A razón del parón por la Semana Santa, los equipos de la Primera Provincial aprovecharon para ponerse al día y disputar sus respectivos encuentros aplazados por culpa de las condiciones meteorológicas que impidieron que se disputasen en sus fechas señaladas. En esas, dos fueron los duelos que se disputaron este fin de semana con objetivos muy diferentes.

En el campo de La Vega, el Cantimpalos recibía la visita del Monteresma en un partido trascendental para el conjunto verdiblanco, ya que, en caso de vencer, hubiese puesto tierra de por medio en la clasificación, llegando a aventajar hasta en cuatro puntos a su inmediato perseguidor, el Coca. Una oportunidad que el equipo local dejó escapar fruto de una frágil defensa que lo acabó por condenar.

UNA LIGA SIN DUEÑO

Los visitantes, sacaron a relucir toda su pegada y se alzaron con una victoria de mucho prestigio (0-4) con el que ponen aún más al rojo vivo la liga. Con estos tres nuevos puntos, el Monteresma se mete de lleno en la terna por el título, pues se coloca en cuarta posición, con 43 puntos, a tres del propio Cantimpalos, aunque con un encuentro menos. Sobre el verde, un encuentro de poder a poder, sin un dominador claro y en el que las defensas se impusieron a los ataques en los primeros compases de partido. Las ocasiones comenzaron a caer a cuentagotas ante una lluvia que hizo acto de presencia en La Vega para evidenciar aún más la igualdad entre los dos equipos que optaron por un fútbol más directo y menos asociativo.

De esta manera, con Cantimpalos y Monteresma sin dar su brazo a torcer, todo parecía encaminado hacia el resultado gafas al descanso, pero un error defensivo de los locales decantó la balanza en el tiempo de descuento del primer período. Adrián Alonso, el más listo de la clase, no desaprovechó el regalo y puso en ventaja a los morados.
Tras el paso por vestuarios, el Cantimpalos trató de dar un paso al frente en busca de la igualada, pero de nuevo un error grosero de la zaga local los condenó.

Cumplida la hora de juego, una mala cesión sobre el portero lo volvió a aprovechar Adrián Alonso para firmar su doblete y poner en jaque al conjunto verdiblanco. El 0-2 llenó de tranquilidad al Monteresma que cerró filas para guardar el resultado siendo los locales quienes se vieron obligados a lanzarse a tumba abierta. Pero casi sin tiempo de reacción, el conjunto de Jesús de la Rubia asestó un nuevo mazazo, éste ya sí definitivo. El Cantimpalos, fruto de jugar con el reloj en contra, cayó en la precipitación y, Adrián Alonso, el héroe morado, culminó su gran obra de la tarde sellando su hat-trick particular para cerrar el triunfo del Monteresma y, de paso, hacer un enorme favor al Coca.

Ya en la recta final y, con un Cantimpalos con más corazón que cabeza en busca del milagro, lo explotó a las mil maravillas César Barreno para, en el mano a mano, poner el 0-4 definitivo con el que dejó al Cantimpalos sin posibilidad de dar un golpe sobre la mesa de cara al título.

UN EMPATE INSUFICIENTE

En el otro encuentro aplazado entre Cabezuela y San Lorenzo, la necesidad era bien distinta. Un duelo directo entre dos equipos inmersos en la zona baja de la tabla y que finalizó con unas tablas que sirvieron de entre poco y nada a ninguno de ellos. A los locales, colistas de la competición con dos puntos en su casillero, les urgía empezar a sumar de tres en tres como el comer, mientras que para los visitantes, un triunfo era significado de dar un paso de gigante hacia la salvación y alejarse del abismo del descenso.

En definitiva, una urgencia que llevó a los dos equipos a salir sobre el verde de La Vega con premura, buscando desde el inicio portería contraria y con los ataques siendo mayor protagonistas que las defensas. Y en ese desafío, el Cabezuela salió vencedor, pues no se había cumplido el minuto diez de encuentro cuando se encontró con el premio del gol gracias a la diana de Manuel Garrido.

El 1-0 no trastocó los planes de ningún equipo, ofensivos, sin mirar atrás y con hambre de hacer daño, pues tan sólo Javier Hernando y Daniel Ortiz fueron los culpables de mantener dicho resultado gracias a varias intervenciones de mérito bajo los palos. Ya con el encuentro camino del descanso, un despiste defensivo de los locales lo cazó Mario Estaire para llevar la igualada a vestuarios.

En el segundo período, el alto ritmo de la primera parte hizo mella en unos y otros, y el encuentro bajó de revoluciones dando paso a una infinidad de imprecisiones en parcelas ofensivas que no permitió a ningún equipo gozar de ocasiones claras de gol. Los minutos pasaban y con las tablas en el marcador, el miedo a perder el punto se impuso al atrevimiento por ganar los tres, por lo que finalmente, Cabezuela y San Lorenzo firmaron la paz con un empate que no deja contento a ninguno de los dos.