Daniel Sanz, con sus alumnos ayer en la piscina José Carlos Casado. / KAMARERO
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La piscina José Carlos Casado seguirá abierta pese a que la dirección del centro había informado a sus usuarios de su cierre el día de hoy. El motivo es que el apartado 22.3 de las nuevas restricciones contra el coronavirus publicadas el miércoles en el Boletín Oficial de Castilla y León permite a las piscinas que solamente funcionan como tales mantener su actividad, deportiva y recreativa, con un 33% de aforo. Así lo hará la piscina de referencia segoviana, la única apta para entrenamientos de natación.

Junto al pabellón Emperador Teodosio, la piscina José Carlos Casado está catalogada como tal y no como centro deportivo, el caso del centro Carlos Melero de La Albuera, que sí cerrará. Desde 2019, solo funciona para nado libre y cursillos de natación. Así las cosas, los cursillos vigentes funcionarán con normalidad y serán los recepcionistas del centro quienes verifiquen que no se supera el aforo máximo, que se verá reducido de 200 a 66 personas, una cifra que no alterará el grueso de su funcionamiento. La instalación segoviana ya se vio afectada por el toque de queda. Abría hasta las 23:00 horas y sus últimos cursos se impartían de 21:15 a 22:00 horas. Ante esas medidas, adelantó algunos cursos.

En la mañana de ayer se reunieron de forma telemática los concejales de Deportes de las nueve ciudades principales de Castilla y León, incluida la del Ayuntamiento de Segovia, Marian Rueda. La conclusión de ese encuentro fue “intentar mantener abierto todo lo que se pueda”. El consenso de las piscinas de la región, algunas de gestión municipal y otras con concesión privada, en seguir abiertas cambió la decisión inicial de Forus, empresa concesionaria de la piscina José Carlos Casado.

La empresa informó a sus usuarios de la continuidad de sus actividades en la tarde de ayer “tras la aclaración de la Junta de Castilla y León”. Pero la normativa regional le permite cerrar en cualquier momento si cree que es la mejor opción para sus intereses. Las restricciones autorizan su apertura pero también su cierre.

La José Carlos Casado es la única piscina segoviana apta para entrenar. “El resto no tiene ni poyetes ni la profundidad reglamentaria”, subraya la delegada en Segovia de la Federación de Castilla y León, Estrella Fadrique. La federación mantendrá sus competiciones previstas para los días 15, 21 y 22. “Es que los chicos necesitan esos tiempos para clasificarse para las competiciones de Castilla y León”. El Club Natación Segovia, el principal club de la provincia con unos 70 nadadores, instó el miércoles al Instituto Municipal de Deportes a que la piscina siguiera abierta. Lo hizo mediante un escrito, argumentado ser deporte oficial, federado y su calendario. El cierre también afectaba a clubes de triatlón.

Horas de entrenamiento

El presidente del club, Daniel Sanz, subraya la importancia de utilizar la instalación para “llegar con un mínimo de garantías” a las competiciones. La rutina de entrenamientos va desde unas tres horas semanales para los más pequeños a unas jornadas más intensivas para los júnior, que suelen un ejercitarse entre siete y nueve horas semanales. El gran problema de la natación es que es un deporte muy difícil de sustituir por otros ejercicios. “Nos pasó durante el confinamiento, no hay un deporte que suponga un símil a la natación por hacerse en el agua, sin apoyos…”. Con los gimnasios cerrados, las opciones se reducen. “Lo máximo que se puede hacer es trabajar en casa con gomas, mancuernas y correr”.

El club defiende el carácter seguro de su deporte contra la pandemia. “Con el coronavirus no hay nada a ciencia cierta, pero el cloro es un desinfectante y dentro de la piscina no debería hacer ningún contagio”. El máximo de nadadores por calle es de 12; cada grupo de seis nada desde un extremo de la piscina hasta el medio para evitar contactos. “Dosificamos los ejercicios para que no paren todos a la vez”. El material (tablas, aletas o pull boy) se desinfecta diariamente y la mascarilla es obligatoria desde el vestuario hasta antes de entrar en el agua: se deja envuelta con una funda bajo la toalla.

“Sin nadar no mantenemos la motivación”

El Club de Natación Segovia quiere seguir entrenando y evitar el agravio comparativo con clubes de otras ciudades de Castilla y León. Finalmente, el consenso entre ellas evitó esta situación. Tras meses apartado del agua, el club volvió a entrenar el 1 de octubre y lleva un mes de rodaje. “Si paramos esos 15 días es prácticamente como si no hubiéramos hecho nada. Nos tocaría volver a empezar la temporada”, subraya su presidente, Daniel Sanz. Aunque el calendario se ha reducido sobremanera por la pandemia, son fechas álgidas, con competiciones sábado y domingo casi todas las semanas del mes. El club participó el fin de semana pasado en la primera jornada clasificatoria para la Copa de Clubes y los tiempos estuvieron muy lejos de sus mejores marcas: apenas tuvieron tiempo para prepararse.

De los 70 nadadores que tiene el club, la categoría más numerosa es la de júnior, con unos 15 o 20 miembros. Los infantiles también superan la decena, a los que se añaden alevines, benjamines, prebenjamines y dos nadadores adultos. Más allá del futuro competitivo en un país donde la natación de élite es una excepción, el club subraya los efectos saludables de la piscina. “Con el confinamiento no pudimos hacer nada relacionado con la natación. Yo les mandaba ejercicios para casa, pero no todo el mundo tiene gomas, un jardín, una cinta de correr o una bici estática”. En estas circunstancias, el elemento anímico fue crucial. “No sabíamos cuándo íbamos a poder nadar otra vez y mantener la motivación fue muy difícil”.