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Javi Guerra, en el centro, junto a Ayad Lamdassem, derecha, y Dani Mateo, tras su llegada a Sapporo. / RFEA

Cuando suene el pistoletazo de salida esta noche en Sapporo, Javi Guerra habrá ganado su maratón. La de reponerse al trombo que le impidió participar en los Juegos de Río. La de alcanzar su mejor momento de forma bien avanzada la treintena y superar a la siguiente generación del fondo español para ganar en 2020 su tercer campeonato de España y ganarse el billete olímpico. La de soportar el aplazamiento de los Juegos. Y la de llegar libre de contagios al día D y a la hora H.

Sapporo acoge la prueba olímpica por sus mejores condiciones climáticas en un país con altas temperaturas y elevadísima humedad. En el norte hace más fresquisto. Con todo, el desafío es enorme. La prueba de 50 kilómetros marcha arrancó ayer a las cinco y media de la mañana con 27 grados y un 80% de humedad; el listado de atletas exhaustos fue ingente. Tras la experiencia y ante las previsiones meteorológicas, la organización adelantó anoche la salida de la maratón femenina, que iba a empezar a las siete de la madrugada y lo hizo a las seis. Al cierre de esta edición, la maratón masculina sigue programada a las siete (la 23.00 horas de este sábado  en España) pero podría adelantarse durante el día de hoy.

El ranking mundial de la maratón es dominio africano. Más allá de los kenianos y etíopes, es una rareza encontrar otras nacionalidades en la lista olímpica que estén entre los 100 primeros. Para la élite keniana es más difícil entrar en la lista olímpica que, una vez en ella, pescar medalla. El gran favorito es Eliud Kipchoge, oro en Río 2016 y plusmarquista mundial. El segoviano, que ocupa el puesto 130 del ranking, le considera a otro nivel. No estará el legendario etíope Kenenisa Bekele por diferencias con su federación.

Kipchoge tiene a sus principales rivales en casa. Se trata de Vincent Kupchumba, ganador del maratón de Valencia; Amos Kipruto, bronce mundialista, y Lawrence Cherono, ganador en Boston. La delegación de Eitopía está formada por Shura Kitata, Lelisa Desisa y Sisay Lema. Los expertos sitúan a los japoneses como candidatos a ocupar puestos de honor, tanto por su entrenamiento como por su adaptación a las excepcionales condiciones en que tendrá lugar la prueba. Javi Guerra tuvo que recrear Sapporo en una habitación; los nipones llevan toda la vida en ella.

La preparación del equipo estadounidense también ha sido a conciencia desde que organizara las pruebas de selección, en febrero de 2020. Galen Rupp fue bronce en 2016 y es uno de los rivales más respetados por los africanos. Le acompañan Jake Riley y Abdi Abdirahman. A ellos hay que añadir un buen listado de africanos nacionalizados como el holandés Abdi Nageeye o el suizo Abraham Tadese, conocidos del segoviano en los Europeos.

Guerra lleva días adaptándose al horario, lo que le obliga a levantarse antes de las cinco de la mañana. En esta ocasión tendrá que hacerlo antes, para ingerir los hidratos oportunos para aguantar más de dos horas de agonía. Saldrá entonces de su burbuja, del hotel en el que están confinados. Son los Juegos Olímpicos de la supervivencia, de llegar a salvo a la salida. El segoviano aspira a los puestos de honor, acercarse al diploma olímpico , premio para los ocho primeros. Pase lo que pase, sus Juegos son de oro. La dialéctica de vencedores y vencidos, tan habitual en el deporte, se rompe en la maratón. En los 42 kilómetros hay más ganadores que medallistas.