baloncesto claret
Cristian Álvarez. / NEREA LLORENTE

El baloncesto segoviano dio este sábado la bienvenida a Liga EBA tras más de una década de ausencia. Más de un centenar de espectadores llenaron las gradas del Emperador Teodosio, con mucho alumnado del instituto. La generación Zeta de la canasta. El sonido ambiente de abuchear los tiros libres rivales y el bombo. Estuvo a la altura el Claret, que peleó con su esforzada defensa ante uno de los cocos de su grupo, pero le faltaron puntos.

En la noche del debut, Mínguez fue el encargado de anotar la primera canasta del Claret en EBA al embocar contra tabla la primera transición. Arrancó bien el Claret, muy intenso en defensa y acertado en los lanzamientos de media distancia. Álex Young y Joel acertaban en las primeras suspensiones y la suerte sonreía a los segovianos con el triple de Mínguez, que encontró red tras quedarse suspendido en el aire después de tocar aro. Así las cosas, con el Chantada maniatado en la parcela ofensiva, los segovianos ganaban su primer cuarto en la categoría (16-12).

Las cosas cambiaron en un suspiro. El Chantada subió un punto su intensidad defensiva y al Claret le costó horrores anotar con su segunda unidad. Los segovianos apenas anotaron tres puntos en ocho minutos y se mantuvieron en el lance gracias a su defensa, la encargada de limitar daños. Con todo, el Chantada llevaba a cabo un ejercicio de desgaste, con penetraciones constantes. Las faltas de los locales se fueron acumulando y los gallegos, ya por delante, estiraban poco a poco el marcador con los puntos de Rey y Nery.

Las alarmas empezaban a encenderse en el Claret hasta que un triple de Young cortó un parcial de 13-3 de los visitantes. El Chantada corrigió su defensa y fortificó la pintura, obligando a los segovianos a desatascar la ecuación desde la línea de tres. No parecían lograrlo cuando llegó el descanso (24-31), con un 3/11 en el tiro exterior.

La losa de las faltas siguió minando al Claret: dos en los primeros 17 segundos del tercer cuarto y bonus con 6:19 por jugar. Los segovianos no encontraban los triples, una receta necesaria para abrir la férrea defensa zonal gallega. El ritmo de punto por minuto que llevaban no da para competir. En esas, el Chantada superó la barrera de los diez puntos con una transición de Rey. El tiempo muerto de Cristian Álvarez con su equipo 12 abajo (29-41) tenía tintes de último recurso.

La réplica segoviana al parcial de 8-0 encajado llegó con Young como referente, con más voluntad que acierto. Recortaron distancias en el tramo final del cuarto con un tiro de Mínguez y una antideportiva de los gallegos, pero el choque llegó casi sentenciado a los últimos diez minutos (37-50).

Lo intentó el Claret, pero la brecha era ya irremediable. Vendieron su piel al precio más alto posible, con una reacción mediado el cuarto que encendió los ánimos en la grada en busca de la remontada. Los gallegos, con más tablas y centímetros, no lo permitieron. Un hueso duro para empezar.