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Ángel Zamora, entrenador del CD Segosala Segobus de la Segunda División B, ha vivido en primera persona el coronavirus, y después de cuatro semanas, tres de convalecencia y diez días más de confinamiento porque su pareja contrajo la enfermedad, pudo por fin salir a la calle, y comenzar a entrenar a sus jugadores de cara a una temporada que comenzará de manera oficial el 17 de octubre, “o al menos eso pensamos porque nadie nos ha dicho que la liga vaya a aplazar su primera jornada”.

Antes de hablar de deporte, Zamora quiere tener un recuerdo para los médicos “porque su trabajo es increíble. Con esta enfermedad no hay dos casos iguales, y están al pie del cañón haciendo todo lo que pueden. Yo he generado muy pocos anticuerpos, hay otros que tienen muchos sin haber pasado la enfermedad, mis hijos no lo han pasado pese a que mi pareja y yo sí lo hemos hecho… es todo un rompecabezas para los médicos”.

El pasado martes el técnico ya pudo dirigir al equipo en una primera sesión “en la que estaba muy perdido con los protocolos” reconoció. “Los jugadores se lo sabían todo, por dónde tenían que entrar, qué había que hacer… y yo estaba que ni siquiera sabía si sentarme en una silla”.

El que quiera jugar, que juegue

Y es que el protocolo establecido por la Federación Española de Fútbol es tan estricto que está haciendo pensar a más de uno si merece la pena. “Pero la RFEF lo tiene claro, esto es deporte amateur y juegas porque quieres, así que o te ciñes a sus normas, o dejas de jugar. Así de simple” afirma Zamora, que tiene claro que el Segosala, como el resto de equipos de Castilla y León, parte con mucha desventaja con respecto a los conjuntos de Asturias.

Hasta la jornada de ayer los equipos de la Comunidad no podía entrenar con contacto, “y mucho menos jugar partidos amistosos”, mientras que otros clubes de fuera de Castilla y León podían ejercitarse con relativa normalidad. Así que, en el caso del Segosala, el equipo no peleará con las misma armas que el resto de rivales en este inicio de liga, “porque yo quería que el peaje de la inexperiencia del equipo en la Segunda B lo pagáramos en unos partidos amistosos que ya no jugaremos”.

 

“La RFEF ha dejado claro que esto es deporte amateur y juegas porque quieres, y bajo tu responsabilidad”

 

En la propia Castilla y León hay diferencias sustanciales entre los propios equipos “ya que los de León ahora no pueden entrenar, los de Alba de Tormes sí… está claro que esta va a ser una liga de supervivencia” en la que solo hay tres fechas libres para poder recuperar los más que previsibles partidos aplazados. “Es lo que hay” reconoce resignado Zamora.

Un equipo con poca experiencia

Así que el Segosala se plantará en una competición ‘express’ de tan solo 18 jornadas en su primera fase, y en la que descienden nada menos que siete equipos de los veinte que toman parte en la competición “y nosotros somos nuevos en esta categoría” aunque el equipo cuente con jugadores de experiencia incluso en Primera División como Edu, aunque otro jugador con ‘tablas’ en la categoría como Taveras no pueda seguir en el club por motivos laborales.

“Pero la realidad es que vamos a llegar al inicio de la liga sin saber cuál es nuestro verdadero nivel, y con la necesidad de iniciar muy bien porque no sabemos cuántos partidos se van a poder jugar sabiendo que, disputado el cincuenta por ciento de la competición, si esta se tiene que suspender la Federación va a tomar los resultados que se hayan producido como válidos”, apunta el técnico.

Los equipos del club Segosala han comenzado a entrenar con todas las medidas de seguridad posibles, “pero hay algunos padres que tienen miedo por sus chicos y han decidido no llevarles a entrenar”, señala Zamora, que entiende la decisión de las familias y avanza que “de seguir así las cosas, es posible que nos planteemos dar por cancelada la temporada”.