Los jugadores de la Segoviana, cabizbajos tras la derrota frente al Palencia Cristo Atlético. / NEREA LLORENTE

La permanencia, esa cima que la Gimnástica Segoviana lleva viendo semanas pero no termina de coronar. El cuadro de Ramsés Gil ha caído este domingo por segunda jornada consecutiva, también en La Albuera, con la mejor entrada de la temporada (1.907 espectadores). Dos bolas de partido desperdiciadas. Las cuentas del entrenador cuando se hizo cargo de un equipo varado en el antepenúltimo puesto eran que con cinco victorias valdría para salvarse. Llegaron las cinco, pero los rivales también juegan y quedan flecos por cerrar. La única certeza que tiene la Segoviana en la locura reinante del grupo 1 de la Segunda RFEF es que no ocupará plaza de descenso directo, pero se jugará evitar la eliminatoria por no descender el domingo 15 en Coruxo.

Ramsés esperaba un partido largo y así fue. Nada tuvo que ver el arranque de su equipo con el de hace siete días ante el Llanera. El Palencia es un equipo con empaque y discutió la iniciativa del encuentro a la Segoviana desde el primer instante. Ayudaron algunas imprecisiones locales como un par de pérdidas en zona de creación de Cidoncha, titular ante el tocado Conde, y Rubén, que cortó rápido con una falta que en un tramo más avanzado de partido hubiera valido la amarilla. Ese razonamiento no salvó a Mansour, que arrolló a Adri junto al córner y vio una cartulina irrebatible.

El Palencia demostraba recursos para sortear la presión rival con una ágil salida de balón y aceleraba en los metros finales con Adri y Edu como grandes amenazas. En esas, Frodo tuvo la primera ocasión del encuentro al golpear a bocajarro un balón suelto en un córner que no pudo cazar Carmona, indignado tras no pitar falta el colegiado. Fue la defensa azulgrana la que salvó el envite bajo palos. Ya al filo de la media hora, Mansour incurrió en una cesión barata, pues el portero recogió el balón junto a la línea de fondo. Poco más que una falta lateral que el propio central despejó sin problemas.

La Segoviana estaba descosida sin Conde, con Nanclares jugando más cerca de Borrego pero con las líneas más separadas, pues Cidoncha ayudaba más a Manu en la sala de máquinas. Fue precisamente el capitán quien aprovechó el repliegue de la defensa palentina para probar un tiro desde el balcón del área que se marchó a la izquierda. Sirvió para despertar a los suyos y Rafa Llorente tuvo segundos después la mejor opción local del primer acto al rematar a bocajarro contra el lateral de la red un pase desde Arribas, que también le asistió poco después en una llegada por la derecha que remató con la coronilla ante el portero, ya vencido, y la mandó alta. Sin tráfico en las áreas, el encuentro era un diálogo denso en el medio campo. Nada de narrativa facilona, fragmentos más propios de la Crítica de la Razón Pura. Con ese ritmo kantiano, el partido se fue al descanso con el inevitable 0-0.

El segundo tiempo empezó como el primero, con Rafa exhibiendo velocidad en el costado izquierdo y Manu tirándose al cruce para forzar un córner que remató solo Abel desde el punto de penalti. Sin suerte. El peligro del Palencia en tres cuartos de campo era evidente, como una espada de Damocles, pendiente del último detalle, de un pase de la muerte o de un remate contundente que no encontró Adri, que tuvo en dos ocasiones un balón propicio en área azulgrana.

Así las cosas, Ramsés movió el banquillo a los diez minutos de la reanudación. Introdujo a Szymanowski en busca de su talento marcara diferencias y a Nogueira, manteniendo a Cidoncha y quitando a Nanclares, una decisión prudente: había que acercar líneas. Nada más entrar, ambos se asociaron para que el hispano argentino golpeara contra el lateral de la red y arengara al público.

Si en otras ocasiones Ramsés aplicó la lógica de “meter el partido en la centrifugadora”, es decir, ganar o morir, ayer contaba mucho lo que estaba sucediendo en otros campos. El Arosa perdía claramente en Leganés y desaparecía de la ecuación, un resultado clave porque Móstoles y Langreo seguían empatando. Cuando Ramsés empezó a mover el banquillo, el punto que en esos momentos tenía su equipo era la diferencia entre alejarse definitivamente de la eliminatoria por la promoción. Es decir, el empate lo era todo.

No era, sin embargo, un resultado suficiente para los visitantes en su lucha por el ‘play off’ de ascenso, pues Coruxo y Bergantiños estaban sumando. Consiguió su gol en un nuevo córner, servido por Rafa y cabeceado con contundencia en los primeros metros del área por Raúl. Ante el cambio de escenario, Ramsés tomó el riesgo que trataba de evitar y metió en el partido a Conde. Con todo, Frodo tuvo la sentencia con un tiro a placer en el área chica que mandó por encima del larguero tras una meritoria triangulación de sus compañeros.

Ramsés vació el banquillo con De la Mata y Gómez, pero el Palencia, con la solidez por castigo, mantuvo el resultado. Solo el descuento inquietó sus planes. El empate pudo llegar en un cabezazo de Rubén y en un buen disparo de Conde que desvió con mérito Guille. El Langreo evitó dramas mayores, pues una victoria del Móstoles habría puesto en serio riesgo la permanencia azulgrana. La batalla del descenso directo está ganada; falta la de la promoción. Y no será fácil. La Segoviana depende de sí misma, pero tendrá que puntuar en Coruxo, inmerso en la pelea por el ‘play off’ de ascenso. Si pierde y el Marino, que recibe al Navalacarnero –tercero sin nada en juego– consigue la victoria, adelantaría a los segovianos. Para complicar más las cosas, el 13º de los cinco grupos de la Segunda RFEF que más puntos sume queda exento, y las cuentas están muy igualadas.