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Isaías Guardiola se eleva sobre Fodorean buscando la portería del Cangas./ ROBERT PASTORIZA

El Viveros Herol Nava sumó un punto más en su partido que disputó en O Gatañal frente al Cangas, y teniendo en cuenta lo que sucedió durante 59 minutos y 45 segundos bien debería darlo por bueno. Pero el gesto se tuerce cuando se comprueba que en los últimos quince segundos de partido el equipo segoviano tuvo un ataque para ganar el duelo, que estrelló en el palo. Vaso medio lleno, vaso medio vacío.
Teniendo en cuenta la importancia de los puntos, los entrenadores de ambos conjuntos habían preparado un plan de partido similar, tratando de evitar que el rival pudiera correr, forzándole de esta manera a consumir un buen puñado de segundos en cada uno de sus ataques. Así, Álvaro Senovilla metía a Vila defendiendo en el ‘2', con Guardiola y Carró por el centro y Mario Nevado a su lado en la izquierda.
Y ambos equipos cumplieron con el plan, por lo que la diferencia en el marcador en favor del conjunto de casa vino a darse por una individualidad, la del guardameta Jorge Pérez, que tuvo que ocupar el lugar en la portería gallega por la lesión de Enzio, y que en la primera parte fue una auténtica pesadilla para los lanzadores segovianos.
Porque Nava, la verdad sea dicha, defendió con bastante acierto durante muchos minutos del primer tiempo, sabedores los visitantes de que el Cangas no posee un lanzamiento exterior demasiado protagonista sin Juan del Arco, y que la mayoría de sus intentos ofensivos terminaban en un uno para uno, o llevando la bola a los extremos. Pero, y a pesar de que Luis de Vega también sumó intervenciones positivas para el equipo, el déficit del conjunto navero se evidenció en ataque, con lanzamientos muy claros desde los seis metros, o incluso culminando contragolpes, que se marchaban fuera, o se estrellaban ante el portero local.

DEMASIADO IRREGULAR EN ATAQUE

Este hecho se puso en evidencia en varios momentos de la primera mitad, sobre todo en su ecuador, cuando el Cangas cambió de defensa a un 5:1 con Monteiro de avanzado, y pasó de un 4-4 a un 8-4 que fue cortado de raíz por un tiempo muerto de Senovilla, que puso en juego a hombres de refresco que vinieron a devolver el parcial al conjunto local con un 0-4 que pudo ser mayor a poco que se hubiera acertado un poco más con el marco rival. Con 8-8 y el Cangas con uno menos, de nuevo se volvieron a errar los ataques y este hecho vino a proporcionar algo de oxígeno al equipo dirigido por Nacho Moyano, que tuvo en la mano el volverse a marchar en el marcador con el 11-10 y el Viveros Herol en doble inferioridad. Pero Luis de Vega realizó una parada de mucho mérito y Nava endosó a su oponente un parcial de 0-2 que le devolvió la iniciativa.
Sin embargo, de nuevo la irregularidad en los ataques pasó factura y con un arreón en el tramo final del encuentro el Cangas se marchó a los vestuarios con el 14-12 favorable.

PATOTSKI BAJA LA PERSIANA

La segunda parte se desató bastante más que la primera, con ataques mucho más rápidos que dejaban a las defensas casi ‘con el molde' y obligaban a los porteros a un sobreesfuerzo para intentar detener los lanzamientos claros de sus rivales. Y en esta faceta volvió a brillar Jorge Pérez, que acabó el partido con más de un 35 por ciento de paradas y que puso al Cangas de nuevo cuatro goles por encima del Nava a los diez minutos de la reanudación.

 

El equipo segoviano se mostró demasiado irregular en los lanzamientos, y ello le supuso un lastre durante todo el partido

Fue entonces cuando Senovilla varió el ritmo del partido metiendo de nuevo en la pista a Pablo Herranz en el pivote, pero sobre todo incluyendo a Patotski en el partido. El capitán del equipo, que apenas había salido para intentar detener un par de lanzamientos desde los siete metros, se activó con rapidez y logró frenar la sangría defensiva del equipo navero, que en ataque continuaba siendo demasiado irregular, lo que le impedía asomarse al partido por más cerca que se situara.
Hasta en tres ocasiones logró el Viveros Herol empatar el encuentro en una recta final en la que el Cangas sintió toda la presión por su situación clasificatoria. Tanto fue así que en los últimos cinco minutos de partido el equipo de casa tan solo marcó un gol, y con 29-29 en el marcador falló su ataque, dejando al Nava con quince segundos para montar su ofensiva. El equipo trabajó bien el ataque rápido y el balón le llegó en buenas condiciones a Moyano, pero el poste evitó la victoria navera y, la verdad sea dicha, puso justicia en O Gatañal.