Fran Adeva y Dani Calleja celebran el segundo gol de la Segoviana, primero en la cuenta particular del delantero, que marcaría dos más./ NEREA LLORENTE
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En esta ‘nueva normalidad’ que nos ha tocado padecer, no se puede abstraer ni un solo apartado de la sociedad, y el fútbol no iba a ser una excepción. Así, en un campo de La Albuera en el que 400 valiente se atrevieron a poblar la grada sufriendo una tarde de perros, la Gimnástica Segoviana demostró sus poderes antes un Mirandés B que, atacado por el Covid-19 a poco de iniciarse la temporada, llegó a Segovia con tan solo 13 jugadores, se llevó un severo correctivo, y al final tuvo la gallardía por parte de su técnico de no poner una sola excusa a su derrota. Que pudo haberlas puesto.

Como quiera que la Segoviana está diseñada para ganar partidos sin preocuparse más que lo justo de lo que tenga enfrente, Manu González puso sobre el campo a lo mejor que tenía, y los futbolistas gimnásticos tardaron muy poco en divertir a los espectadores. Con Ivi percutiendo con mucho éxito por la banda derecha, y tanto Calleja como Conde y Nogueira formando una sociedad perfecta en el centro del campo, los de casa dominaron a placer en una primera parte sencillamente impecable, a la que solo se le torció el gesto cuando Ivi se lesionó en su tobillo izquierdo tras un salto con Juan de la Mata, y tuvo que dejar su sitio a Dani Arribas.

Pero antes de que eso sucediera, Dani Calleja ya había puesto por delante a la Segoviana aprovechando el lanzamiento de un penalti cometido sobre Fran Adeva, cuya actuación merece comentario aparte. Tan solo avanzar que los aficionados gimnásticos presentes en el campo se frotaban las manos, y no del frío, pensando en lo que puede hacer un equipo que genera tantas ocasiones con un delantero que marca dos de cada tres que tiene.

La calidad manda

Hasta la lesión de Ivi, la Segoviana amagaba con la izquierda, pero golpeaba con la derecha. Tras su marcha, el equipo no cambió el perfil, pero aumentó sus asociaciones con mucha calidad en tres cuartos de campo, mostrando las carencias de los defensores del Mirandés B, desbordados en numerosas ocasiones por las combinaciones de los jugadores de más calidad, que no se regodeaban en las jugadas, sino que las ponían fin con lanzamientos sobre el marco de Alberto González, al que le chutaron cerca de una veintena de ocasiones en los noventa minutos.

Y luego está el ‘9’ azulgrana, un Fran Adeva que luce el ‘7’, pero que es un matador del área. El azulgrana superó de largo a los centrales del Mirandés B, y desde el minuto 6 que protagonizó la acción del penalti en la que se adelantó al defensa que iba a despejar, no se cansó de acercarse con peligro al área rival, marcando el 2-0 tras un gran servicio de Álex Conde (partidazo el suyo) y haciendo el tercero poco más tarde culminando otra gran triangulación con Conde y Calleja.

Pero, no contento con eso, apenas iniciado el segundo tiempo y con la lluvia comenzando a remitir después del diluvio de la primera mitad, Adeva cerró su triplete particular superando la salida de Alberto y poniendo el 4-0 con el que la Segoviana dejó al Mirandés B con la sensación de que la segunda parte se le iba a hacer muy larga.

El conjunto gimnástico disputó una primera parte sencillamente espectacular, sin pasar por un solo problema en defensa, y generando en ataque las ocasiones suficientes como para marchar con una holgada renta a los vestuarios. De los jugadores de talento del Mirandés B no había noticia, porque Juan de la Mata pasó inédito en el partido, al igual que Danid Franco, y solo Alfredo Sualdea tuvo alguna oportunidad de brillar cuando el encuentro ya estaba más que decidido, y los de casa habían bajado muchas marchas a su ritmo de juego.

Bajando el ritmo

La entrada de Diego Gómez por Adeva con media hora por delante le dio la ocasión al delantero segoviano de mostrar al público su despliegue físico habitual y sus ganas de agradar en la presión. Fruto de ese interés llegó el quinto de la tarde, que rubricó tras otro gran envío en profundidad de Álex Conde, y aún tuvo la oportunidad de regalar el sexto tanto a Dani Arribas, que se sumó a la fiesta con un remate con la pierna derecha que se fue a la escuadra.

La entrada de Borao y Jorge, más la de Almendáriz poco más tarde, llevó a la Segoviana a perder algo más el sitio, acumulando errores en la zona de creación que terminaron siendo aprovechados por el Mirandés B para hacer el gol del honor, obra de Sualdea en una más que buena acción individual, además de disponer de alguna oportunidad más.

Adeva, que marcó tres goles, estuvo perfectamente asistido tanto por Dani Calleja como por Álex Conde

Evidentemente ni por un instante el partido pasó por una sola sombra de duda, y el equipo local dispuso de varios acercamientos más para haber puesto aún más distancia en el marcador. Pero no era cuestión de hacer más sangre a un oponente que hizo lo que pudo con las armas de las que disponía, y que con seguridad irá mejorando con el paso de las jornadas.

Pero la Segoviana no es futuro, sino presente, y desde el respeto a un digno rival hizo lo que tenía que hacer, ganar el partido, aumentar su cuenta goleadora por aquello de los desempates que serán importantes en una primera fase tan corta, y sumar tres puntos más que le elevan hasta lo más alto de la clasificación. Y seguir cuidándose para que el Covid-19 decida pasar de largo por la casa azulgrana.