El ser humano es inconformista por naturaleza, y cuando las cosas le van bien tiende a ponerse retos cada vez más exigentes. Pero cuando las cosas se le tuercen suele refugiarse en su rutina para volver a coger confianza y emprender de nuevo la aventura.

La Gimnástica Segoviana se ha movido durante toda la temporada en el cada vez más exigente reto de ganar cada día, de sumar victorias consecutivas a un récord que ha llegado a ser la admiración del fútbol nacional y de no dejar de sumar de tres en tres para demostrar que es el mejor conjunto del grupo octavo de la Tercera. Y la empresa no era menor, pero estaba a la altura de plantilla que nunca ha perdido de vista el objetivo del ascenso, pero que no le hacía ascos a los retos del día a día.

Pero al final todas las rachas se acaban, y en cuanto la Arandina dejó en dieciséis las victorias consecutivas del conjunto azulgrana, las dudas que siempre florecen a la luz de cualquier resultado que no sea una victoria, comenzaron a aparecer, y se multiplicaron en cuanto el árbitro del encuentro que enfrentó a la Segoviana con el Mirandés B en el campo del Ence señaló el final del partido que supuso la primera derrota para el cuadro gimnástico.

LO QUE MEJOR SABE HACER

Por eso tocaba volver a la rutina, a lo que el equipo mejor sabe hacer, y en el campo de La Albuera, en una tarde que apuntaba agradable en los climatológico y terminó siendo de las de bufanda y ‘rilaera’ bajo el abrigo, la Gimnástica Segoviana volvió a la rutina, a tratar bien la pelota y llevarla en las mejores condiciones posibles a la zona de ataque, a ser expeditivo en defensa (gran partido de Almendáriz, por cierto) y contundente en la ofensiva. En definitiva, a ser el líder del grupo.

Y lo hizo en un encuentro que se esperaba de campanillas teniendo en cuenta que el Numancia B llegaba a La Albuera en la tercera plaza de la clasificación, con un conjunto joven pero de calidad que podía hacer el partido muy largo a los azulgranas. Pero la realidad del choque evidenció las diferencias que existen entre un equipo, el de Manu González, que ya está hecho, y otro que dirige Carlos Ortega que aún tiene muchas cosas por mejorar, aunque sus intenciones futbolísticas sean más que loables.

El principio del partido mostró a una Segoviana deseosa de agradar, pero con las dudas lógicas de los dos malos resultados precedentes. Con Nogueira algo perdido en el centro del campo, Manu tenía trabajo extra, pero nada que el capitán de la Segoviana no pudiera solucionar a la espera de que el paso de los minutos fuera entonando a su compañero en la medular.

GÓMEZ JUGÓ SU MEJOR PARTIDO

Pero no tardó el equipo gimnástico en encontrar las debilidades en el sistema defensivo del Numancia B, y estas pasaban por una extraordinaria falta de contundencia del filial soriano en su área. Así, Rubén pudo llegar hasta la cocina en el quinto minuto de partido para enviar fuera su lanzamiento, o Ivi probar al portero Toni tras una acción perfecta con Diego Gómez

La actuación del delantero de la Gimnástica Segoviana en el partido de ayer merece mención aparte, porque fue sin duda el mejor que ha disputado vistiendo la camiseta del equipo de su casa. Gómez, a quien nunca se le ha negado el trabajo que realiza sobre el campo, aunque sí se le ha echado en falta un poco de la ‘mala leche’ que se gastan los delanteros en el área, que rematan primero y preguntan después, se marcó un partido extraordinario, superando a la pareja de centrales sorianos para controlar el balón de espaldas o anticipándose a sus acciones, y redondeó su magnífica tarde con tres goles y una activa participación en el que marcó de gran lanzamiento de falta Dani Calleja.

 

El delantero azulgrana Diego Gómez marca tres goles y recibe la falta en el tanto que marca Dani Calleja tras un gran lanzamiento

 

En el tanto que abría el marcador, el ‘9’ azulgrana recibió un preciso y precioso envío de Javi Borrego para recortar dentro del área a su defensor y colocar el balón cerca de la base del palo de la portería de Toni, el mejor jugador del Numancia B aunque su tendencia a quedarse bajo los palos le costó a su equipo más de un disgusto.

Ese tanto dio alas al delantero gimnástico, que cada vez que contactaba con el balón transmitía sensación de peligro sobre el marco rival. Así, superada la media hora de juego, en otra buena acción de Gómez se produjo una falta al borde del área que Dani Calleja culminó con un gran gol. La Segoviana volvía a la rutina, controlando a placer a su oponente, tanto que Carmona solo tenía que intervenir en un par de balones colgados al área.

LA SENTENCIA, EN EL 49

Y, para continuar con la agradable rutina, el equipo local cerró el partido apenas iniciada la segunda parte. Una falta en tres cuartos de campo fue botada por Rubén después de varios amagos para que Gómez rematara de primeras el 3-0. Tan solo estaba el delantero gimnástico dentro del área que hubo quien pensó que estaba en fuera de juego. El juez de línea no lo vio así.

Así que el partido se vio con cuarenta minutos por delante con el marcador decidido. El Numancia B perseguía fantasmas porque apenas lograba llegar a tapar los ataques azulgranas, y Adrián, Calleja y Manu tuvieron el cuarto gol en sus botas, pero quien lo logró fue de nuevo Gómez, cabeceando en el primer palo un buen saque de esquina botado por Rubén. Porque el delantero puso el brillo con sus goles, pero negar la importancia de ‘Chupo’ en el equipo desde el lateral zurdo. sería negar la realidad.

Con el frío ya entrando en los huesos, el Numancia B maquilló el marcador tras un buen gol de Dani Fernández tras una carrera en la que superó a todos los defensores, pero el partido estaba decidido desde mucho antes. La Segoviana volvió a la agradable rutina, y coge fuerzas para otras empresas más ambiciosas. Que el ascenso espera.