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Texto de José Luis M. Moratinos

En la presente temporada, 2019/20, se cumplen 55 temporadas ininterrumpidas de actuación oficial, primero como federación provincial, y luego como Delegación Segoviana de la Federación de Baloncesto de Castilla y León (FBCYL). Pero esta disciplina ha sido el deporte que más tempranamente se difundió en Segovia entre las provincias de Castilla y León. Y de ello hace ya más de 85 años. Una gran parte de esta historia ha sido recogida de las páginas de El Adelantado, como especialmente las del 21 de enero de 1993, y de los artículos del periódico. Con firmados por Juan Manuel Santamaría, Guillermo Herrero, Enrique Gómez, Juan Carlos Manrique…, entre otros.

Fue en 1932 cuando un segoviano, Jacinto Serrrano González, asentado nuevamente en la ciudad desde que su familia emigrara a Paris siendo niño, tras cumplir el servicio militar, empezó a enseñar los fundamentos del deporte de la canasta a un grupo de segovianos, entre los que se encontraban sus hermanos, Jesús y Manuel. Jacinto Serrano empezó a practicar deportes a los 12 años en el San Carlos de Alfortville (Paris), llegando a jugar con 17 años en una selección de baloncesto de la capital francesaYa en España mientras, tras un breve paso por el Atlético de Madrid, simultaneaba ser jugador del América de Madrid – rival del incipiente Real Madrid – puso en marcha una sección de baloncesto en la Gimnástica Segoviana, la cual duró hasta 1936. De sus semanales viajes a la capìtal de España es de reseñar especialmente el que hizo el 16 de abril de 1933 para jugar con la selección de Madrid –en la que también intervino otro castellano y leonés, Máximo Arnáiz- que se enfrentó en la plaza de toros a la de Lisboa, encuentro que vieron, al decir de las crónicas, 13.000 espectadores, siendo uno de ellos el propio presidente de la República de España, Niceto Alcalá Zamora.

Así es como tuvieron lugar los primeros encuentros de baloncesto en la ciudad del Acueducto – que recoge Juan Manuel Santamaría en su libro ‘El deporte en Segovia’ – en un festival deportivo en el campo de Chamberí -el tanteo para la época sobresaliente, 42-38 a favor de los visitantes- primero y el equipo segoviano, reforzado con jugadores del América, contra el Madrid CF a continuación.

Con motivo de la preparación de una Olimpiada Popular, que había de celebrarse en Barcelona en 1936, la Sociedad Cultural Deportiva Obrera de Segovia convocó a sus deportistas el día 5 de julio de 1936 para competir con los de la Federación Cultural Obrera de Madrid, entre otros deportes en baloncesto, encuentro en el que los locales vencieron por 22-7.

En plena Guerra civil española, un equipo de la Organización Juvenil de Segovia jugó un torneo que se disputó en Sevilla en 1938 formando parte de la concentración nacional de la ‘España liberada’. Al mismo también acudieron jóvenes de León y Valladolid. Terminada la Guerra Civil (1936-39), Jacinto Serrano fue pieza importante en la evolución del baloncesto segoviano.

Ya en 1940 un equipo de O.J. Segovia se enfrentó con motivo de las ferias de la ciudad a otros de O.J. de Ávila, Colegio Claret y Regimiento de Artillería. En 1943 el torneo de ferias fue sustituído por uno de carácter interprovincial, en el que intervinieron equipos de Madrid, Valladolid, Cáceres, Cuenca, Guadalajara y Ávila. El conjunto local, Imperio F.J., venció incluso al representante de Madrid (13-10).

En 1942 se organizó en los campos de Chamberí la I Demostración provincial deportiva con partidos de baloncesto incluídos, actividad que se continuó en años siguientes con la II en 1943 y la III en 1944 en que tuvo lugar la primera edición de ‘campeonatos provinciales’ de diversos deportes, entre ellos baloncesto.

A otro nivel, el equipo representativo – en realidad los componentes federados del Imperio FJ – intervinieron en la Primera categoría de los campeonatos nacionales del Frente de Juventudes: en 1943 jugó en Burgos en la tercera edición del campeonato con un equipo formado por Emilio Gómez, Fernando Mate, Antonio Rosendo, Aurelio García Sanz, José Moreno, Jesús Gil Cachucha y Cruz Conceso; lo ganó en 1946 en la plaza de María Pita de La Coruña, tras disputar la final el 1 de setiembre, y logró el subcampeonato sucesivamente en Huesca en 1947 y Badajoz en 1948. Sus componentes, segovianos todos ellos, constituyeron junto a Serrano, la simiente del baloncesto en la ciudad.

