Lin, junto a su mujer Vanessa, tras proclamarse subcampeón de la Súper Liga rusa. / @lin08futsal
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La rutina deportiva se ha detenido en España, pero continúa con relativa normalidad en otros países. Mientras que en China, origen del coronavirus, los contagios han bajado de tal manera que incluso en la jornada del domingo se ya se celebró la primera competición deportiva bajo techo, con un campeonato de atletismo al que todavía no se le permitió la entrada al público, pero que dio la muestra de que, más pronto o más tarde, la normalidad volverá.

Uno de los deportistas segovianos de élite es Ángel Velasco Marugán ‘Lin’, que desde hace la temporada 2016/17 se encuentra en Rusia, compitiendo en la Súper Liga rusa defendiendo los colores del conjunto del Partido Comunista después de sumar seis campañas jugando con el FC Barcelona, y que vive con una cierta tranquilidad, aunque con la lógica preocupación, la situación que se ha generado en España con el confinamiento de la población.

Lin señala que en Rusia todavía se vive con una cierta normalidad “aunque sí es cierto que se están tomando muchas medidas en los aeropuertos para controlar el paso de las personas que llegan al país, sobre todo los procedentes de los países europeos”. Y es que el país todavía no se ha visto afectado enormemente por la pandemia, pero el planteamiento pasa por controlar lo máximo posible para que esta no se propague con facilidad.

Parar la competición.

Y este hecho también tiene que ver con el fútbol sala, ya que el conjunto de Lin disputó en la jornada de ayer el primero de los dos partidos que juegan de manera prácticamente consecutiva, y lo hizo con normalidad “pero no sabemos lo que va a suceder en los días siguientes, ya que se quiere parar la competición durante dos semanas por seguridad”.

El segoviano está pendiente de lo que sucede en España “y parece que va para largo”, así que no se plantea el retorno a casa si se paraliza la competición, ya no solo por la duda de si podría entrar en el país ahora que el ministro del Interior ha anunciado que pueden cerrarse las fronteras del país en los próximos días, “sino porque lo mismo si salgo de Rusia después no me dejan entrar”. Conociendo cómo se mueven las cosas en el país del este de Europa, la broma puede no serlo tanto.