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Moni controla el balón durante la final por el ascenso que puso al Segosala en Segunda División./ NEREA LLORENTE

Mónica González es, de largo, la jugadora del Segosala Pinturas Alyván que más encuentros ha disputado en la Segunda División femenina de fútbol sala. Después de varias campañas defendiendo la camiseta del Unami, la pívot segoviana optó por descender una categoría y pasar a militar en un joven equipo al que la pandemia le privó de haber ascendido a Segunda una campaña antes.

P.- ¿Por qué recaló en Segosala?
R.- Al acabar mi período en el Unami pensé que el fútbol sala se había terminado para mí. Pero hablé con mi hermana Chivi (jugadora del Segosala) que comentó a Agustín que me había ido del Unami, y me llamó para decirme que estaría encantado de que fuera a jugar con ellas. Y así empezó todo.

P.- Llega, y se encuentra un vestuario casi de niñas.
R.- Salvando Chivi que tiene 36, Tato que tiene 30, Eva que tiene 29 y yo que también tengo 30, las demás jugadoras tienen menos de 25 años. Es ahora cuando se está empezando a ver el proyecto que el Segosala comenzó a gestar hace años y ahora ves a jugadoras como Miri, que no estaba con Segosala pero venía a entrenar con nosotras, como Alejandra, como Iratxe, más niñas que hay en la cantera, y piensas que si subieran a jugar ahora mismo a Segunda no desentonarían, porque son muy buenas y muy luchadoras.

P.- ¿Mejorando lo presente?
R.- Es que ahora tenemos jugadoras increíbles como Valle, como Laura, como Angélica, como Isa… quizá hace tiempo lo ideal hubiera sido que el Unami y el Segosala se hubiera unido para crear un proyecto de fútbol sala femenino que aunara la veteranía con la juventud, pero no se dio y ahora el Segosala tiene mucho presente y un mejor futuro.

P.- No les faltarán ofertas a algunas jugadoras.
R.- No me extrañaría que las tuvieran. Por mi parte me encantaría que todas siguieran, pero hay que entender que se fueran a seguir creciendo en otros equipos. Pero son jugadoras que han estado toda la vida en el club y que seguro se lo pensarían mucho antes de irse a otro sitio.

P.- ¿Las veteranas son un referente en este vestuario?
R.- Las jóvenes tienen mucho desparpajo, y nosotras en ningún momento las tratamos como si fueran niñas. Todo tiene sus momentos y ellas son las primeras en ponerse serias cuando toca. No sé si nos tienen como referencia, y yo no me creo referencia de nadie, pero es cierto que las jugadoras más pequeñas de la cantera siempre se fijan un poco más en ti. Las compañeras de vestuario en el equipo de Segunda no nos tienen ningún respeto (risas).

P.- ¿Hablan del ascenso?
R. – Solo de broma. Estos dos partidos que nos quedan de la primera vuelta frente a Almagro y Teldeportivo van a marcar nuestras posibilidades. Estos rivales son los más regulares que están siempre ahí, y no es fácil, porque la liga es muy larga y es complicado mantener la regularidad. Por supuesto que me gustaría jugar en Primera y sería lo mejor que me ha pasado en mi carrera, pero es algo muy difícil, y creo que una vez que hemos visto que el descenso lo tenemos muy lejos, el objetivo ha de ser clasificarnos para la Copa de la Reina, una meta que actualmente puede ser más realista.

P.- El equipo ha aprendido a sufrir y a trabajarse los partidos.
R.- No nos han regalado los puntos en ninguno. En algunos encuentros hemos tenido un poco de suerte para ganar, y ahora nos creemos más que somos capaces de ganar a cualquier oponente al que nos enfrentemos, pero sin olvidar que también podemos perder con cualquiera y siempre saliendo concentradas a la cancha. El equipo ha madurado y los resultados están acompañando.

P.- ¿Cómo es la rivalidad con el Unami?
R.- Sana. Coincidimos en los entrenamientos de los jueves, y nuestra relación es muy buena. Eso no quita para que cuando nos enfrentemos yo esté muy motivada para ganar, y que piense que ojalá quedemos por encima del Unami en la tabla. Pero, por poner un ejemplo, cuando acabó el partido de ida nos fuimos las jugadoras de los dos equipos a tomar algo todas juntas. No hay una mala rivalidad, y yo tengo amigas en el Unami que fueron las primeras que vinieron a apoyar al Segosala cuando jugamos la final por el ascenso a Segunda División.

P.- ¿Este Segosala tiene techo?
R.- Podemos mejorar mucho más tanto técnica como tácticamente y en el apartado físico. En defensa podemos mejorar mucho y aunque contamos con jugadoras que tienen mucho gol, también se puede hacer mejor, y eso que la evolución es evidente. Tanto Agustín como Óscar están haciendo un gran trabajo, todas estamos respondiendo y los resultados acompañan.