En una competición en la que la victoria vale dos puntos y el empate uno, conseguir sumar aunque solo sea un puntito es una buena noticia, y más cuando estás metido en la zona baja de la clasificación, en la que todo lo que consigas es oro. Y el Viveros Herol Nava, sumido en una dinámica terrible, rescató un punto (que bien pudieron ser dos… y ninguno) frente a un Bathco Torrelavega que dio por más que bueno el empate que le deja muy lejos del descenso.

La ‘batalla de Torrelavega’ verdaderamente lo fue, con dos equipos dispuestos a no regalar nada, y dos aficiones preparadas para dejarse la garganta, aunque fuera una pena que dos seguidores del equipo visitante no excesivamente inteligentes invirtieran su tiempo en insultar a Vujovic. La valentía se les acabó con la presencia de la Guardia Civil a su lado.

TORRELAVEGA DA PRIMERO…

Una vez reflejado el incidente en la grada, novedoso porque es muy difícil ver a la afición de Nava enfadada con algún seguidor del conjunto rival, mejor centrarse en lo que pasó sobre la pista, que no fue poco. De primeras, el Bathco Torrelavenga salió con ganas de meterle toda la presión al Viveros Herol, y con su juego rápido de contragolpe y saque rápido de centro, unido a una defensa muy intensa con Mijuskovic extraordinario bajo los palos, puso en jaque a los locales desde el inicio.

1-3 al minuto 5, 24 en el diez, 4-7 en el quince… Zupo ya no aguantó más y con cuatro goles de desventaja gastó su primer tiempo muerto en lo que fue una buena inversión, porque la entrada en la pista de la segunda unidad navera, con Moyano y Horiha en los laterales, puso más claridad en la ofensiva y bastante más acierto en los lanzamientos, hasta entonces desesperantemente erráticos.

Las diferencias fueron aminorándose con lentitud, pero sin pausa porque las defensas se pasaban de expeditivas, con los colegiados teniendo mucho que pitar y excluyendo a partes iguales a unos y otros. Afortunadamente para los de casa, Patotski empezó a dar la réplica a Mijuskovic en la portería local, y Moyano sacó a relucir la garra argentina pese a que tiene la rodilla como un melón. Al descanso, 10-11 y las espadas en todo lo alto.

… Y DA DOS VECES

El reinicio del partido fue casi idéntico al comienzo del choque, con el Torrelavega defendiendo más que bien, el Viveros Herol recibiendo contragolpes, y el marcador de nuevo reflejando que los naveros iban a sufrir de lo lindo, porque su rival no solo se lanzaba con Cangiani como estilete, sino que también sabía apoyarse en Gonzalo Porras en el pivote, provocando no pocas exclusiones.

Nava se aferró al partido, Horiha seleccionó mejor sus lanzamientos que en encuentros anteriores, y aunque los ataques tuvieran que ser muy elaborados y llevarse casi hasta el final del pasivo cuando no superándolo, siempre se encontraba el espacio para lanzar. Además, surgió en el equipo local un protagonista inesperado en la figura de Haris Pleh, del que no se tenían demasiadas noticias positivas en los últimos meses, pero que en este encuentro apareció para rechazar dos lanzamientos de siete metros que relanzaron a los naveros.

Pese a ello, las exclusiones hacían mucho daño, tanto que casi mediada la segunda parte el electrónico reflejaba un 16-19 favorable al equipo que dirige Álex Mozas. Pero Nava encontró su momento con los goles de Nicolo y Vujovic desde los extremos, y un tanto de Óscar Marugán desde los siete metros, más otro marca de la casa de Rodrigo Pérez Arce culminaron el 4-1 de parcial que elevó el 20-20 y metió al partido en ebullición, con el técnico visitante pidiendo tiempo muerto para frenar la sangría, que continuó durante un minuto más, con Horiha culminando la remontada y Patoski parando un siete metros a Leo Renaud, y otro a Alonso Moreno.

CON VAIVENES HASTA EL FINAL

El Torrelavega sobrevivió al primer cataclismo haciendo lo que mejor sabe, que es jugar rápido y ser descarado en sus lanzamientos desde nueve metros, y cuando Casanova empataba el partido a 22 con un tanto que supuso la roja por tercera exclusión a Gonzalo Carró, el partido se dio de nuevo la vuelta, con Mijuskovic parando dos lanzamientos consecutivos a Prokop y Vujovic, y Cangiani machacando a la contra.

El partido era una ruleta rusa, con las defensas de ambos conjuntos haciendo trabajar de firme a los colegiados, que a cuatro minutos de la conclusión excluyeron a Lombilla. Nava aprovechó para anotarse un parcial de 2-0 que le puso con 26-24 a dos y medio para el final, con Patotski deteniendo otro lanzamiento de siete metros, poniendo al equipo de casa muy cerca de la victoria.

Pero… todavía había tiempo para una vuelta más de tuerca, y con el tanto del ex-navero Alonso Moreno el equipo visitante se colocó a un solo gol, con los locales atacando para poner de nuevo los dos tantos de diferencia a poco más de cincuenta segundos para la conclusión, que prácticamente habría finiquitado el choque.

Y fue Nicolo quien tuvo la ocasión de ganar el partido, pero Mijuskovic le detuvo su lanzamiento desde los siete metros, y Patotski no pudo hacer lo mismo con el que anotó Villoria que puso el definitivo (y justo) empate a 26, que fue celebrado con más alegría por los visitantes que por los locales, que lamentaron no haber podido sumar los dos. Pero la tendencia negativa se ha roto, y el partido de Puente Genil debe servir para confirmarlo.