El Viveros Herol Nava se ha metido en velocidad de crucero, y solventó uno de los desplazamientos más complicados de la temporada, el de la visita al pabellón Aritzbatalde de Zarautz, con una victoria extraordinaria, forjada en un segundo tiempo excelente en el apartado defensivo, y con un acierto demoledor en ataque.
La consigna de Zarautz era clara desde el primer momento. Había que frenar como fuera el ataque del Balonmano Nava, aunque ello supusiera forzar exclusiones. Hasta tres sumó el equipo local en los primeros diez minutos de encuentro, pero a cambio consiguió ir minimizando el ataque navero, al que Carlos Villagrán no conseguía dar velocidad.
De esta manera, y forzando las acciones con su lateral derecho Íker Ortiz y las acciones de defensa interior de los visitantes, el equipo vasco pasó de verse dos goles por detrás (3-5) a tener ataque para el 10-7. Con el tiempo muerto pedido por Senovilla y la entrada de las rotaciones Nava mejoró sus prestaciones en ambas áreas, obligando al técnico local a pedir tiempo muerto con 10-10 en el electrónico de un partido en el que las defensas tenían mucho que decir.

SMETANKA LE CAMBIA LA CARA

La aparición de Smetanka en el partido le cambió la cara al Balonmano Nava, porque el uno contra uno del eslovaco fue absolutamente letal para una defensa muy grande, pero con escasa movilidad por el centro. A base de defensa, los siete metros de Dani Pérez y Smetanka, el conjunto de Álvaro Senovilla pasó a liderar el marcador en el tramo final del primer período, aunque como se esperaba Zarautz no bajaba los brazos y siempre encontraba la manera de sostenerse en el partido, que cumplió sus primeros treinta minutos con 17-18 en el marcador y Patotski marcando un gol desde su área que no subió al marcador porque la mesa consideró que se había anotado fuera de tiempo.

LA DEFENSA, EN MODO PARED

Un arranque fulgurante de los segovianos, con un parcial de 1-5, amenazó con romper el encuentro en los primeros minutos de la reanudación, y aún pudo ser mayor el castigo si se hubieran aprovechado dos acciones de contragolpe.
Lo cierto fue que la defensa visitante elevó su nivel y el esfuerzo empezó a pasar factura a los locales, cansados de percutir ante la defensa segoviana, un auténtico yunque que se convertía en martillo en la ofensiva, con un altísimo porcentaje de acierto en los lanzamientos. El partido, que amenazaba con romperse al principio del segundo tiempo, se partió en mil pedazos a base de blocajes defensivos, contragolpes y lanzamientos cómodos desde nueve metros.

 

La defensa navera solo permitió cuatro goles del Zarautz
en los primeros quince minutos de la reanudación, y fue clave
en la victoria

A trece minutos para el final, el 21-31 dejaba el duelo casi visto para sentencia, y aunque Zarautz (solo cuatro goles en trece minutos) quiso apretar forzando las acciones de contragol y realizando ataques posicionales rápidos, le fue imposible ponerse a la altura de un Balonmano Nava que supo controlar el partido en la primera parte, y fue absolutamente demoledor tras el descanso, porque los segovianos siguieron anotando con extraordinaria fluidez hasta cerrar el encuentro con el 28-36 final.