segovia las calles esperan a sus deportistas que las llenaran con su bullicio, porque esta es sin duda  la carrera más popular de todas, una carrera distinta, más festiva; una carrera donde no importa si ganas o pierdes para los atletas no profesionales y si divertirse, reencontrarse con gente que viven en otros lugares y regresan por Navidad,  juntarse después con los amigos para tomar una caña, un caldito o una copa de champán antes de ir a casa para disfruta de la cena familiar, esa que nos está esperando después del esfuerzo realizado. No importa si llueve, nieva o tenemos una temperatura más o menos aceptable, ese día hay que correr.

Pero este año después de 41 años algo va a cambiar. Las calles quizás estén engalanadas, pero no recibirán a los corredores, se encontrarán vacías, quizás la carrera se realice de modo virtual, no lo sé, pero no será igual que subir la calle de San Juan, pasar por debajo del Acueducto y recorrer el resto de calles por los que transita la carrera apoyados por el calor de la gente que se agolpa a lo largo de todo el recorrido de la prueba.

No se verán los disfraces, no habrá serpentinas, no acabará el año de un modo deportivo, despediremos el año 2020 de un modo extraño como ha sido una buena parte del mismo, pero tendremos la esperanza, esa no se puede perder nunca, de correr la San Silvestre en el año 2021 y lo haremos con la misma ilusión que siempre.