Hay días en los que es mejor no levantarse de la cama, y el Viveros Herol Nava vivió uno de ellos en La Albericia, donde se presentaba repleto de optimismo frente a un rival que todavía no había ganado un partido en la Asobal, y se marchó con un buen correctivo, fruto de un partido manifiestamente mejorable sobre todo en la ofensiva, aunque al final todos los aspectos del juego hicieran aguas.

Los cántabros fueron superiores de principio a final y además de maniatar a los segovianos durante muchos minutos de partido, también aprovecharon la debilidad defensiva de los visitantes para hacer mucho daño con hombres como Diógenes Cruz, siempre difícil de defender y en este partido bastante más. Los de Zupo Equisoain estuvieron siempre blandos en defensas y espesos en ataque, incapaces de voltear una dinámica que no fue buena nunca.

Los segovianos comenzaron el choque consiguiendo tomar la iniciativa en el luminoso y alcanzar posiciones de lanzamiento cómodas con bastante claridad, pero el equipo no conseguía frenar al cañonero local Cruz ni a un inteligente Zungri, metiéndose el partido entraba en una fase mucho más cerrada y táctica, con defensas agresivas y las primeras paradas de mérito en ambas porterías.

La sequía que duró demasiado

Ahora incómodo en ataque, sumando varias pérdidas seguidas, el Viveros Herol Nava afrontó una sequía goleadora y de ideas total y solo su buen desempeño defensivo evitó que el rival cogiera una renta preocupante, porque los visitantes se tirarían ocho minutos sin ver puerta (7-4 en el minuto 15) y tras más pelotas perdidas y algún desafortunado poste todo un largo cuarto de hora con sólo un gol en su haber (10-5 en el 22).

Visto lo visto, Zupo decidió cambiar de portero y sentó a un Patoski sin apenas incidencia en el juego, pero con eso no se solucionaban los muchos problemas ofensivos y el equipo continuó sufriendo mucho e incluso concediendo las primeras carreras a un rival que conseguía cazar contragolpes letales que lo complicaba todo todavía más.

Zupo: “No hemos encontrado el punto defensivo y en ataque hemos pasado muchos problemas con su 5:1. Hemos jugado bastante mal y hay que felicitar al Sinfín”

En los últimos compases de la primera parte el Balonmano Nava no consiguió encontrar la solidez defensiva, pero al menos logró minimizar los daños, marchándose a los vestuarios con mejores sensaciones (15-10).

En el reinicio en el segundo periodo los de Nava de la Asunción sacaron provecho a un par de errores locales y recuperaron en el marcador al contragolpe, algo bien escaso hasta el momento (15-12). Pero fue un espejismo porque los locales seguían jugando con demasiada comodidad y además sus lanzadores de larga distancia se mostraban muy efectivos en todo momento.

Del espejismo, a la realidad

La renta local pronto volvió a ser máxima (19-13) pues los naveros siguieron sin tener claro la forma de atacar. Todo costaba muchísimo y eso tal y como estaba el marcador y sin que el reloj dejara de consumir minutos, no significaba nada bueno para los visitantes pues ahora el nerviosismo pasaba a ser un factor de peso y hombres como el local Cruz encontraban el terreno abonado para sus diabluras constantes.

Así una gran parada a bocajarro del local Ernesto Sánchez echaba más leña al fuego y los naveros volvían a quemarse (23-16 al filo del cuarto de hora).

Al Viveros Herol Nava no le quedaba otra que arriesgar con todo y encomendarse a los destellos de un Prokop siempre muy vigilado, pero el caudal de goles navero no fluía al ritmo deseado y los santanderinos comenzaron a jugar con el reloj de manera muy inteligente y desesperante para su oponente, incapaz de cambiar la mala dinámica de juego ofensivo, 28-23 a falta de tres para la conclusión y de nuevo demasiados minutos de ofuscación en ataque.

Así y con todo decidido, el tramo final del enfrentamiento sería todo un castigo para un equipo segoviano ya muy pendiente del gol average, que acabó siendo de menos seis. Lo mejor, que el martes hay otro partido y este mal encuentro se olvidará pronto.