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Chrysanthos Tsanaxidis, en un partido con el PAOK de Salónica en la liga griega. / A. C. PAOK

El Viveros Herol Nava ya tiene sus piezas para afrontar su tercera temporada en la máxima categoría del balonmano español. La entidad da por cerrada la plantilla para el próximo curso tras anunciar ayer la contratación de Chrysanthos Tsanaxidis, un aguerrido pivote y defensor griego que viene a suplir la figura de Álvaro Rodrigues, el ‘playmaker’ defensivo del último lustro. Queda así configurado un plantel multicultural con diez nacionalidades distintas (España, Bielorrusia, Bosnia, Grecia, Argentina, Portugal, Montenegro, Italia, Serbia y Eslovaquia). Toda una ONU para un pueblo de 3.000 habitantes de la España vaciada.

La nueva incorporación cumple el perfil que Rodrigues desarrolló a la perfección: buena planta, actitud y conocimiento táctico. Con 25 años y 198 centímetros, Tsanaxidis será uno de los encargados de ocupar el puesto en la línea de los seis metros en ambas áreas. Procede del PAOK, equipo con el que ha conseguido el subcampeonato de la liga griega. Campeón de la competición helena y de la Copa en la temporada 2014-15, viaja hasta Nava con ganas de demostrar. Acumula, pues, un buen número de temporadas de experiencia en el balonmano profesional pese a su aún temprana edad.

En sus declaraciones a la web del club, señala las dos grandes bazas del Nava en el mercado de fichajes europeo: el prestigio de su entrenador, Zupo Equisoain, y el pedigrí de la Asobal. “Para ser honesto, las cosas importantes que me hicieron tomar la decisión final de fichar por el Viveros Herol Nava son dos. La primera es el entrenador. He seguido todos estos años sus éxitos y creo que es una gran oportunidad para trabajar con él. La segunda es que siempre quise jugar en una liga dura y competitiva como la Sacyr Asobal”.

Ambos factores han permitido a los segovianos pescar piezas de calidad en países de un segundo escalafón del balonmano continental. Y superar la dificultad que suponía configurar una plantilla a partir de mayo, con el grueso de jugadores de relumbrón ya acomodados en sus equipos. El Nava no consiguió la salvación hasta la última jornada -aunque anunció la renovación de Adrián Rosales dos semanas antes- y renovó a Zupo unos días después, así que la tarea ha sido intensiva.

Muchas caras nuevas

Tras coger al equipo en zona de descenso en diciembre y salvarlo, Zupo se comprometió a un proyecto de largo plazo en tierras segovianas firmando un contrato de tres años para construir un equipo a su gusto. La plantilla navera ha dado un enorme vuelco desde que lograra el ascenso en O Rosal en abril de 2019: solo cuatro jugadores sobreviven de aquel grupo que dirigía Dani Gordo (Carlos Villagrán, Nico D’Antino, Paco Bernabéu y Adrián Rosales). El club apostó por la continuidad en su primera temporada en Asobal (apenas incorporó tres nuevas piezas) pero pagó la falta de adaptación de algunos fichajes como Jorge da Silva. Filipe Mota fue a más y Lukas Simenas, a menos.

El técnico navarro avisaba de la importancia de “acertar” con las contrataciones y aseguraba que no quería otro año entre taquicardias para lograr la permanencia. Que su proyecto aspiraba a una permanencia algo más holgada. En esencia, el perfil de los fichajes es el de jugadores con ganas de probar en Asobal y atraídos por el prestigio del entrenador para dar un salto en sus carreras. Esa es la marca que busca asentar el Nava: un club en el que los jugadores salen mejores de lo que llegaron.

La renovación de Rodrigo Pérez Arce, que anotó 189 goles el curso pasado, es crucial apara asentar los cimientos. Se despide Yeray Lamariano, el gran estandarte del último lustro, que cedió el puesto a Patotski, imperial en la segunda vuelta y que compartirá portería con el bosnio Haris Pleh. Las incógnitas están en dos parcelas. Por un lado, en el pivote. Tras la retirada de Darío Ajo por motivos laborales, el puesto se lo disputarán Tsanaxidis, Gonzalo Carró, procedente del descendido Cisne, y el canterano Pablo Herranz. Los laterales también son terreno incierto, con las dos nuevas caras -Djukic en el izquierdo y Prokop en el derecho- y un Andrés Moyano que estuvo lesionado el grueso de la pasada campaña. La respuesta, a partir del 11 de septiembre, el día en que arrancarán las hostilidades. Nava ya tiene a sus guerreros.