Balón disputado por alto entre Domingo y un rival del Burogs Promesas. / KAMARERO
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En todos los órdenes de la vida, destruir siempre ha sido mucho más fácil que construir. En fútbol, también, aunque no se puede negar que se precisa de un rigor táctico prácticamente espartano, y una condición física envidiable para pasarse casi noventa minutos corriendo detrás de la pelota y terminar ganando el partido a base de destruir todo lo que propone el contrario, y de aprovechar lo poquísimo que se construye, aprovechando los errores del rival. Ojo, que eso también es fútbol, y la propuesta es absolutamente respetable.

La Segoviana no sabe jugar a defender, sino que desde hace muchos años tiene una propuesta futbolística que pasa por mantener la posesión del balón, y buscar las debilidades del sistema defensivo del oponente. Hay días que la propuesta sale bien, como sucedió frente al Salamanca B, y días como el de ayer, en el que te salen peor las cosas, y tu oponente acaba llevándose el partido a base de anular tus virtudes, y aprovechar tus errores.

DOMINAR DESDE LA DEFENSA

Decía el gran entrenador de fútbol sala que es Miguel Rodrigo que los partidos se pueden dominar desde la defensa. Pues el Burgos Promesas llegó a hacerlo en el complicado campo de La Albuera, y se dice lo de complicado porque debido a las lluvias en algunas zonas el balón se aceleraba, y en otras parecía frenarse, en un primer tiempo en el que la Segoviana lo hizo todo bien… hasta que lograba llegar dentro del área rival, donde faltó la precisión justa para lograr pasar el balón entre el bosque de piernas que era la defensa burgalesa.

Manu González continuó dando la confianza tanto a Domingo como a Elías, llevando a Asier al lateral derecho, con Rubén en el ala contraria apoyándose en Ivi para progresar. Y la realidad es que en los primeros cuarenta y cinco minutos el único equipo que rondó el gol fue el azulgrana, pero Javi Borrego siempre estaba bien marcado, y las ayudas cercanas de los jugadores visitantes, con sus líneas muy juntas, siempre eran suficientes para despejar el peligro.

Así que, salvando un lanzamiento de falta de Asier a las manos de Álex, un cabezazo de Borrego que tuvo el mismo destino, y un par de remates que se marcharon fuera por más o menos centímetros, el resto del ataque gimnástico se quedó en una más que buena intención ante el perfecto entramado defensivo del Burgos Promesas, que en ataque durante la primera parte hizo, exactamente… nada. Porque ese era el plan.

El segundo tiempo comenzó de la misma manera que el primero, con la Segoviana controlando el juego, y el Burgos Promesas esperando con calma su oportunidad. Asier remató alto en una acción ofensiva en la que el colegiado no vio primero una mano en un control, y después un agarrón al jugador azulgrana, así que no visto lo uno, y no visto lo otros, el árbitro sumó dos errores, y cero aciertos.

UN ERROR, UN SOPAPO

Quien sí acertó fue el Burgos Promesas en la primera ocasión de peligro que tuvo. Christian dudó si salir o quedarse en la raya de gol en el primer saque de esquina que botó el conjunto visitante, forzando la defensa un segundo córner, que fue botado con precisión a la cabeza de Óscar, quien desde el segundo palo devolvió el balón al área pequeña, donde Asier tocó lo suficiente como para convertir el 0-1.

Si con el 0-0 a la Segoviana le estaba costando un mundo y medio superar el sistema defensivo de su oponente, con la mínima derrota la cosa apuntaba a la séptima parte de Misión Imposible. Elías desaparecía, Domingo no encontraba la forma de darle velocidad al juego, y en las bandas el ajuste defensivo del Promesas impedía que hubiera superioridad para progresar.

Y con los minutos llegaron las prisas locales, y con éstas llegaron los contragolpes de los naranjas, que no crearon más peligro porque los visitantes erraban siempre en el pase decisivo. Pero, por aquello del cántaro y la fuente, un inoportuno resbalón de Rui puso a Cortés en la autopista hacia Christian, con Javi Marcos persiguiendo después de no haber hecho la falta que le hubiera supuesto la segunda amarilla. El portero gimnástico derribó al delantero, y el colegiado no dudó, como tampoco lo hizo Dava desde los once metros. Era el segundo lanzamiento entre los tres palos del Burgos Promesas, o el tercero si se tiene en cuenta un centro chut de Cortés en la primera parte que embosó Christian sin problemas.

EL PREMIO LLEGÓ DEMASIADO TARDE

Restaban quince minutos de sufrimiento para los de casa, que tiraron de orgullo para asediar la meta de Álex, forzando un buen número de saques de esquina que se quedaron en nada. Tales eran las ganas de la Segoviana por reducir la distancia en el marcador que el Burgos contó con una ocasión pintiparada para hacer el 0-3, pero Torres lanzó fuera un mano a mano ante Christian.

Tuvo Domingo la oportunidad de hacer el 1-2 a siete minutos para el final, pero Álex sacó una gran mano abajo para enviar el esférico a saque de esquina. El premio para los azulgranas llegó demasiado tarde, cuando una dejada de Borrego al punto de penalti fue aprovechada por Domingo para marcar el gol que apretaba el marcador en el tercer minuto de los cuatro de añadido que había concedido el árbitro. No hubo tiempo para más, y la Segoviana perdió de nuevo en La Albuera, y ya se sabe que las derrotas suelen traer muchas dudas, porque a toro pasado todos hubiéramos hecho tal o cual cosa para cambiar el partido. La única certeza fue que el Burgos Promesas llevó a buen término su planteamiento, y que la Segoviana debe seguir incidiendo en el suyo. Siempre será preferible perder muriendo en el área rival, aunque sea más jugando con el corazón que con la cabeza.