David y Manuel, durante el recorrido. / E.A.
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Existen actividades deportivas que van más allá del simple ejercicio físico, y se convierten en un reto a nivel motivacional. Las pruebas de ultrafondo son una buena prueba de ello, y bien que lo saben los hermanos Matarranz García, David y Manuel, que un año más consiguieron superar la ‘Ruta del Oso’, un reto que les llevó a unir las localidades de San Sebastián de los Reyes y Cantimpalos durante las jornadas del sábado y el domingo, 6 y 7 de diciembre.

Más de cien kilómetros, con 4.300 metros de desnivel acumulado, saliendo a las cinco y media de la mañana desde San Sebastián de los Reyes para pasar por las localidades de Tres Cantos, Colmenar Viejo, Cerceda, Navacerrada y Cercedilla, subiendo el puerto de Fuenfría para llegar a Segovia, subir a Zamarramala y desde allí correr hasta Encinillas y llegar a Cantimpalos… sin duda el reto era exigente, y más si cabe cuando la salud no termina de acompañar, como le sucedió a David, al que un fuerte constipado en la semana previa a la carrera puso en duda su participación.

UN INICIO EN COMPAÑÍA

Pero finalmente el cantimpalense no renunció, y se presentó en San Sebastián de los Reyes junto con su hermano, y acompañados por un grupo de amigos (Javier Benitez Muñoz, Santos González López y Samuel) afrontaron de madrugada los primeros 40 kilómetros de la prueba. Terminado ese primer tramo, los hermanos continuaron solos.

De manera lógica, David fue quien peor lo pasó durante el segundo tramo de la carrera, “porque el cuerpo no me acompañaba pero mi mente iba a suplir con creces su debilidad. Durante la semana mejoré un poco de mi fuerte constipado, y mi cabeza testaruda me hizo no contemplar la posibilidad de renuncia a una aventura que llevaba preparando meses. Pero durante la el recorrido, mientras van cayendo los kilómetros, te das cuenta de que tu cuerpo no está en condiciones óptimas para afrontar un reto tan potente. Es en ese momento, cuando aparecen los fantasmas de la retirada, cuando tu cabeza tiene que estar muy por encima de tu cuerpo y obligarte a seguir adelante”.

Y, ayudado por su hermano Manuel, David fue superando los kilómetros, afrontando las complicaciones del terreno poniendo el ritmo más adecuado, parando para tomar un breve respiro cuando había que hacerlo… hasta llegar a la plaza Mayor de Cantimpalos casi 16 horas después de haber salido de San Sebastián de los Reyes, con la enorme satisfacción de haber cumplido con este reto de 105 kilómetros por carreteras, por caminos y por senderos, y recibiendo la felicitación de los amigos y familiares que les esperaban en casa. Un año más, y ya suman nueve, la Ruta del Oso estaba completa.