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David Llorente se enteró de su selección para los Juegos Olímpicos de Tokio en la mañana del martes, ya que las nueve horas de diferencia que existen con respecto a la zona de Australia en la que se encuentra propició que la decisión de la Federación de Piragüismo le pillara durmiendo, quién sabe si soñando, con unas Olimpiadas que ahora ya son una realidad.

“Me he enterado esta mañana, cuando he encendido el teléfono y lo tenía repleto de mensajes de felicitación”, señaló un David Llorente que no rompió sus rutinas de entrenamiento pese a recibir la noticia que llevaba un tiempo esperando, “porque hay que seguir trabajando, y ahora con más ganas si cabe”.

Ahora bien, no es lo mismo trabajar con incertidumbres, que hacerlo con una certeza, “y esta selección me aporta mucha felicidad, pero también mucha tranquilidad. El sueño olímpico está mucho más cerca”.

LA SINCERIDAD POR BANDERA

El palista de Palazuelos no ha recibido ningún regalo de la Federación por esta plaza olímpica, ya que la competencia con Joan Crespo fue sana, pero dura, “porque no hay que olvidar que si yo fui subcampeón del mundo, él fue tercero, lo que es algo histórico. Pero no voy a mentir diciendo que tenía que ir Joan a los Juegos. Siento que esta plaza me pertenece, porque me ha le ganado, aunque no pensaba que la decisión de la Federación se fuera a demorar tanto”.

La evolución de David Llorente ha sido espectacular en el último año, en el que pasó de promesa a realidad. Centrarse en conseguir la plaza para los Juegos le hizo competir al máximo “sin mirar a los rivales que tenía delante. Es cierto que he obtenido resultados que ni me esperaba, pero todo ha venido por estar centrado en conseguir mi sueño olímpico, y en dar mi mejor nivel en todas las competiciones sin importar a quién tenía que ganar para conseguirlo”.

“He conseguido resultados que ni yo mismo me esperaba, por estar centrado en alcanzar mi sueño, sin importarme los rivales a los que tenía que superar”

El segoviano estaba tan convencido de que la plaza iba a ser suya, que desde primeros de año comenzó a entrenarse de cara a los Juegos, “aunque sabía que corría un riesgo, porque si tenía que acudir a unas definitivas pruebas de selección, iba a tener poco tiempo para prepararlas. Pero arriesgué y me ha salido bien”. Así, el 12 de enero partió hacia Abu Dhabi para retomar los entrenamientos, para posteriormente desplazarse hacia Nueva Zelanda, “donde estuve entrenando en un canal muy parecido al de Tokio”, para posteriormente viajar a Australia, donde acumulará tres semanas de trabajo “y tomaré parte en el Australia Open, que no es el objetivo, pero vendrá bien para saber en qué punto me encuentro”.

Entre medias, los reconocimientos de mejor deportista que le otorgaron tanto la Federación de Piragüismo como la Asociación Segoviana de la Prensa Deportiva tuvieron que ser recogidos por su padre “y me encantaría haber estado para poder recogerlos, pero en ocasiones hay que sacrificar algunas cosas para conseguir otras”.

Pero después de Australia no se acabará el trabajo preparatorio para David, que retornará a la competición en la Copa de España “y después toca preparar el Europeo” más los entrenamientos oficiales que tendrá que hacer para los Juegos. “Creo que podré irme cinco días a Italia para descansar”, en las que serán unas pequeñas, y casi únicas vacaciones antes de ver cumplido su sueño de acudir a los Juegos Olímpicos.