Rivero trata de evitar un lanzamiento de Andrés Moyano ante la mirada de Rodrigo Pérez Arce en la pista de Nava de la Asunción. / AMADOR MARUGÁN
Publicidad

Al Viveros Herol Nava le fallaron los nervios en un duelo clave por la salvación. Ganaban por 23-22 en a siete del final cuando llegó la acción de la discordia: Álvaro Rodrigues sacara pecho en defensa, el banquillo segoviano celebra y los árbitros decretan una exclusión crucial. La acción habría pasado desapercibida en la vieja normalidad, la del bullicio del público, especialmente en Nava. Pero la puerta cerrada aumenta la sensibilidad ante cualquier estruendo. Y parece que hacen falta menos decibelios para vulnerar la norma. El Benidorm aprovecha la superioridad sobrevenida y empata con una colgada. En la siguiente acción, el Nava vacía su portería para igualar las fichas, pero pierde el balón y su portero, Terçariol, anota a puerta vacía. La secuencia se repite, el meta vuelve a marcar y al Nava se le escapa el duelo en un desafortunado epílogo.

Los primeros versos del encuentro los recitó el Benidorm, que sacó músculo a sus dos grandes armas: el ataque en estático de Parker y las transiciones de sus extremos. Solo un bote afortunado del travesaño impidió a Mario López, veloz como un rayo, poner el 0-3, una renta que nadie alcanzaría. Les costó a los naveros cuatro minutos y medio estrenarse tras alguna pérdida evitable, un tiro a la madera y un lanzamiento de siete metros fallado por Mota.

El Benidorm no escondió sus intenciones. Con un juego vertiginoso, los alicantinos se lanzaron a cualquier transición posible. Les costó adaptarse a los naveros, que se vieron encajando segundos después de que su rival reanudara el juego tras un tanto segoviano. La subasta anotadora no paraba de crecer en la silenciosa pista navera y el cuadro local igualaba la apuesta con Rodrigo Pérez Arce. El central, protagonista de las dos únicas victorias de su equipo, cogió pronto el estandarte y anotó cuatro de los ocho primeros goles de su escuadra.

Celebración, exclusión y derrota

La primera misión del Nava era frenar el ritmo ante un rival que aceptaba feliz el intercambio de contraataques. El primero navero lo culminó Nico D’Antino tras una parada imponente de Yeray, que lanzó a sus huestes. Con todo, los segovianos recibieron siete goles cuando apenas habían transcurrido diez minutos de juego. La presión de Folqués en el sistema 5:1 defensivo del Benidorm no solo era un incordio al ataque segoviano, sino un peligro para su portería.

Y llegó la hora de los porteros. La prueba es que en los 20 últimos minutos de la primera parte hubo menos goles que en los diez anteriores. Roberto Rodríguez fue el primero en hacerse notar, pero Yeray no tardó en calentar. Ayudó la defensa navera, más cómoda en 6:0. Ambos porteros sumaron tres paradas de gran mérito en apenas 30 segundos, con el balón rebotando de un muro a otro. La secuencia la cerró Yeray con un signo de exclamación: Folqués tuvo tova la noche para pensar su movimiento, sin defensores cerca, pero el vasco aguantó la pierna arriba y negó su tiro a media altura.

Cuestión de ritmo

El partido se jugaba ahora en estático y el cubano Rivero, otro portento, recogió el testigo ofensivo en el cuadro alicantino. Las ventajas eran las mínimas, pero al Nava le costó más de 26 minutos ponerse por delante. Lo hizo en una transición que Andrés Alonso, un elefante entre gacelas, se sorprendió en dirigir. Pese a que el Benidorm pidió dobles, Óscar Marugán pudo batir a Roberto. Así, el primer acto terminó en empate (11-11) con una intervención de Yeray sobre la bocina.

El partido volvió al parque de atracciones tras el paso por vestuarios. Mejoraba el ritmo el cuadro segoviano, que cogía sus primeras ventajas. Yeray lanzaba la moral del equipo con paradas de maestro como la que le hizo a Nolasco en inferioridad numérica. Fueron buenos minutos para los locales, que se pusieron dos arriba tras un lanzamiento de talento de Óscar Marugán y pudieron abrir brecha en un par de acciones de Nico, que pisó tras un pase forzado de Darío y se estrelló poco después con el portero.

Un desenlace amargo

Reaccionó el Benidorm con Borja Méndez al frente de las operaciones. El central mejoraba la circulación mientras Mario López esprintaba. Así las cosas, Porras anotaba el primer gol de un pivote cuando ya habían pasado 40 minutos y se enzarzaba con Vujevic. Y el Benidorm forzaba a Diego Dorado a parar el partido tras un parcial de 2-6. Funcionó el tiempo muerto y el Nava devolvió el golpe con un 4-0 de su cosecha gracias a unos minutos de calidad de Simenas; dos goles, uno de tiro lejano y otro de rosca, y un bloqueo defensivo de mérito. Con todo, el lituano no tuvo mayor presencia en el tramo final.

Celebración, exclusión y derrota
Yeray salta ante un tiro de siete metros de Folqués. / AMADOR MARUGÁN

El partido se agotaba y Pérez Arce ganaba protagonismo. Hasta que se marchó sorprendido cuando los árbitros señalaron la exclusión al banquillo segoviano. Dorado paró por última vez el duelo con su equipo dos goles abajo a falta de poco más de dos minutos; recortó distancias Moyano, pero Folqués cerró la contienda con un gran gol sin ángulo, colando el balón por la escuadra. Desde la exclusión al banquillo, el partido termina con un parcial de 2-5 y los segovianos no ganan desde el 26 de septiembre. Sin tiempo para lágrimas, recibirán el domingo a un coco como el Ademar León. Sin ganas de celebraciones.