La Gimnástica Segoviana comienza a despertarse de la pesadilla que inició el pasado jueves, cuando un positivo en la ronda de test de antígenos realizada a la plantilla obligó a parar los entrenamientos en primer lugar, a hacer una segunda ronda en la que aparecieron dos positivos más en la jornada del sábado, y por añadidura, al aplazamiento tanto del encuentro frente a la Cebrereña como el del choque del pasado miércoles frente al Mirandés B.

Sin embargo, los rivales del conjunto de Manu González no han sabido aprovechar los tres partidos consecutivos sin jugar que acumula el equipo gimnástico, ya que el Real Ávila tuvo que aplazar también dos de sus tres últimos partidos, y el que tuvo la oportunidad de jugar en Burgos lo terminó empatando con el Bupolsa, mientras que a la Arandina no le ha ido mucho mejor, con dos partidos aplazados, y sin puntuar en el que pudo jugar en Cebreros, donde perdió por 3-2.

De esta manera, la Segoviana mantiene con mucha distancia el liderato en la competición, con el Real Ávila situado a siete puntos después de haber jugado un partido más, y el Numancia B (tercero tras ganar al CD La Granja) a nada menos que doce puntos también con un encuentro más que los azulgranas, que sin embargo quieren recuperar cuanto antes el tiempo perdido.

Unos test que lo cambian todo

Por ello, y realizada la consulta pertinente, el club programó un test de antígenos para toda la plantilla para la tarde del jueves, con la intención de saber con cuántos jugadores se podría contar en el caso de que el encuentro frente al Bupolsa pudiera celebrarse en la fecha prevista, domingo a las cinco de la tarde en La Albuera. Manu González ya había mostrado su disposición a jugar el partido aunque fuera con los justos, porque no quería dejar pendientes más encuentros, y no le fue nada mal la iniciativa al conjunto gimnástico, puesto que todos los futbolistas que pasaron por el test dieron negativo en la prueba, por lo que toda la plantilla que pasó por el ‘hisopo’ pudo vestirse de corto y ponerse a disposición del técnico sobre el campo de La Albuera.

Así, y a salvo de que haya desagradables sorpresas posteriores, la Gimnástica Segoviana podrá preparar, y no de manera mínima puesto que hay tres entrenamientos por delante, el encuentro frente al Bupolsa, para el que en principio contará con cinco bajas, las tres de los jugadores que dieron positivo (afortunadamente sin síntomas) más dos convivientes con uno de los positivos.

Si todo sale como quiere el conjunto azulgrana, se habrá salido de la ‘pesadilla’ del Covid con dos partidos aplazados a los que habrá que buscar una fecha, y la lección aprendida de que ante una enfermedad cuya capacidad de contagio es extraordinaria, la prudencia debe ser un jugador más en el vestuario.