Publicidad
A.M. / SEGOVIA

Campaña atípica para todas las competiciones. El parón de tres meses y la resolución definitiva por parte de las federaciones de dar por concluidas la mayoría de los campeonatos ligueros -salvo los del más alto nivel- ha dejado un amargo sabor de boca para los equipos que mejor rendimiento estaban ofreciendo hasta el momento en el que se detuvieron las temporadas. Es el caso del Lucetum de Alicante de baloncesto, que dirige Pedro Rivero (Segovia, 1979), que, tras ascender al equipo a LEB Oro en 2019, en su primer curso en esta categoría llevó al equipo a la zona alta. Terminó en cuarta posición, empatado con el CB Coruña (40) y tan solo a dos puntos de las plantillas que subieron directamente a ACB, el CBC Valladolid y el Gipuzkoa Basket. Además, encadenó la mejor racha de la liga regular con hasta nueve victorias. Una campaña para enmarcar que queda empañada por un inusual final.

De cómo ha ido el curso habla Rivero, ya de vacaciones: “El balance es muy positivo. Después del ascenso, era un año para consolidarse en LEB Oro y hemos estado por encima de lo esperado. Justo cuando tuvo que cortarse la competición, estábamos en el mejor momento y entramos en una buena dinámica, con la racha más destacada de la temporada”. Después comenzaron las semanas de dudas sobre si se retomaría el campeonato y los protocolos de seguridad hasta que la Federación decidió dar poner punto final. “Estábamos en alza, aunque como todos tuvimos que adaptarnos a la situación”, señala.

El segoviano tiene otro año más de contrato, en un club que conoce a la perfección al cumplir hasta dos etapas como jugador. En tan solo dos campañas como entrenador ha cosechado unos registros de amplio tallaje, que van camino de seguir sus pasos como jugador, donde a lo largo de su dilatada trayectoria ha pasado a ser una de las referencias de la liga LEB, al ser sumar cifras históricas de anotación, asistencias, triples y de número de partidos disputados. “Hasta el momento han salido las cosas muy bien: en el primer curso logramos el ascenso y la copa LEB Plata, y en el segundo nos colocamos en la zona alta”, analiza.

Ahora trabaja para planificar la próxima temporada: “La intención es mantener el bloque. Creo que es muy importante sujetar a los componentes de la plantilla, ya que el periodo de adaptación a un nuevo conjunto siempre cuesta. Además, todos hemos crecido mucho”. Una de sus preocupaciones es si se podrá jugar con público. “Estábamos metiendo entre 3.000 y 4.000 personas en el pabellón, que estaban muy enganchadas al equipo, y jugaban un importante papel”, sostiene.

El campus de tecnificación arranca esta tarde en Tizneros

Rivero, además, lleva tiempo involucrado en el crecimiento del baloncesto de base. Un año más y, pese a las dificultades que conlleva la organización de encuentros deportivos, vuelve a poner en marcha el campus de tecnificación de verano, adaptado a los protocolos de sanidad y seguridad. “Queremos dar una imagen de normalidad y pensamos que es viable. Para ello, hemos tomado una serie de medidas que cumplen las directrices propuestas por sanidad”, explica.

El campus llega a su sexta edición, que arranca esta tarde en el complejo polideportivo de Tizneros al aire libre. Las sesiones se desarrollarán durante 90 minutos en grupos de diez integrantes, con el objetivo de trabajar los aspectos tácticos y técnicos a nivel individual bajo la supervisión de Rivero. La escuela se prolongará durante tres semanas, entre el lunes y el viernes en horario de 18.00 a 19.30 horas y de 19.30 a 21.00.

La primera semana comienza hoy hasta el 3 de julio; la segunda, del 6 al 10; y la tercera, del 13 al 17 de julio. Entre los componentes del equipo técnico estarán Guillermo Miguel, Diego Pascual, Mauro Martín, María Martín. El coste de la actividad para sufragar el gasto de material y monitores es de 50 euros por una semana; 80 por dos; y 100 por las tres. Para el año que viene, Rivero, que además es director del campus ‘Gigantes’ de Torrelavega, tiene pensado llevar la franquicia a Segovia.