SECCIÓN FEMENINA

A su vez, la sección femenina, se incorporó tambien a la enseñanza y práctica del baloncesto entre las mujeres. En los correspondientes campeonatos de España de dicha institución en la década de los 40 fueron las pioneras: María Luisa Martínez, Margarita Dueñas, María Antonia Gómez Illana, Lucía Serrano y Pilar Romero, entre otras.

Ya en la temporada 1941/42 jugó un sector interprovincial contra Gijón, Salamanca, Ávila, Valladolid y Palencia; en 1943/44 el equipo representativo de Segovia logró el ascenso a Primera categoría en la ciudad de Vigo al vencer al local (26-15), Pontevedra (27-15) y Madrid (42-17). En dicha categoría se mantendría hasta fines de la década

Sin embargo, el baloncesto femenino en particular sufriría un bache, pues la escasez de afiliadas a la organización determinó que en 1952 “se abría matrícula para que todas las jóvenes segovianas que desearan practicar deportes como esquí, balonmano, baloncesto y balonvolea acudiesen”.

La aparición a fines de la década de los 40 de los juegos escolares constituyó otro de los impulsos, aunque intermitente pero duradero, en la promoción del baloncesto. Los primeros equipos de la Escuela de Magisterio, INEM, colegios Claret (este centro practicó baloncesto a lo largo de la década de los 40), Marista, Jesuitinas… No obstante la especial configuración de la fase final de los J.J.E.E., que se celebraba en Madrid, impidió que esos centros, en escasa rivalidad con otros de España, llegasen a disputarla. El primer campeonato interescolar de Segovia tuvo lugar en 1942 participando el colegio Claret, los Hermanos Matistas, INEM y colegio nacional Los Huertos. Habría que esperar hasta la década de los 60 para que otro impulso se diera con la difusión del minibásquet.
Y así se llega al papel federado. A partir de 1942, Segovia bajo la subvención de la administración crea el primer club, el Imperio F.J., que durante varias décadas y otras tantas etapas hasta su desaparición en 1985, desarrollará sus actividades en la Federación Centro –luego Castellana, antes de ser Madrileña- de baloncesto, tanto en la Primera Regional, en competencia con equipos como América, Real Madrid, Canoe, Liceo, Estudiantes, etc.; a lo largo de la década de los 40, como en Segunda Regional, ya que como federación provincial, Segovia “no se independizaría” hasta la temporada 1965/66.

Durante parte de esos años, bajo la dirección de Serrano (que fue delegado de la Federación castellana desde 1962), sus jugadores, que eran practicamente los mismos que representaban a la ciudad en los campeonatos nacionales del F.J., fueron los siguientes: Tomás Martínez, Antonio Herrero, Luis Calleja Vidiella, Aurelio García Sanz, Jesús Gil Cachucha, Antonio Maroto Arroyo, Cruz Conceso San Pablo, J.L. Tovar, Juan Azuara, Emilio Gómez, Fernando Mate, José Herrero y Antonio Sáez.

De entre ellos, Maroto Arroyo no tuvo la misma suerte que sendos esgrimistas segovianos, José Ramón Martínez Roig y Pablo Ordejón que fueron olímpìcos en Roma 1960, ya que si bien con 18 años fue llamado por Anselmo López, seleccionador de baloncesto en 1948 para que durante tres meses acudiera, pagándoselo de propio bolsillo, desde su ciudad natal a entrenar en el frontón Fiesta Alegre de Madrid con los seleccionados para acudir a los Juegos olímpicos londinenses, a los que por motivos económicos España no acudió con deportista alguno. Su única recompensa fue que en las dos temporadas siguientes jugó en la Primera categoría de la federación centro con el equipo Canarias de Madrid.

Ya como federación provincial, Segovia fue incrementando el número de licencias: en 1967/68, 61 deportistas en siete equipos; en 1968/69, 165 en 16; en 1969/70, 171 en 16… No obstante el máximo representante, Imperio O.J.E., jugaba en Tercera División en el grupo de los equipos madrileños.

Los primeros campos fueron los de las traseras de Chamberí de la Segoviana en 1932, Sancti Spiritu (sede de Intendencia Militar) en el barrio de San Millán en 1942, plaza del conde Cheste (1948), Enrique Serichol (antes campo de la Juventud), terrenos de la sección femenina en la plaza de La Merced y los de los colegios Maristas, Claret, Padres Misioneros (1945), Concepcionistas…, algunos de los cuales fueron acondicionados por los propios jugadores, como reconociera en alguna entrevista Auelio García Sanz.