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Todos los equipos atesoran virtudes y defectos, y por ello todos los técnicos tratan de potenciar las primeras, y esconder las segundas. En el caso del Viveros Herol Nava, Dani Gordo intenta por todos los medios ocultar que a su equipo le cuesta horrores comenzar los partidos a toda máquina. En ocasiones el plantel navero logra acelerar un poco en los inicios de los encuentros, pero en otras ocasiones, como se vio ante Guadalajara el pasado fin de semana, y frente a Puerto Sagunto ayer, el mal arranque es tan evidente que obliga a un esfuerzo mayor a lo largo de los partidos en busca de una remontada que a veces se produce (normalmente en casa), y otras muchas, no… salvo ayer.

En el ‘Ovni’ de la ciudad valenciana, donde el equipo de casa esperaba a los naveros con ánimo de revancha tras el triunfo del Viveros Herol en los dos encuentros de la pasada campaña, de nuevo el equipo segoviano tuvo un flojo inicio de partido. El Puerto Sagunto salió a la pista buscando ponerse por delante desde el principio, y lo logró marcando un parcial de 4-1 en los primeros cinco minutos que obligó a Dani Gordo a pedir el ya ‘clásico’ tiempo muerto de los inicios del choque para intentar frenar la hemorragia espabilando a los suyos.

Otro mal inició condenó a los naveros a realizar un sobreesfuerzo para remontar en la segunda parte

Pero Sagunto no es Nava de la Asunción, y el equipo nunca llegó a estar metido de lleno en el encuentro durante su primera parte. Algunos buenos momentos lograron reducir la distancia a un gol, pero los de casa, con Leo Querín y Diógenes Cruz de estiletes, no solo encontraron la manera de superar a la defensa segoviana, sino que con el paso de los minutos al Balonmano Nava, que la primera exclusión de Álvaro le hizo daño en el marcador, se le acabaron las ideas ofensivas y vio cómo su oponente abría la brecha hasta los seis goles (14-8 a poco más de cinco minutos para el descanso) que ponía el partido demasiado cuesta arriba.

Prueba de que no le funcionaban demasiado bien las cosas en ataque a los segovianos la otorga el hecho de que el primer gol de Agus Casado en el partido llegó a tres minutos del final del primer tiempo, cuando los visitantes ya tenían a Álvaro en el banco tras sumar su segunda exclusión. Pero, a pesar de todo, una postrera reacción segoviana llevó el partido al 15-12 con el que se llegó al descanso. Lloviendo, pero menos.

DEFENSA, DEFENSA, DEFENSA

La segunda parte continuó por el camino de la agonía para los segovianos, porque el cuadro local mantenía la renta en un margen de tres y cuatro goles que se les antojaba cómoda. Sin embargo, el Puerto Sagunto comenzó a sumar exclusiones que le obligaban a hacer un esfuerzo cada vez mayor en el apartado defensivo para sujetar al equipo visitante, que mediado el segundo período se puso a la altura de su rival, con un tanto de Rodrigo que puso el 20-20 en el electrónico.

Con las defensas sin dar una sola concesión, Sagunto continuó llevando la iniciativa en el marcador, pero el Nava se enganchó al partido como un náufrago a la tabla (siempre que no seas Di Caprio en Titanic) y así se llegó a la recta final del encuentro con el cuadro saguntino liderando por 24-23, pero con Marcos Dorado excluido. Nicolo empató el encuentro, pero Leo Querín volvió a poner a su equipo por delante, y los tres últimos minutos fueron de porteros, con Guillermo Martínez deteniendo el lanzamiento de Óscar Marugán, y Yeray haciendo lo propio con el de Leo Querín que pudo ‘matar’ el partido.

Agus Casado empató el choque a 45 segundos del final, y el Puerto Sagunto tuvo ataque para ganar el partido. Pero cometió unas infracción y a diez segundos para el final los naveros montaron un rápido ataque que llevó la bola hasta Carlos Villagrán. El capitán entró desde el extremo, pero su remate se marchó fuera, certificando así el tercer empate consecutivo del Viveros Herol, que volvió a hacer un milagro remontando de nuevo seis goles de desventaja, y además fuera de casa en otra más que meritoria reacción. Pero cuidado, los milagros también se acaban…