Javi Lázaro supera a Ka y se dirige hacia la canaste del Porriño durante una acción de la primera parte del encuentro./ NEREA LLORENTE
Javi Lázaro supera a Ka y se dirige hacia la canaste del Porriño durante una acción de la primera parte del encuentro. / NEREA LLORENTE

Cuando parece que la situación que atraviesa el CD Claret Innoporc es casi insostenible, siempre aparece otra situación que vuelve a poner otro foco de complicación a la marcha del equipo. Así, después de haber ‘medio’ solucionado el asunto del cambio de técnico con la llegada de Moisés Martínez, y dispuesto una plantilla medianamente competitiva para hacer frente al Porriño en el encuentro de la decimoséptima jornada de la Liga EBA, el covid vino a poner un punto más de complicación al devenir del equipo.

Tres positivos en los test previos realizados al encuentro hicieron saltar las alarmas en el seno del club. Dos fueron confirmados por PCR, mientras que al tercero se le realizaron las pruebas en la mañana del sábado. El CD Claret puso de manifiesto este hecho a la Federación Española sugiriendo el aplazamiento del partido, pero esta rechazó la sugerencia.

Aparece el covid

El motivo del rechazo tiene que ver con el nuevo protocolo que el ente federativo estableció el pasado 28 de diciembre, y en el que hace constar que, para que se considere que existe un brote en un equipo y los jugadores deban confinarse diez días y aplazar todos los partidos entre esas fechas, deben existir más de dos positivos confirmados por PCR que deberán comunicarse con un mínimo de 24 horas de antelación al encuentro.

Así que el CD Claret Innoporc, aún más debilitado por el covid, saltó a la cancha del Emperador Teodosio para medirse al Porriño, que desde la noche del viernes ya era conocedor de la situación puesto que había sido informado por el club segoviano. Si la empresa de poder competir en condiciones de igualdad frente a uno de los mejores conjuntos de la Liga EBA ya era complicada con la plantilla de hace un mes, y extraordinariamente difícil en la situación en la que se encontraba el plantel hace una semana, tras el paso del covid era imposible, y sobre la cancha no hubo partido…

… Pero sí hubo más cosas. Vaya por delante que el Porriño no quiso ‘hacer sangre’ de la situación del CD Claret, y que llegó al Emperador Teodosio solo a ganar el encuentro sabiendo que lo iba a hacer, pero no a engordar la estadística. Así, ni sus jugadores se emplearon con toda la intensidad defensiva sobre la pista, y prueba de ello es que los colegiados solo señalaron siete faltas personales al conjunto gallego, y pusieron sus miras en ataques largos y balones al ‘eterno’ pívot Ka. Entre él y su compañero Varela recogieron tan solo cinco rebotes menos que todo el equipo local.

Ganándose el aplauso

Pero los de casa dignificaron la camiseta verde del CD Claret, y se ganaron cada uno de los aplausos que les dedicó una grada consciente de que en el encuentro había que buscar otras cosas más allá del resultado, y que supieron agradecer el trabajo sobre la pista de los siete jugadores sanos con los que pudo contar un Moisés Martínez que desde el banquillo se dedicó más a aconsejar que a entrenar, algo de lo más lógico en ese encuentro, porque tiempo habrá para buscar algo más en el plantel.

No hubo partido porque el Porriño fue muy superior, pero los locales lo dieron todo y su esfuerzo fue reconocido por los espectadores

Liderados por Pablo López y Javi Lázaro, el equipo de casa se esforzó en defensa todo lo que pudo, y no tuvo el miedo a fallar en el ataque, aun sabiendo que la posibilidad del rebote ofensivo y la segunda jugada caminaba por el sendero de la utopía.

Y si bien es cierto que la diferencia sobre la pista fue la que reflejó el 42-90 final, y a nadie le hubiera extrañado que hubiera sido todavía mayor, el trabajo realizado sobre la cancha ofrece motivos para pensar que quizá de las cenizas de esta hoguera en la que se ha consumido el CD Claret en las últimas jornadas pueda surgir un nuevo proyecto.