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La intensidad en el deporte de competición es un aspecto extraordinariamente importante, y en el fútbol sala lo es mucho más. Y en el derbi de la División de Honor Juvenil que disputaron en el pabellón municipal de Valverde del Majano el cuadro local y el Eufón Cuéllar, el conjunto visitante supo llevar el partido a su terreno a base de ser más intenso en la pista que su oponente, que pasó del 2-0 al 2-6 tras el descanso, y que cuando quiso reaccionar se quedó sin tiempo.

Con un pabellón lleno en sus gradas, y como punto final a la fiesta de la Escuela de Fútbol Sala de Valverde, los dos equipos segovianos de la categoría disputaron un partido con dos partes muy diferentes. En la primera, los de Marta García fueron mejores que su rival, al que superaron con su presión, obligando al portero cuellarano a ser el mejor de su equipo. Porque el Eufón podía sujetar al Valverde en el ataque posicional con su defensa en media cancha, pero su salida de balón fue más que mejorable a partir del ecuador de la primera mitad, y el equipo local dispuso de varias ocasiones, además de los dos goles que marcó en estos primeros veinte minutos, para haberse ido al descanso con una renta mayor.

CAMBIO DE DECORACIÓN

Pocos se figuraban que la segunda mitad del encuentro iba a ser tan radicalmente distinta a la primera, pero lo cierto es que así fue. El CD Valverde, que en el inicio del choque había competido bien, bajó extraordinamente su intensidad tras el descanso, todo lo contrario que su rival, que comenzó a superarle con claridad en ganas sobre la cancha.

Esa diferencia de intensidad tardó solo tres minutos en hacerse patente en el marcador. Bastó con que Tomás finalizara la primera contra clara del equipo de Boni sobre el marco de Javi Balbás para que el Eufón masacrara una y otra vez el marco rival en claras acciones de robo de balón y contragolpe. Tomás puso el 2-2 con el Valverde en pleno proceso de descomposición, que duró prácticamente toda la segunda parte.

Aunque Marta García optó por el portero-jugador a casi diez minutos para el final, su equipo tardó casi siete en realizar alguna acción verdaderamente peligrosa sobre la portería de Pablo Rico, con ataques muy previsibles. Para entonces, el Eufón se manejaba con tres goles de ventaja, y seguía poniendo toda la intensidad posible sobre la pista, aunque ello supusiera que alcanzara pronto las cinco faltas y en alguna acción con balón dividido estuviera en el alambre de la sexta.

La locura de los últimos minutos de partido llevó al CD Valverde a situarse a tan solo un gol del Eufón Cuéllar, que aguantó para llevarse una justa victoria porque supo competir mejor que su rival, sobre todo tras el descanso, escondió bien sus defectos, y rompió el partido aprovechando su momento y haciendo gala de una gran pegada.