Las chicas del Segosala no conjugaron durante 714 días el verbo perder. Desde su última derrota en la Regional madrileña, en mayo de 2019, hasta que cedieron en Zamora el 25 de abril, con el título de Liga de Castilla y León en el bolsillo tras nueve victorias en los nueve encuentros previos. Esa confianza vale un mundo de cara al duelo vital del sábado en el Pedro Delgado: se jugarán a partido único el ascenso a Segunda División ante el Cáceres Atlético, campeón extremeño.

Pese a sus edades dispares, el grupo lleva muchos años unido. “Desde pequeñitas, intentamos que las chicas suban con el primer equipo siempre que puedan, por lo menos a entrenar. Eso les ayuda a integrarse y aprender el juego”, subraya su capitana, Cristina González ‘Chivi’. El embrión surgió de San Cristóbal, donde jugaban hasta que el club no sacó equipo y se marcharon al Segosala. De ese primer año quedan pocas; Tato, Angélica o Chivi.

Desde entonces, el grupo ha buscado un paso hacia delante. Sus primeros años en Regional de Castilla y León fueron segundas, terceras y cuartas. Después, surgió la oportunidad dejugar en la madrileña como filial del Futsi Navalcarnero, uno de los referentes nacionales. Fueron tres temporadas de menos a más y lograron el subcampeonato de Liga y Copa. La experiencia sirvió para volver. “Nos sentíamos preparadas para afrontar un ascenso en Castilla y León, algo que no podíamos hacer en Madrid porque ellos ya tenían un equipo en Segunda”, repasa Chivi. La cantera terminó de decantar la decisión. “Habíamos empezado con la escuela femenina y veíamos necesario que esas niñas que estaban empezando tuvieran un referente al que llegar”.

La primera temporada de regreso estuvo marcada por la pandemia; pese a que fueron cuartas, no perdieron ningún partido y no pudieron aprovechar un tramo final de calendario favorable desde marzo que les habría permitido pelear por la primera plaza. En su análisis, Chivi incluye que algunos rivales como León no han salido a competir y la liga se ha reducido a la mitad de equipos, seis. Ante la excepcionalidad, sitúa la incertidumbre como el principal factor, tanto en lo psicológico como de cara a la preparación física. Sus entrenamientos arrancaron en septiembre.

La cantera va a más pese a la reducción de fichas este curso: “Las mamás quieren que contemos con ellas el próximo año”

En los tiempos más inciertos, el vestuario apostó por competir. “Nosotras teníamos claro que queríamos jugar. Que el deporte era importante y que llevando unas normas, creíamos que se podía”. Llegaron los test, pero dudaron hasta el final de que la Liga fuera a celebrarse. Ya en la pista, han dominado de principio a fin con su juego alegre, de contras rápidas, unos contra uno y su gusto por presionar la salida rival.

La cantera mantiene el tipo con 50 chicas desde prebenjamín a infantil, más otro equipo provincial que ha entrado en el Regional, con jugadoras como Iratxe o Isa. La pandemia ha menguado la cantera, pero será provisional. “Muchas mamás nos han dicho que cuenten con sus niñas para el año que viene”.

Por eso importa el ascenso, el espejo al que mirarse. El análisis del Cáceres, con sección de fútbol, está hecho. Habrá público, una suerte incierta en lo peor de la pandemia. “Espero que eso nos dé un extra de motivación. Podría jugar en nuestra contra por la presión, pero este equipo puede con ello. Ojalá haya mucha gente animando y podamos conseguir entre todos el ascenso”.

“Hay buena sintonía con el Unami”

Agustín Pérez dirige a una plantilla intergeneracional desde Chivi, la más veterana a sus 35 años, a Alejandra, que estudia tercero de la ESO a sus 14 años. Sonia Mullor, Sonia Antón, Iratxe, Valle, Eva, Laura, Ange, Moni, Tato e Isa completan el grupo que ha arrasado en Regional. Su ascenso sumaría un nuevo club segoviano a Segunda División, pero Chivi ve factible la convivencia con el Unami, con quien llevan semanas jugando amistosos para preparar la fase de ascenso.

Unami tiene un equipo con muchos años en la categoría y nosotras no dejaríamos de ser las nuevas. Al final hay buena sintonía entre los dos equipos. Entre todos tratamos que haya más gente jugando”. En resumen, dos escaparates mejor que uno. “Es que en un equipo solo puedes tener 15 fichas. Cuantas más niñas haya jugando, mejor. Si hay cantera, se las puede dar salida; ya sea en el Unami, nosotras o el que monte algo”.

En una temporada incierta, la celebración del partido de ‘play off’ estuvo en duda durante meses. Detrás de ese duelo hay preparación física y psicológica para gestionar la presión. “Queremos que haya buen ambiente. Los capitanes estamos intentando que sea una semana más, con un ambiente relajado, y que no pensemos mucho en ellos hasta que llegue el partido y tengamos que ir a por todas”.