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Juan de la Mata, incombustible en el centro del campo, entrega el esférico./ JUAN MARTÍN-GIMNÁSTICA SEGOVIANA

El fútbol tiene poca memoria, pero seguramente el lector avezado en las vicisitudes de la Gimnástica Segoviana por la Tercera División recordará aquellos partidos en La Albuera en los que el conjunto azulgrana sabía que le tocaba ‘picar piedra’ frente a un oponente que llegaba a Segovia con el autobús puesto. Si se daba bien y el equipo de casa lograba marcar pronto, había (más o menos) partido. Pero como la cosa se atragantara y no hubiera manera de marcar antes del descanso…
Pues el lector puede extrapolar esta situación a la que aconteció en el municipal segoviano en la tarde de ayer, porque salvando evidentemente las mejores condiciones técnicas, físicas y tácticas del Villanovense con respecto a todos los equipos de Tercera, la sensación que recorrió el campo durante los noventa (y pocos) minutos que duró el partido fue de que el conjunto pacense le puso a la Gimnástica la vitola de favorito en el partido, y obró en consecuencia dando por bueno el punto desde el silbato inicial, aunque el técnico visitante, Manolo Cano, señalara al final del choque que durante los últimos treinta minutos de la primera parte su equipo apostó por la victoria, algo complicado de conseguir cuando solo chutas dos veces a portería, la primera con lo que acabó siendo un pase a Carmona desde veinte metros, y la segunda con un centro chut desde la banda que se marchó fuera.

CINCO REMATES EN DOS MINUTOS

Así las cosas, a la Segoviana le tocó ponerse el traje de picapedrero y desde el quinto minuto de partido, cuando se sacudió la incomodidad de la presión ‘villana’, pasó a dominar el juego de manera casi total, con momentos de buen fútbol y teniendo las cosas claras dando una buena salida de balón con López, De la Mata y Fer Llorente, y como siempre produciendo más por la derecha con Adrián y Borao, que por la izquierda donde Ivo pasó casi desapercibido en la primera parte, y Rubén bastante tenía con sujetar al bullicioso Ohemeng, algo que hizo con éxito.
En dos minutos la Segoviana chutó hasta en cinco ocasiones a la portería contraria. Acuña se encontró con la seguridad del portero Lázaro en dos de ellas, en otra remató fuera, y en la más clara la chilena de Ivo y el lanzamiento desde la frontal de De la Mata se encontraron con las buenas intervenciones del portero visitante. Cierto es que los remates salieron centrados, pero hay que estar ahí para evitar que entren.

UNA LESIÓN QUE CONDICIONA

Superado ese momento de acoso gimnástico, el partido comenzó a moverse en una cierta indefinición, a la que contribuyó la salida del campo de Fer Llorente, que había probado a Lázaro antes de sentir una molestia muscular que obligó a Ramsés a dar entrada en el campo a Borrego, que estuvo mejor tras el descanso que en una recta final de primer tiempo en la que no pasó prácticamente nada, porque la Segoviana defendió con muchísima seguridad los ataques del Villanovense, que llegaba cada vez con menos efectivos a zonas de remate, pero no encontraba los espacios en una defensa pacense que por momentos parecía impenetrable, con Ojog, Pajuelo y Adri Escudero prácticamente infranqueables por alto.

 

Al ataque azulgrana le faltó precisión y algo de fortuna
en los rechaces para acertar con la portería de un destacado Lázaro

La segunda mitad comenzó como lo hizo la primera, con el equipo verde intentando presionar con insistencia, y el azulgrana poco a poco haciéndose con el control, y empujando a su oponente hacia su área. El trabajo de Juan de la Mata, al que una amarilla temprana no le condicionó tanto como para convertirse en un problema, fue más que destacado en el inicio de las jugadas, pero también ayudó que Borrego estuviera más centrado (en todos los sentidos) y que Ivo encontrara la ayuda de Rubén subiendo por el carril para que la defensa rival no solo tuviera que ocuparse de la banda derecha, donde el lesionado Borao ‘obligó’ a Acuña a echarse a ese costado, con Gómez buscando su ocasión en la punta del ataque.

CERO EN ATAQUE, DIEZ EN DEFENSA

Y la tuvo el ‘9’ azulgrana, como en realidad la tuvieron prácticamente todos los jugadores ofensivos de la Segoviana. Pero si en algo destacó el Villanovense fue en su espectacular sistema defensivo, repleto de ayudas y con muy buena colocación, que impidió que los centrocampistas gimnásticos que suelen llegar muy bien a la segunda jugada consiguieran rematar en condiciones los balones que, bien centrados desde las bandas, caían en posiciones cercanas al área. Aunque fuera a costa de atacar entre poco y nada (Carmona no se manchó la camiseta) el equipo de Badajoz hizo todo un ejercicio defensivo, con su portero Lázaro dando la réplica a los remates de Ivo o Acuña, los únicos que consiguieron superar con sus lanzamientos a la tupidísima defensa del Villanovense.
El dominio fue abrumador en el tramo final del partido, pero faltó frescura en algunos jugadores, porque Ramsés se equivocó al mantener a Borao en el campo en el inicio de la segunda parte y se quedó sin ventanas para poder realizar las sustituciones, como reconoció finalizado el encuentro. Como sucedió en el encuentro frente al Don Benito, la Segoviana apostó por la victoria pero no se suicidó buscándola, asegurándose por lo menos un punto que le permite mantenerse en la zona alta de una clasificación que se está igualando por arriba, y por abajo.