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El CD La Granja sigue cogiendo poso en la Tercera División, y resultados como el obtenido frente a la Cebrereña contribuyen sin duda a que el joven conjunto de Ricardo de Andrés vaya adquiriendo esa experiencia necesaria para ser competitivo en una categoría que no suele perdonar los errores, y en el que todos los equipos cuentan con, al menos, un par de jugadores capaces de desequilibrar la contienda.

En el caso de la Cebrereña, esos futbolistas fueron ayer David Terleira y Guillermo. El primero, al que los defensas del CD La Granja tenían un respeto extraordinario, no tuvo su mejor día pero sí dejó esos detalles de ‘9’ que tanto echan en falta algunos equipos, bajando balones y prolongando hacia sus compañeros en las bandas. El segundo, con mucha movilidad, fue el protagonista de la mayoría de las acciones ofensivas de la Cebrereña en la primera parte, pero se diluyó tras el descanso, como la mayoría de sus compañeros.

El CD La Granja salió al campo con la intensidad que requería el partido, igualando la que puso su oponente también desde el primer minuto de un choque que fue precisamente eso, un choque constante de futbolistas en la medular, porque la Cebrereña quería tener siempre el balón en campo contrario, y le daba igual que fuera por el césped o por el aire, mientras que el equipo de casa se precipitaba en sus acciones pretendiendo ser demasiado más vertical de lo que le pedía el partido.

Jugar a lo que quiere el rival

Claro que una cosa es lo que el partido te pida, y otra la que el terreno de juego te deje hacer. El Ayuntamiento de La Granja se ha puesto manos a la obra en el campo municipal, que seguramente poco a poco consiga tener menos irregularidades. Pero la realidad fue que en cada ocasión en la que los jugadores pretendieron enviar el balón en corto, la magia del fútbol hacía que el esférico se volviera cuadrado, y empezara a botar cual conejo feliz, haciendo imposibles los controles, y facilitando la presión del rival.

Así que durante el primer tiempo el CD La Granja se vio obligado a jugar a lo que quería la Cebrereña si no quería meterse en un buen jardín perdiendo el balón en su intento de sacarle jugado, y en el juego directo y el fútbol de choque el conjunto abulense llevaba las de ganar, por lo que el paso de los minutos fue metiendo al equipo segoviano en su campo, y agrandando la figura de Loren bajo los palos.

Loren baja la persiana

El portero local estuvo tremendamente seguro en sus acciones, con tres intervenciones de mérito a lanzamientos de Guillermo y de Titi que llevaban camino de convertirse en gol, y que habrían puesto el partido muy cuesta arriba a los locales de no haber mediado su actuación. Fue el guardameta granjeño quien sostuvo al equipo en unos minutos de cierta zozobra en la primera parte, que terminó con el CD La Granja en pie, y la Cebrereña con la sensación de que había perdido una buena oportunidad de haber noqueado a su oponente.

El cuerpo técnico del CD La Granja tenía las cosas claras acerca de cómo debía replantearse el encuentro en la segunda parte, y pronto se vio que el conjunto de casa había dado con la tecla. Un primer balón en largo hacia la carrera de Dani Lázaro terminó con el delantero local cruzando demasiado su remate después de muchos metros de bonita carrera hombro a hombro con Garri. Poco después, Ayoub dispuso de una doble ocasión, la primera con un centro chut que no encontró rematador, y la segunda después de un horroroso saque de puerta del portero Alberto, que le dejó el balón franco para que el granjeño, en el mano a mano, tampoco encontrase la portería en su remate.

Dándole la vuelta al partido

Las tornas del encuentro habían cambiado, y la Cebrereña no terminaba de encontrar su sitio, bien marcados sus jugadores importantes, y con varios de los futbolistas locales dando un paso adelante. Barbudo en el centro de la defensa, Gabi en la medular, y Dani Lázaro, Ayoub e Ibra haciendo gala de su velocidad y su habilidad en el regate tomaron el relevo en el protagonismo del encuentro, y el CD La Granja comenzó a merecerse el 1-0 cuando Kike empalmó al palo un saque de esquina en el que el esférico fue de cabeza en cabeza de un lado a otro del área.

Al final, de tanto llevar el cántaro a la fuente, los locales consiguieron romperlo en una acción mal defendida por la Cebrereña, que dejó a Ayoub recibir con comodidad en un saque de banda, fue demasiado permisiva con la internada de Gabi, y no tapó el remate ajustado al palo de Ibrahim.

Lo más difícil estaba hecho, y el técnico de la Cebrereña, Pepe García, no tardó en mover sus piezas en un intento vano de pasar a dominar el partido, porque los locales supieron dormir el partido lo justo como para que este no tuviera más ritmo que el que le pusieron las flechas azules en los contragolpes.

En uno de ellos, el balón largo llegó hasta los dominios de Alberto. Pero el portero abulense, que ya había mostrado algunas dudas con los pies, se hizo un lío con el balón, con el campo y con la velocidad de Dani Lázaro, que le ganó la carrera cuando el esférico pasó por debajo de las piernas del guardameta, para marcar el 2-0 a puerta vacía y poner toda la tranquilidad a los minutos finales del partido.

FOTOGRAFÍAS del partido entre el CD La Granja y la Cebrereña, de Rocío Pardos