Nava Anaitasuna 12
Los jugadores del Viveros Herol Nava, con la afición que les ha acompañado, en la distancia y en la cercanía, en la segunda campaña en Asobal./ AMADOR MARUGÁN

Sufriendo, pero no mucho, que ya se había sufrido de lo lindo en los seis meses anteriores. Así logró el Viveros Herol Nava su permanencia en la Liga Sacyr Asobal, celebrada desde la grada varios minutos antes de que concluyera su partido ante el Anaitasuna gracias a que Puerto Sagunto, que aguó la fiesta siete días antes, volvió a erigirse en protagonista después de empatar en la cancha del Guadalajara.

Porque el partido más importante para el Nava se jugaba en el Guerrer@s Naver@s, pero por si acaso en el banquillo segoviano había alguien pendiente de los encuentros de Sinfín y Guadalajara, al igual que lo estaban en la grada donde el Frente Navaverde impulsaba a los aficionados a convertir el pabellón en esa caldera en la que suelen cocerse los mejores partidos del Viveros Herol.

Llegaba el Anaitasuna con ganas de competir, y de aprovecharse de los nervios locales por aprovechar la última bala de la permanencia. Y con una defensa 5:1 lo intentó el conjunto de Quique Domínguez, pero se encontró con un Darío Ajo que no iba a permitir que nadie pudiera fastidiarle la fiesta de su último partido en la Asobal. El pivote navero fue el encargado de quitar los nervios, bien acompañado por Rodrigo en los primeros minutos, aunque con el paso del tiempo el leonés fue a menos, acusando en gran medida el peso de la temporada.

Cuatro goles seguidos de Nicolo

Con los dos equipos produciendo con relativa facilidad en la ofensiva, no fue hasta mediado el primer período cuando el Viveros Herol Nava elevó su nivel defensivo ayudando a Patotski. De esta manera los locales consiguieron sus primeras ventajas en el electrónico, haciendo dudar al técnico visitante en si seguir confiando en el joven Cancio bajo los palos, o dar entrada a Nicolai.

Un tiempo muerto del Anaitasuna no terminó de serenar a los jugadores visitantes, que dejando el espacio por el extremo derecho permitían que Nicolo D’Antino anotara cuatro goles consecutivos que elevaron la renta segoviana hasta el 14-9. Y todo ello a pesar de que en el otro extremo Vujovic parecía fuera del partido, con dos acciones muy claras desde los seis metros que no acertó a marcar. Después se resarciría.

El partido se ponía muy de cara, pero al igual que sucediera en Sagunto, los últimos minutos de la primera parte fueron fatídicos, porque al lógico cansancio de una primera línea que prácticamente repetía en ataque y en defensa, se unió la exclusión de Carlos Villagrán, la única del Nava en todo el partido. Dos malos ataques concluidos con pérdida de la posesión y gol rápido de los visitantes cerraron un parcial de 0-3 que puso un inquietante 14-12 con la llegada del intermedio.

Darío, siempre referencia

Las noticias en las otras canchas no eran las mejores, pero dejaban claro que ni Sinfín ni Guadalajara tampoco estaban ganando con comodidad. Así que, tras un (oportuno) vertido de agua cerca de la zona del banquillo segoviano que obligó a retrasar el inicio del segundo tiempo, los naveros se pusieron el traje de faena para defender su ventaja de dos goles, siempre con Darío de referencia, pero con el resto de compañeros echando una buena mano.

Y justo es reconocer que si en la primera parte no estuvo acertado en en la ofensiva, en la segunda Vujovic se lució a la hora de atacar el marco navarro, comenzando con un ‘fly’ espectacular y siguiendo con varias acciones de mucho mérito desde el extremo, y sin olvidar su trabajo defensivo más que importante acompañando a los centrales y ayudando bien a Carlos Villagrán, bien a Rodrigo, en la defensa del extremo.

Darío Ajo y Álvaro Seabra firmaron un partido brillante para liderar al equipo frente a un oponente que siempre obligó a un esfuerzo más para lograr la victoria

Así que la diferencia que parecía exigua se fue estirando hasta los cinco goles de nuevo, con Quique Domínguez teniendo que parar el partido de nuevo, y Anaitasuna volviendo a remar para reducir la desventaja.

Con cuatro goles de renta entrando el partido en la recta final, Darío cometió su único error del partido, lanzando al larguero el balón que hubiera supuesto elevar de nuevo la distancia hasta los cinco goles. En un abrir y cerrar de ojos el Anaitasuna se volvió a colocar a dos, y a punto de tener un ataque para bajar la diferencia a un tanto si no hubiera aparecido Paco Bernabéu para darle el balón a los locales tras una brillante acción defensiva.

Sagunto adelantó la fiesta

Pero tocaba sufrir otro poco más, y con 25-23, un contragolpe vertiginoso deja a Imanol Etxeberría solo ante Patotski. El pabellón contiene la respiración durante una décima de segundo, lo que tarda el extremo visitante en enviar el esférico por encima de la portería del Viveros Herol Nava. El suspiro de convirtió en griterío cuando Mota volvió a poner los tres de diferencia, y alcanzó el grado de concierto de Queen en Wembley cuando llegaron las noticias del empate de Sagunto en Guadalajara.

Los últimos minutos del partido fueron el preludio al homenaje que se vivió después. Salió Yeray a la pista, salió Andrés Alonso, hubo vítores para el trabajo de un Álvaro Seabra que cuajó un partidazo en su despedida del balonmano, y tras el pitido final y las felicitaciones por la permanencia llegaron los homenajes de un club agradecido con cuatro de sus integrantes que han estado en los años de hierro de la División de Honor Plata, y en los difíciles comienzos en la Asobal.

Al fin y al cabo, el Balonmano Nava llevaba meses preparando esta fiesta, y casi todo salió a la perfección. Los homenajeados estuvieron brillantes, hubo más invitados de los que se podía esperar teniendo en cuenta que la pandemia los había encerrado en casa durante meses, y además se pudo celebrar por partida doble gracias a la victoria que otorgó la permanencia. Como para no festejar.