En tiempos de pandemia, cualquier alegría suma. Tras el pitido final en La Albuera, la plantilla enfilaba su vuelta de honor y los aficionados lucían sus bufandas en un día en el que servían para algo más que para animar. Los jugadores vestían la camiseta de campeones, como los equipos profesionales, y Adrián llevaba la maquinilla en mano buscando a quién rapar, periodistas incluidos. La plantilla saldó así su cuenta pendiente cuando logró el ascenso el 3 de abril en Puente Castro, también ante el Júpiter y lejos de sus aficionados. Fue una celebración más que merecida. El club utilizó para las fotos una de las copas de sus tres ligas previas.