Recoloquemos las expectativas. La Gimnástica Segoviana no tiene equipo para pelear por las cinco primeras posiciones de la clasificación, salvo que la plantilla (al completo, que no sirve que sea cosas de unos pocos) dé varios pasos adelante. Y aunque la afirmación escueza a los aficionados que se ilusionaron con un inicio de competición más que bueno, la realidad de lo que sucede en el terreno de juego está siendo de lo más tozuda.
La Segoviana no es el Talavera, claro que no. Porque no tiene el presupuesto, y por lo tanto la plantilla, que tiene el conjunto manchego, que también tuvo partido en la jornada del miércoles, en esta caso de la Copa Federación en San Roque de Lepe (con desplazamiento incluido, que la Segoviana no lo tuvo ante el Sestao), pero que demostró encontrarse físicamente mejor que un conjunto azulgrana que fue perdiendo presencia en el campo con cada uno de los cambios que realizó Ramsés. Todo lo contrario que el Talavera, al que su plan de partido le terminó saliendo bien porque la defensa local, en el límite físico sobre todo los centrales que tuvieron trabajo extra, se equivocó una vez en el tiempo de descuento. Y ante estos rivales, con solo un error ya estás condenado.
Señalaba Javi Borrego en la previa del encuentro que la Copa podía pasar factura física a la Segoviana, y no le faltó razón al salmantino, porque en un partido de ritmo alto al final los esfuerzos se suelen pagar en la recta final. Y el equipo hizo un gran esfuerzo por igualar la intensidad de un Talavera que ‘mordía’ con su presión adelantada tras pérdida, obligando a ser precisos en los pases.

MEDIA HORA MÁS QUE BUENA

El conjunto azulgrana lo fue durante un primer tiempo más que vistoso, en el que los locales dieron primero con un contragolpe muy bien iniciado por Astray, prolongado de manera extraordinaria por Segovia, y culminado de forma no tan brillante por Merencio, que en buena posición terminó cruzando de más su lanzamiento. Poco después, Hugo Díaz remataba con mucha intención el balón desde la frontal buscando el contrapié del portero Rivas, que realizó una gran intervención para hacerse con el esférico.

 

RAMSÉS: “Cuando las dinámicas son negativas hay muchas opciones de que estas cosas pasen. El otro día caímos en la prórroga, hoy en el 95… es lo que tiene el fútbol”

Los duelos hacían saltar chispas en todas las zonas del campo, y si Rubén se las tenía tiesas con Edu en el lateral zurdo, no le iba a la zaga tanto Abel como Javi Marcos con el delantero Dago, que desgastó sobremanera a los centrales gimnásticos con su imponente presencia física, que afortunadamente para los locales no vino acompañada de calidad técnica.
No fue hasta superada la media hora de partido cuando el Talavera, que hasta entonces se había defendido con acierto, y amagado con poco peligro, realmente mostró sus armas con un remate fortísimo de Szymanowski que encontró una gran respuesta de Carmona, que poco después se hizo con un lanzamiento flojo de Dago en una contra que el delantero visitante pudo haber acabado de cien formas mejores, y felicitó a Fer Llorente por su trabajo defensivo interponiéndose entre el balón impulsado por Morante, y la portería gimnástica.

LA BANDA DERECHA…

El equipo visitante había terminado la primera parte mejor que el local, que en los primeros minutos del segundo tiempo salió con renovados bríos buscando la portería contraria. Pero una cosa es querer y otra muy distinta poder, y en muy contadas ocasiones la Segoviana se impuso a la defensa de un Talavera que ocupaba perfectamente los espacios tanto en ataque como en defensa, y que buscaba de manera recurrente la zona derecha de la defensa azulgrana, el auténtico talón de Aquiles del equipo durante todo el curso, para montar unos contragolpes cada vez más peligrosos.

 

En un partido en el que lo más justo hubiese sido el empate, el único error de la defensa local supuso la derrota

Porque se podrá decir que el tramo final del partido fue un toma y daca, que la Segoviana dispuso de tantas ocasiones como el Talavera, pero de nuevo la realidad es tozuda. Y ésta dice que desde que Ramsés comenzara las rotaciones a media hora para el final del partido, el equipo fue perdiendo presencia física sin Astray, amenaza con los centros sin Merencio y llegada al área sin Hugo Díaz. Porque salvando Silva y su intensidad desde el primer minuto, el resto de los cambios no sólo no mejoraron el juego del equipo, sino que se vieron superado por muchos cuerpos de distancia por las rotaciones de un Talavera cuyo plan de partido comenzaba a cumplirse, porque una cansada Segoviana ya le dejaba el espacio para que sus lanzadores encontraran la velocidad de sus laterales y estos llegaran con mucho peligro.

SZYMA CASTIGA EL ÚNICO ERROR

Cierto es que la Segoviana rondó el gol con un remate desde la frontal de Fer Llorente que detuvo con seguridad Ribas, y otro con mucha más mordiente de Javi Borrego que tocó lo justo en un defensa para marcharse lamiendo el palo. Pero cuando los dos equipos firmaban el justo 0-0, Javi Marcos controló mal un balón sencillo, y le dio a Szymanowski la oportunidad de superar el agarrón de Abel Pascual y superar la media salida de Carmona. En el arreón final De la Mata y el propio Abel Pascual se encontraron con dos balones francos para rematar dentro del area, pero no encontraron el marco. Y así la Segoviana se quedó sin un punto que trabajó de firme a lo largo del partido, porque sin el sancionado Plomer, sin los lesionados David López y Maroto y sin Manu (que posiblemente también estuviera ‘tocado’ ya que no jugó un solo minuto) todo es más difícil. El Talavera ganó porque tiene más presupuesto, y por lo tanto mejor plantilla, que el equipo azulgrana. Porque en muchas ocasiones la lógica impera en el fútbol.