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Con la mirada puesta en el día de hoy, viendo todavía lejos el final de la cuarentena impuesta por el Gobierno tras decretar el estado de alarma, las dudes surgen con respecto a lo que pasará después del confinamiento, cuando la sociedad recupere el pulso, y el deporte también recobre la normal actividad. O casi, porque los calendarios deportivos, tan apretados en algunas modalidades, no van a tener fácil volver a la normalidad.

Uno de esos calendarios es el del grupo octavo de la Tercera División. Si ya el hecho de contar esta temporada con 21 equipos venía a poner un punto más de dificultad a los equipos, que debían disputar 42 jornadas de competición con varias de ellas entre semana, lo que supone todo un reto para clubes de categoría amateur, el hecho de paralizar la competición viene a complicar aún más las cosas.

La competición regular tenía
que finalizar el 17 de mayo para dar tiempo a la disputa del play off de ascenso a la Segunda División B

Con la liga suspendida desde la jornada 31, restan doce para el final de la competición regular, y no hay un solo fin de semana libre para poder incluirlas. Es más, en Castilla y León también están ‘cogidas’ las fechas del 9 de abril, Jueves Santo, y el 23 de abril, Día de la Comunidad, para la disputa de partidos, por lo que aún será más complicado completar todas las jornadas del grupo octavo para el 17 de mayo, fecha de la conclusión de la competición regular, para que en la semana siguiente pueda iniciarse el play off de ascenso.

Dependen de la RFEF.

Al ser una competición nacional, la Tercera División depende de las decisiones que tome la Federación Española de Fútbol, y de momento nada se ha planteado acerca de lo que va a suceder cuando acabe la cuarentena, porque el planteamiento puede variar dependiendo de si esta dura solamente durante dos semanas, o si bien se prolonga durante un mes, tal y como señalan fuentes de la Federación.

La única certeza que existe con respecto al coronavirus y el fútbol es que este se ha detenido de manera total, y aunque se mantiene la calma, resulta inevitable pensar en que la alteración de la competición puede ser tan grande que no puedan recuperarse las jornadas perdidas, con lo que las decisiones a tomar serían más drásticas. De momento, toca esperar.