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Los jugadores de la Segoviana celebran el ascenso. / JUAN MARTÍN - LA GIMNÁSTICA

No hizo falta la épica del play off, porque el trabajo del día a día y un nuevo sistema de competición lo impidió, pero ello no fue óbice para que la Gimnástica Segoviana pudiera celebrar por todo lo alto el cuarto ascenso de su historia, el más claro porque su trabajo a lo largo de la temporada ha sido brillante, tanto que a falta de cinco jornadas para el final de la competición ya ocupa matemáticamente una de las plazas de ascenso a Segunda Federación.

Y lo hizo con una victoria plena de veteranía y de solvencia, conseguida en el Área Deportiva de Puente Castro sin su gente, pero con las ganas de quien lleva tanto tiempo luchando que sabe que la meta ya no se le puede escapar. Y, para dar más lustre a la victoria, el equipo gimnástico la logró ante el futuro del fútbol, una Cultural B (Júpiter Leonés) cuyos componentes apretaron, y mucho, a la Segoviana sobre todo tras el descanso.

El primer gol azulgrana llegó del estudio del rival durante la semana, así que buena parte del tanto hay que apúntarsele al cuerpo técnico. Corría el minuto 13 de partido cuando Diego Gómez, que le amargó la tarde a la pareja de centrales del Júpiter hasta su lesión, le robó la cartera a Miguel muy cerca de la portería local, y solo tuvo que ceder el balón a Álex Conde para que este marcara el 0-1 a puerta vacía.

Era difícil que se le pusieran mejor las cosas a la Segoviana, muy activa en la presión, aunque con un punto de ansiedad en las acciones y sin entender demasiado bien que el estado del campo y el viento que soplaba en el Área Deportiva de Puente Castro llevaba a que el balón se frenara o se acelerara a discreción.

La Cultural, que había tenido un par de acercamientos peligrosos sobre la meta de Carmona antes del 0-1, con un remate que Abad que rechazó el portero gimnástico, y un despeje de Javi Marcos en un envío desde la línea de fondo que a punto estuvo de suponer un disgusto, desapareció del mapa, y se dedicó a pensar en las batallas (un golpe fortuito por aquí, un choque provocado por allá…) en lugar de ocuparse de la ‘guerra’ que estaba perdiendo.

El equipo de Manu González se fue sintiendo cada vez más cómodo en el partido, y mediado el primer período un centro de Rubén desde la banda izquierda fue despejado por el lateral leonés justo donde no se debe hacer nunca, al punto de penalti donde Álex Conde esperaba con la caña preparada. 0-2.

El segundo tanto gimnástico no hizo cambiar ni un milímetro el planteamiento del partido, con la Segoviana haciendo cada vez un rondo más grande mientras que el Júpiter intentaba sacar el balón jugado desde atrás corriendo unos riesgos enormes, o intentaba superar la primera línea de presión visitante con envíos verticales que daban opción tanto a Manu como a Nogueira de demostrar su vocación defensiva.

Aún pudieron Gómez y Calleja aumentar la renta azulgrana con dos remates en buena posición, pero sin la mordiente necesaria como para amenazar al portero Diego. Pero menos trabajo aun tuvo Carmona, porque la Segoviana no permitió ni un solo remate a su portería más allá de los del arranque del encuentro.

Pero una cosa es que faltara la épica de un play off, y otra que el partido se eximiera de la tensión propia de lo que había en juego. El Júpiter que salió en la segunda parte no tuvo nada que ver en absoluto con el que jugó el primer tiempo, con mucha más intensidad en sus acciones, aprovechando que la Segoviana salió a contemporizar, y aprovechó las entradas por la banda de su lateral Marcos para sembrar la inquietud en el cuadro gimnástico.

En apenas diez minutos de la reanudación los leoneses generaron dos ocasiones clarísimas con un remate cercano de Llabrés tras error de Rubén, y otro que Dani Abad mandó a las nubes en clarísima oportunidad.

Pero el punto de inflexión, aquel en el que se vio claro que el destino quería que la Segoviana sellara su ascenso en León, llegó en el minuto 61, cuando un fallo en el pase de Carmona generó una oportunidad para la Cultural idéntica a la que aprovechó Conde para hacer el 0-1. Pero el portero de la Segoviana adivinó el remate de Sercan y evitó el 1-2.

La oportunidad, de las que se falla una entre mil, hizo espabilar a la Segoviana que se veía superada por un rival mucho más ambicioso en sus acciones, además de con un árbitro que remaba ‘a favor de obra’ con su cambio de criterio en el segundo tiempo con respecto a la primera parte.

No sin esfuerzo, con alguna que otra tarjeta y con sustos a cuentagotas pero sustos al fin y al cabo, los minutos fueron pasando y la Segoviana se fue acercando a la tremenda alegría por el ascenso, empañada por la grave lesión de Gómez, que se tuvo que retirar del campo ayudado por dos compañeros con un problema de rodilla que “no tiene buena pinta” como aseguró Manu al finalizar el encuentro.

El técnico quiso premiar a Almendáriz y Medina dándoles los últimos minutos del partido, cuando el campeón ya había logrado dormir el choque, y los jóvenes cachorros de la Cultural B pagaban el esfuerzo. Ya no había quien frenara la alegría de los jugadores de banquillo de la Segoviana, del mejor equipo del grupo octavo de la Tercera.

Pero mientras los futbolistas celebraban el ascenso en el centro del campo, pegado a la banda Diego Gómez celebraba entre lágrimas. Es el sino del club azulgrana, en el que las alegrías se celebran el doble, porque las penas nunca andan demasiado lejos. Fútbol.