Los jugadores del Viveros Herol Nava celebran la primera victoria en Liga Asobal con su afición. / AMADOR MARUGÁN
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Si esto va a ser así todo el año, la rentabilidad del abono para ver los encuentros del Viveros Herol Nava en la Liga Asobal va a ser de un mil por cien. El conjunto navero, en su debut en la máxima categoría del balonmano nacional, realizó un ejercicio de personalidad en el derbi frente al Recoletas Atlético Valladolid, para terminar ganando su primer partido en Asobal, como siempre ha hecho en el primer choque de cada categoría en la que ha debutado. Lo hizo en Primera Nacional, lo hizo en la División de Honor Plata, y lo hizo en su debut en la élite.

Y eso que el encuentro ante el conjunto pucelano tenía su ‘miga’. El Recoletas que dirige Óscar Ollero no dio la mejor imagen siete días antes frente al Ademar en la Copa Castilla y León, pero era evidente que ante el Viveros Herol no iba a ser lo mismo, porque el equipo de Valladolid llegó a Nava con toda la intención de ser protagonista.

El ‘día de las novatadas’ comenzó pronto para el equipo local, con una primera intervención de Carlos Calle al siete metros de Llopis, y continuó con un golpe, que no pareció voluntario, que recibió Bruno por parte de Adrián Fernández en un contragolpe no culminado, del que no recibió disculpas. Porque el ‘9’ del Atlético Valladolid, con su intensidad durante todo el choque, le enseñó al equipo de casa el camino que hay que recorrer en la Liga Asobal: Prisioneros, ninguno, que lo primero es ganar.

Aguantando el tirón

El primero de los locales que se empeñó en demostrar su calidad fue Eduardo Fernández, difícil de frenar cuando entraba desde el lateral derecho, aunque su aportación no fuera suficiente para que el Viveros Herol mantuviera la iniciativa en el electrónico. Yeray, que había intervenido con acierto en las primeras acciones del encuentro, bajó su porcentaje y el equipo lo notó, aunque Dani Gordo quisiera mantener las riendas del choque en todo momento, parando el encuentro cuando los visitantes se colocaron con dos goles de renta.
Con el seleccionador nacional, Jordi Ribera, presente en las gradas, era un buen momento para que los ‘novatos’ mostraran su calidad. Agustín Casado se entonó en la parte central del partido, y sostuvo al conjunto de casa hasta conseguir la igualada en el marcador (12-12), con Álvaro cerrando los espacios en la zona central, y las rotaciones del Atlético Valladolid con un punto menos de intensidad.

Pero el tiempo muerto de Óscar Ollero surtió el efecto deseado en el equipo pucelano, que en un abrir y cerrar de ojos con Diego Camino al mando de las operaciones le mostró al Balonmano Nava que, en esta categoría, si parpadeas te cae un gol, si te lamentas te cae otro, y si pides explicaciones al cielo te cae un tercero, hasta llegar al 13-16 con el que se llegó al descanso. Y gracias, porque en la última acción de la primera parte los colegiados señalaron falta en el ataque del Recoletas cuando su jugador ya había logrado anotar.

CAMBIOS A MEJOR

Yeray dejó su sitio a Ernesto bajo los palos tras el descanso, en una decisión del cuerpo técnico que se mostró plena de acierto, porque tras unos primeros lanzamientos en los que no logró intervenir, Ernesto se convirtió en uno de los protagonistas del equipo en la segunda parte, con acciones de muchísimo mérito que elevaron en gran medida la moral de un equipo al que la afición no le dejó caer en los malos momentos, que los hubo, porque después de un reinicio de partido con un parcial favorable de 2-0, una doble inferioridad por las exclusiones de Álvaro y Llopis puso al equipo de casa al borde del precipicio, con el Recoletas de nuevo marcando tres goles de renta, y con opciones de marcharse con cuatro de ventaja.

Pero el equipo visitante no encontró la manera de romper el partido, aunque tuviera sus opciones para hacerlo, y la exclusión de Daniel Pérez vino a cambiar el signo del choque, porque varias rápidas circulaciones de la bola hacia Nicolo le puso al italiano en disposición de atacar con ventaja la portería de Carlos Calle, con una gran dosis de acierto.

DEFENSA, Y ERNESTO

Nava se asomaba al partido después de muchos minutos por detrás, pero le costó ponerse a la altura de su rival en el electrónico hasta que Carlos Villagrán, después de haber fallado dos contragolpe claros, se fabricó otro tirando de casta para lograr el empate, y marcharse al banquillo segundos más tarde para descargar toda la tensión acumulada, que no era poca.

Se resistió el cuadro visitante a dejar el mando del partido. Diego Camino impartió un master en el central, pero la defensa que tanto Álvaro como Oleg Kisselev realizaron sobre el enorme pivote Robin Dourte, más las intervenciones de Ernesto, pusieron en órbita al Viveros Herol, que en ataque siempre encontraba soluciones, ya fuera con Agus Casado o con Rodrigo Pérez, que tomaron el relevo anotador de Eduardo Fernández.

A cinco minutos para el final, el partido estaba muy de cara para los locales, que superaban una y otra vez a la defensa pucelana con sus ataques abiertos. Al Recoletas, que firmó un partido de más a menos, no le llegaron las fuerzas, y ante un millar de gargantas enfervorecidas, el Viveros Herol sumó la primera victoria de la temporada, que fue celebrada por todo lo alto. Quedan dos puntos menos para lograr la permanencia.

Dani Gordo

«Nos ha costado arrancar, y estábamos muy agarrotados. Pero en el descanso la gente ha tenido las ideas claras, y en defensa con Kisselev ha sido cuando mejor hemos sujetado el dos para dos que hacían con el pivote»

Óscar Ollero

«Me voy con raras sensaciones. Hemos sabido competir bien, haciendo una buena primera parte, pero en la segunda nos ha lastrado el apartado defensivo»